Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2019-06-16
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B12
Sección:   ECONOMÍA Y NEGOCIOS
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    Este es el centro logístico Carpi, en el noreste de Italia, también de Enel, la primera reconversión ya concretada de la eléctrica.

    Así es el complejo termoeléctrico de Enel Alessandro Volta, ubicado en la región del Lazio, en Italia. Tras la propuesta de la oficina de arquitectura Studio Amati, ya tiene promesa de compraventa para transformarse en un distrito náutico.
    A NIVEL INTERNACIONAL EXISTEN VARIOS EJEMPLOS DE ESTE TIPO DE RECONVERSIÓN:
    Parques logísticos, centros comerciales, museos y hasta viviendas surgen como los nuevos usos tras cierres de termoeléctricas
    El Mercurio
    Compañías como la italiana Enel tienen planes para reutilizar estos recintos con fines que van más allá de lo industrial, mientras otras firmas han optado por adaptar las unidades para usar combustibles menos contaminantes. Estos son ejemplos que podrían replicarse en Chile al alero del de descarbonización.
    Con 5,8 millones de personas que lo recorrieron, el museo de arte moderno de Londres fue el séptimo más visitado del mundo en 2018.

    Su ubicación céntrica —en el distrito de Bankside— y una colección permanente, catalogada como una de las más completas del mundo, con obras de la mayoría de los artistas más relevantes del siglo XX —Pablo Picasso, Andy Warhol, Salvador Dalí o Mark Rothko—, hicieron que el Tate Modern superara a otros de su categoría, como el MoMA de Nueva York o el Reina Sofía de Madrid.

    Hay una característica del museo londinense que lo hace muy particular y que no todos conocen: hasta 1981 el recinto que lo alberga fue una central termoeléctrica, que a raíz de un cambio en las condiciones del mercado se volvió inviable y cerró tras 35 años de operación.

    El recinto estuvo un tiempo en desuso y después de cuatro años de trabajos de adaptación —donde se preservó el edificio de ladrillos, la estructura de acero y la chimenea de 90 metros de altura—, el museo abrió sus puertas el año 2000, convirtiéndose en una prueba de que los recintos industriales pueden tener otro uso.

    Esto cobra mayor relevancia ahora, cuando varios países —entre ellos Chile— están anunciando planes de cierre de centrales a carbón.

    En Europa y en América del Norte hay proyectos de reconversión con fines que van más allá de lo industrial. Centros logísticos, espacios comerciales y de turismo e incluso iniciativas inmobiliarias son las posibilidades que se barajan para dar un nuevo aire a estos sitios.

    La mesa de descarbonización que el Ministerio de Energía formó con las generadoras para definir el cronograma de retiro de centrales a carbón utilizó como uno de sus insumos un estudio de la consultora Inodú, que analiza las variables ambientales y sociales que inciden en estos procesos, a partir de experiencias internacionales.

    Una de estas fue la de Salem Harbor, una planta de carbón y petróleo (748 MW) construida entre 1950 y 1970, ubicada en el borde costero de la ciudad del mismo nombre, en el estado de Massachusetts, Estados Unidos. El cierre de la planta se anunció en 2010 y dos años después la instalación fue vendida a Footprint Power, una empresa dedicada al cierre y reconversión de este tipo de instalaciones, que en 2018 la reabrió, pero adaptada para el uso de gas y ocupando una fracción menor de las 25 hectáreas que tenía el complejo original.

    El proceso incluyó la remediación ambiental del suelo —por la presencia de metales pesados y petróleo— y un trabajo conjunto con autoridades y comunidades locales para definir el destino del terreno que quedó sin uso, lo que aún no concluye. Entre las recomendaciones figura la habilitación de un muelle de cruceros, una zona de estacionamientos y la generación de espacios de uso mixto (comerciales y de retail) abiertos al público, con lo cual se busca reemplazar el aporte fiscal que hacía la central.

    Desde centros logísticos hasta recintos turísticos, el plan de Enel para transformar 23 centrales en Italia Abrió sus puertas a mediados de marzo pasado, convirtiéndose en el primer hito del programa Futur-e para la transformación de 23 instalaciones en desuso en Italia y España, que Enel lanzó en 2015.

    Se trata del centro logístico de Carpi, que aprovecha parte de lo que fueron las instalaciones de la central a gas Fossoli (180 MW), construida a fines de la década de 1980 en la provincia de Módena. El nuevo recinto será utilizado por la propia Enel como uno de sus hub de almacenamiento para atender al noreste de Italia, ya que allí se habilitó un galpón de más de 20 mil metros cuadrados y una superficie similar externa, donde además se consideran instalaciones para reciclaje y recuperación de elementos.

    Con este plan de renovación la eléctrica se adelanta al programa de descarbonización de su matriz eléctrica que las autoridades italianas tienen previsto oficializar en 2021. 'El modelo, que se centra en la sostenibilidad del sistema, tiene como objetivo identificar, a través de licitaciones y concursos para nuevos proyectos, posibles soluciones circulares y sostenibles a largo plazo capaces de transformar las centrales eléctricas en nuevas oportunidades de desarrollo para las comunidades', explican en Enel.

    La eléctrica —que es el mayor operador en el mercado chileno— tiene planes concretos de reconversión en Italia y España para ocho de las 23 unidades, mientras en once tiene procesos en curso vía concursos internacionales, reconversiones internas y estudios.

    El complejo Alessandro Volta, una mole con 3.600 MW —superior a toda la capacidad en base a gas actualmente disponible en Chile—, ubicada en la localidad de Montalto di Castro, en la región del Lazio, es una de las instalaciones que tiene un plan avanzado para sus más de 200 hectáreas.

    En agosto del año pasado, Enel firmó una carta de intención con Studio Amati Architetti, firma especializada en reconversión de áreas urbanas, que participó en uno de estos concursos con el proyecto 'Marina della Tuscia', que considera convertir el recinto en el primer distrito náutico de la provincia del Viterbo.

    Entre otras cosas, contempla transformar el canal que abastecía de agua a la central en una conexión entre el mar Tirreno y un espejo de agua interno, que permita la navegación. Además, habilitar un área comercial en la estructura que se levantó para albergar una central nuclear que nunca se concretó, mientras que la más alta de las chimeneas de la central será un espacio para proyecciones y eventos artísticos.

    El proyecto también considera viviendas sociales y otros recintos inmobiliarios residenciales y turísticos. Esto ha atraído a varios inversionistas nacionales e internacionales vinculados al turismo, la construcción naval y el comercio, explicó en su momento la italiana, que está a la espera de finalizar la fase de estudios para cerrar la venta.

    La regeneración urbana y la arqueología industrial son los elementos que se conjugan en otro caso de reconversión vinculado a la firma italiana, el de la antigua central Bari, emplazada en la zona del mismo nombre. Se trata de una unidad que comenzó a construirse al alero del Plan Marshall y entró en operaciones en 1958, siendo la primera termoeléctrica de la región de Puglia, y que dejó de funcionar en 2013. Debido a esta componente histórica, en la reconversión se preservará la estructura del recinto original.

    El año pasado, Enel escogió dos propuestas presentadas por actores locales, que consideran reutilizar espacios para habilitar edificios de uso productivo, para el ocio y la cultura. Esto incluye, por ejemplo, un parque científico que integra actividades de formación, investigación, innovación y vivienda social. 'Enel ahora discutirá con los proponentes para definir cuál se convertirá en una realidad y tomará el lugar de la planta', informó la compañía recientemente.

    En otros casos, los planes incluyen habilitar un pueblo turístico al aire libre en la central de Porto Tolle (Véneto); proyectos de movilidad eléctrica para Trino (Piamonte); y en el caso de Piombino (Toscana), la idea es desarrollar un área comercial y turística.

    Recuadro
    Descarbonización: riesgo de déficit de abastecimiento en la Región de Valparaíso habría motivado esquema de reserva

    El Estado de Reserva Estratégica (ERE) fue clave para sellar el acuerdo que hace un par de semanas el Gobierno firmó con las cuatro generadoras que tienen centrales a carbón en Chile. Así lo reconocieron en la industria y en el propio gobierno.

    El esquema permite que, por temas de seguridad, las centrales sigan disponibles por hasta cinco años, recibiendo las firmas un pago a cambio.

    La fórmula fija que las centrales que se acojan a ERE recibirán el 60% del pago por potencia, equivalente a la capacidad efectiva de producción de cada unidad, que es uno de los componentes de la remuneración que reciben las eléctricas en el sistema. El otro es la energía que efectivamente inyectan a la red, explica el socio director de la consultora EnergiE, Daniel Salazar, quien precisa que por diseño este monto tiende a tener poca variación.

    A juicio de quien hasta 2018 fue director ejecutivo del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) —entidad que administra el sistema eléctrico—, el ERE se explica en gran medida por la necesidad del Gobierno de asegurar el suministro en un área específica: la costa de la Región de Valparaíso.

    El especialista explica que la limitada capacidad de transmisión en esa zona hace que las unidades 1 y 2 de Ventanas, que AES Gener acordó cerrar en la primera fase del plan, abastezcan parte importante de los consumos de esa área específica.

    Tradicionalmente se ha considerado que la Región de Valparaíso es una 'exportadora' de energía, debido a la presencia de varias termoeléctricas. Sin embargo, Salazar dice que las unidades de AES Gener 'tienen una alta colocación para cubrir la demanda de la zona costera de la Región de Valparaíso', asegura.

    Según datos del CEN, entre 2016 y 2018 estas unidades operaron más del 70% del tiempo.

    'La transmisión se desarrolló asumiendo que esas dos centrales siempre estarían disponibles y operando, por lo que no se requería desarrollar capacidad adicional para abastecer a ese sector desde otros puntos', agrega Salazar.

    En el mercado comentan que el episodio ambiental del año pasado en Quintero-Puchuncaví evidenció esta vulnerabilidad, porque ante la decisión de la autoridad ambiental de detener las operaciones industriales en la zona, en el caso de Ventanas se redujo la operación de una de las dos centrales. 'Eso fue una solución de compromiso, porque sacar ambas o incluso una implicaba una pérdida de seguridad del suministro para la zona, porque la operación se da justo al límite', aseguran en una generadora.

    Efectivamente, hasta el momento, AES Gener es la única de las tres empresas dueñas de las ocho centrales que tienen fecha conocida de cierre que anunció que se acogerá al ERE con las unidades de Ventanas. Engie y Enel no lo harían porque el pago acordado no cubriría suficientemente el costo de mantención de las centrales.
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    JÉSSICA ESTURILLO O.-