Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2019-10-12
Tipo:   Suplemento
Página(s):   9
Sección:   Suplemento
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    -Carlos Finat, Director Ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento.

    -El año 2014, en el marco de la reforma tributaria del gobierno de Michelle Bachelet, se instauró el llamado "impuesto verde".
    Carlos Finat, Director Ejecutivo de Acera:
    "Desde el punto de vista de reducción de emisiones, el impuesto verde no ha tenido ningún logro"
    La Tercera - Tendencias
    Aunque el proyecto de reforma tributaria impulsado por el gobierno ya fue apoyado en la Cámara de Diputados, le faltan varios trámites y ya se vislumbra una complicada discusión en el Senado. Uno de los frentes abiertos es el impuesto verde. La razón: la distorsión que genera esta herramienta y que afecta directamente a las energías renovables.
    Fue durante 2014 cuando Chile materializó la idea de implementar un mecanismo que luego, en 2015, y con la aprobación de la reforma tributaria, fue aplaudida en todo el mundo: el impuesto verde.

    Pero hubo varios sectores que no quedaron conformes. Uno de ellos fueron los productores de energías renovables. Si bien este impuesto se encarga de gravar las emisiones de las empresas de material particulado, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y dióxido de carbono, existe un sistema de compensación por el pago del impuesto verde.

    ¿El problema? Casi el 60% de las empresas que compensan ese gravamen son generadoras de energías renovables. Es decir, las mismas que no emiten CO2.

    En este escenario, cuando la ley sigue en discusión, el director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera), Carlos Finat, apunta a ciertas fallas del impuesto.

    -La ley nos obliga a subsidiar a las empresas emisoras. O sea, obligan a las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) a pagar el impuesto de dichas empresas. Un sinsentido del gravamen que debería buscar desincentivar el consumo de combustibles fósiles.

    Se trata del artículo 8 de la actual ley. Este establece que este impuesto alas emisiones no se considera en el costo marginal del sistema eléctrico: el factor que representa el costo de operación de la central menos eficiente del sistema en un momento determinado y con que se valorizan los intercambios de energía entre las generadoras. Es decir, si una empresa luego de pagar el impuesto verde queda con un costo mayor o igual al marginal, debe recibir una compensación del resto del sistema. Eso incluye a todas las eléctricas, independiente de si estas no producen emisiones, como en el caso de las plantas solares o eólicas.

    En 2018, las ERNC pagaron 1.636 millones de pesos por concepto de compensaciones del impuesto a las emisiones contaminantes.

    -¿Cómo se explica que un impuesto que busca gravar las emisiones contaminantes, finalmente termine gravando a las ERNC?

    -No encontramos una explicación racional para esa señal. Por eso es necesaria una revisión profunda a cómo está planteado el impuesto y malizar las mejoras correspondientes para que el espíritu del impuesto se mantenga y genere efectos reales.

    -¿Cuál es su crítica al mecanismo de compensación del impuesto verde?

    -No tiene sentido económico, ya eso se agrega que el impuesto tampoco afecta el costo de operación de las centrales. Entonces, ¿cómo se genera un real desincentivo? O al revés, ¿cómo puede servir como incentivo para el recambio a energías limpias?

    UN IMPUESTO MÁS VERDE

    El impuesto verde, implementado sin las distorsiones que asumen las generadoras de energías renovables, está reconocido internacionalmente como una herramienta potente para impulsar la transición hacia una matriz de generación 100% renovable y limpia.

    -Desde su presentación e implementación, ¿cuáles han sido los logros del impuesto verde?

    -Desde el punto de vista de reducción de emisiones, ninguno. Hemos hecho ver reiteradamente que la forma en cómo se aplica le quita efectividad. Tanto por el bajo monto que tenemos en Chile y el sistema de compensaciones.

    -Así como está presentado en la reforma tributaria hoy el impuesto verde, ¿se incentiva el uso de energías limpias por parte de las empresas que ocupan combustibles contaminantes?

    -Creemos que no. En primer lugar, por el monto del gravamen (5USSitonCO2), que es bastante bajo comparado con los que se aplican en otros países, como también por la forma en que se aplica, donde parte del impuesto no es soportado por el generador que se emite. Chile, pese a ser uno de los países latinoamericanos pioneros en implementar este gravamen, es el cuarto país con el impuesto verde más bajo. Aún cuando las recomendaciones a nivel internacional lo sitúan entre 40 y 80 dólares la tonelada y el Ministerio de Desarrollo Social le asigna un costo social levemente superior a los US$30.

    -¿Está realmente incorporado el costo social y medioambiental de la contaminación global local en el impuesto?

    -Evidentemente no. Los impuestos correctivos deben ser soportados por quienes tienen una externalidad negativa. Como siempre hemos manifestado, "el que emite debe pagar' y eso no se logra con el impuesto como está planteado actualmente.

    Recuadro
    Es necesaria una revisión profunda a cómo está planteado el impuesto y realizar las mejoras correspondientes para que el espíritu del impuesto se mantenga y genere efectos reales.
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    POR CARLA PÍA RUIZ PEREIRA FOTOGRAFÍA: AGENCIAUNO-