Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-03-22
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   48
Sección:    - CULTO
Centimetraje:   34x26
  • DOMINGA DOMINGA
    Reescribe la historia del cine chileno con La Agonía de Arauco
    La Tercera
    Tal vez dos tempranas muertes en la familia fueron demasiado para la cineasta chilena Gabriela Bussenius (1887-1975). Quizás había que escapar de ese oficio para huir del peligro y vivir, como ella lo hizo, con cierta longevidad. Primero murió su esposo, Salvador Giambastiani, en el año 1921, afectado del mal de Chagas. Luego, su hermano Gustavo fue acribillado a balazos en junio de 1932, durante las revueltas del golpe militar encabezado por el socialista Marmaduke Grove. Ambos habían trabajado en su película La agonía de Arauco (1917), la única que Gabriela Bussenius hizo en su vida antes de dejar la cámara y dedicarse a escribir. Con la desaparición de su esposo y hermano se fue también la película, probablemente conservada en las instalaciones de la compañía Andes Films, en pleno centro de Santiago. Hay indicios de que hubo un allanamiento que terminó con el material fílmico de la empresa que muchos años antes había creado Gustavo Bussenius bajo el premonitorio nombre de Chile Films.

    Hoy, a 103 años del estreno del que podría ser el primer largometraje de ficción chileno, hay un vacío espectral que pretender ser llenado por dos mujeres procedentes de diversas disciplinas: la cineasta Dominga Sotomayor (1985) y la escritora y ensayista Mónica Ramón Ríos (1978). La primera dirigirá la película que reconstruirá el filme perdido de Gabriela Bussenius y la segunda trabaja en un libro sobre esta pionera chilena del cine. Ambas, a su vez, escriben el guión del largometraje que busca reinventar una hoja arrancada del cine local.

    'Nos conocimos a través de una entrevista que Mónica me hizo en el 2018. Ella me comentó de la investigación que realizaba sobre Gabriela Bussenius y su película perdida', comenta Dominga Sotomayor en una improvisada conferencia vía Skype junto a Ramón Ríos, cada una en casa por las precauciones frente al coronavirus.

    'Lo primero que sentí fue una mezcla de rabia y curiosidad por no poder ver esa película. Rabia al constatar lo poco cuidadosos que somos con nuestro patrimonio. Pero además sentí una curiosa conexión con una mujer de más o menos mi misma edad y que hace un siglo atrás hacía cine', se explaya la realizadora de Tarde para morir joven (2018), filme ganador de Mejor Director en el Festival de Locarno.

    La libertad de la viudez
    La trama del filme estrenado el 26 de abril de 1917 es sorprendente: tras la muerte de su esposo e hija en circunstancias bastante aciagas, una mujer de la alta sociedad decide reinventar su vida y en el sur de Chile conoce a un niño mapuche llamado Catrileo. De cierta manera, lo adopta.

    'Es la historia de una mujer que enviuda, pero que al mismo tiempo queda libre. En esa época, las únicas mujeres que podían disponer libremente de su dinero eran las viudas', precisa Mónica Ramón Ríos, que actualmente cursa un doctorado en Literatura en la Universidad Rutgers (Nueva Jersey) y ha investigado el tema junto a los descendientes de Gabriela Bussenius, así como en libros y prensa de la época.

    Ramón Ríos también recalca el significado reivindicatorio de algunos aspectos de la trama: 'En el clímax de la película hay un cartel que dice: Catrileo, no les dejes nada a los invasores: vuelve y quémalo todo'. Esta es una de las muchas conexiones con la actualidad que a ella y a Dominga Sotomayor las movilizan en un proyecto cuyo guión harán este año con el objetivo de filmar en el 2021.

    'Mónica ha hecho una gran investigación a través de los años y sabemos claves importantes de la película: fue una gran producción, transcurría en varias locaciones de Chile, se subdividía en 38 capítulos. El resto será mi propia aproximación', dice sobre La agonía de Arauco. También hay un dato infame: durante un buen tiempo no se le reconoció el rol de directora a Bussenius y se consideró que la había realizado su esposo Salvador Giambastiani, que en realidad fue el director de fotografía.

    Hay que precisar que hasta el momento no se ha encontrado tampoco el guión de La agonía de Arauco ('aunque sigo teniendo fe en que alguien lo puede tener en sus manos', dice Ramón Ríos), pero ello incluso tal vez facilite la inspiración y las vías abiertas a la película que vendrá.

    'Es probablemente una película que a mí me gustaría dirigir ahora: hay una trama familiar, que transcurre primero en un entorno burgués, hay una mujer que vive al mismo tiempo una crisis y una oportunidad, y hay un giro inesperado que la lleva a encontrarse con un niño mapuche. Creo que hay algo circular al respecto y no estamos muy lejos de esa historia en este momento', comenta Dominga Sotomayor.

    Pero además es la propia figura de Gabriela Bussenius la que despierta la mayor de las admiraciones. 'Ella tiene la oportunidad de hacer una gran producción y escoge un tema con resonancias políticas. Eso es muy bonito y significativo. Es alguien que, como todas las mujeres de la época, no tiene derecho a voto y que se las arregla para filmar una película con un argumento de cierta manera revolucionario e incómodo, donde se llega a cuestionar la propiedad de las tierras en la zona mapuche', agrega la directora de De Jueves a Domingo.

    Tal vez la creación en la que están embarcadas Dominga Sotomayor y Mónica Ramón Ríos sea el último paso en la vida de una cineasta que primero ni siquiera figuraba como autora de su propia obra y que ahora encuentra una segunda oportunidad en su país.

    Recuadro
    La Agonía de Arauco
    La película de Gabriela Bussenius estrenada en 1917 es la inspiración para que Dominga Sotomayor haga su nueva cinta, basada libremente en ella. Escribirá el guión junto a la investigadora Mónica Ramón Ríos, quien, además, publicará un libro sobre Bussenius.
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    Rodrigo González-