Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2019-06-16
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B6
Sección:   ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Centimetraje:   34x13

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    Máximo Pacheco, exministro de Energía y profesor de la Escuela de Gobierno UC.
    EXMINISTRO DE LA CARTERA, MÁXIMO PACHECO:
    “Necesitamos una nueva ley que traiga nuevos actores que pongan fin al monopolio de las grandes distribuidoras”
    El Mercurio
    El exministro de Energía Máximo Pacheco no conoce personalmente al recién designado titular de la cartera, Juan Carlos Jobet, pero eso no fue impedimento para que le enviara un mensaje por WhatsApp felicitándolo por su nombramiento.

    Sin querer entrar en las razones que motivaron la decisión del Presidente Piñera de sacar a Susana Jiménez de la cartera —porque 'por mi formación republicana sé que en un régimen presidencial el que resuelve los cambios es el Presidente de la República'—, entra de lleno en lo que, a su juicio, son los 'importantes desafíos' que el ministro Jobet debería priorizar: modernizar la Ley de Distribución e implementar la descarbonización de la matriz eléctrica. Avanzar en esto último, agrega, va en línea con la intención del Gobierno de dinamizar la inversión.

    —¿Cuál debería ser la prioridad del nuevo ministro de Energía?
    'Está claro que la energía es una política país y Chile está encauzado en un proceso de revolución energética que ha sido extraordinariamente exitoso y reconocido internacionalmente, por lo que hay que continuarlo. Lo primero que debiéramos hacer es discutir una nueva ley de distribución eléctrica, porque la que tenemos tiene 40 años, está obsoleta y no recoge lo que se ha hecho en otros campos como la transmisión, la generación o distribución de gas, que es que el Estado impulsa políticas para traer competencia al sector.

    Necesitamos una nueva ley que traiga nuevos actores que pongan fin al monopolio de las grandes distribuidoras; reducir la rentabilidad exorbitante que tienen para ser un servicio regulado, la que causa precios altísimos en la cuenta de la luz; terminar con la empresa modelo para conocer realmente la estructura de costos de las empresas, y llegar a un esquema que permita mejorar la seguridad de suministro, porque no es aceptable que Chile tenga en promedio 12 horas de corte de suministro como fue el año pasado, mientras que en Europa las interrupciones no superan el año'.

    'Los estudios de una nueva ley de distribución comenzaron el 30 de septiembre de 2016. Ya están hechos y el debate prelegislativo tiene ya un largo tiempo en las mesas que han existido para ello. No se necesitan más estudios. Llegó el momento de resolver y legislar, y eso requerirá liderazgo y voluntad política. Una buena ley de distribución eléctrica puede disminuir las cuentas de la luz en por lo menos un 10%, adicional a lo que van a bajar por la caída de los precios de la energía pactados en las licitaciones de suministro'.

    —¿El proyecto de ley corta que está en trámite es lo adecuado para lograr ese objetivo?
    'No, ese proyecto debe dar pie a una ley que aborde los temas de fondo. El texto es adecuado en algunas cosas, insuficiente en otras y algunas de sus propuestas son equivocadas. El llamado es a enfrentar los temas de fondo de la distribución eléctrica y el principal es poner fin al monopolio de las grandes distribuidoras en el sector'.

    —Pero el proyecto apunta solo a bajar la rentabilidad.
    'Así es, y lo que la ciudadanía reclama es una nueva ley de distribución eléctrica, y eso lo expresó claramente con su irritación en el caso de los medidores. Hay un buen ambiente en el Parlamento. La principal lección y aprendizaje del período en que fui ministro es que el Estado puede impulsar la competencia en los mercados, puede convocar, alinear y construir los acuerdos que se necesitan para enfrentar este tema de las cuentas de luz, que le pega muy directamente al bienestar de los hogares en Chile'.

    —¿Ve ahí entonces la prioridad para el ministro Jobet? 'Es uno de los grandes desafíos, el segundo es el plan de descarbonización. No hay razón para no ser ambiciosos en el plano energético, y el plan de descarbonización del Gobierno carece de esa ambición. El anuncio del cierre de ocho plantas viene de una época anterior, son unidades con más de 40 años de operación y lo que corresponde es reducir el plazo de salida para las otras 20 centrales a carbón a una fecha más cercana a 2030, con un cronograma que sea conocido y también los recursos que se necesitarán. Es importante que el plan contenga las normas y regulaciones para que el decomisionamiento de estas plantas se haga de forma sustentable y que el retiro sea justo con las comunas donde están emplazadas estas centrales que van a cerrar (...). Lo que postulo es que con el plan de descarbonización —por todo lo que significa en desarrollo de nuevas fuentes de generación y nuevas líneas de transmisión—, el sector energía puede volver a liderar la inversión, y para eso ese requiere liderazgo, convicción y buena gestión'.

    'Otro tema que es muy importante es regular el uso de la leña, todos tenemos conciencia de que está pendiente desde hace muchos gobiernos, que desde Rancagua al sur tiene un uso intensivo y que genera problemas severos a la salud de los hogares'.