Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-06-30
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B2
Sección:   Economía y Negocios
Centimetraje:   47x27
Los impactos de la pandemia en la economía nacional en sus primeros seis meses
Un semestre con coronavirus: 50% del PIB está afectado y desempleo se encamina al 10%
El Mercurio
A inicios de este año se esperaba que la actividad se expandiera en torno a un 1% en 2020. No obstante, tras el aumento de los contagios y las restricciones sanitarias, se espera una contracción de hasta un 7,5%.
El mundo cumple seis meses conviviendo con el covid-19, período en el cual las expectativas económicas se han venido a piso, conforme se propaga la enfermedad y se intensifican las medidas de confinamiento. Y Chile no ha quedado exento de este contagio. A fines del año pasado, se esperaba que, tras el inicio de la crisis social, el PIB del país iba a tener un tibio crecimiento de 1% este 2020.

No obstante, al cierre de este primer semestre, el Banco Central proyectó que, en el mejor de los casos, la economía nacional se iba a contraer a un 5,5%; pudiendo incluso llegar a una caída de 7,5%.

En una presentación reciente del presidente del ente emisor, Mario Marcel, se estima que en junio, con la evolución de los contagios y las restricciones, hay entre un 42% y 49% de la población afectada (ver infografía). A partir de esto, según la misma presentación, el 51% del PIB mensual nacional está afectado.

Para el investigador de Clapes UC, Hermann González, estas cifras muestran que las medidas de confinamiento alcanzan a prácticamente la mitad de la población y del PIB. 'Esos números han ido creciendo desde marzo y con ello también el impacto sobre la actividad económica. Sabemos que el cumplimiento de las medidas es parcial y que algunos servicios siguen funcionando, de manera que esto no quiere decir que la mitad del PIB caerá a cero', explica González.

Por su parte, el gerente de estudios de Gemines Consultores, Alejandro Fernández, observa que cuantas más regiones estén afectas a cuarentena, mayor es la proporción del PIB que sí está paralizado y eso acentúa el impacto negativo de la pandemia. 'Estando el 50% del PIB afectado por la cuarentena, ello implica que el impacto negativo sobre la actividad económica de esta situación es considerable, especialmente cuanto más se extienda', afirma el economista.

Con todo, el gerente de estudios de Econsult, Sebastián Cerda, estima que en los trimestres en que la economía se encuentre forzada a restringirse, forzosamente en la forma actual se observarán caídas en el PIB en rangos de 10% a 15%. 'En caso de que las restricciones sean aún más fuertes, estas caídas podrían empeorar hasta 20% o 25%', anticipa.

Análisis similar tiene Igal Magendzo, socio de Pacifico Research, quien espera que en junio haya un deterioro algo más pronunciado que en mayo, dado que se intensificaron las medidas de aislamiento a nivel nacional. 'Esto se traduce en una variación interanual de (caída de) 18% para el Imacec total', proyecta.

Impacto en el empleo

Desde que se iniciaron las medidas de confinamiento, el Gobierno activó una serie de planes para evitar desvinculaciones masivas. Una de ellas fue la Ley de Protección del Empleo. La iniciativa permite que mediante el tiempo que se suspenda el contrato laboral, los trabajadores reciban sus remuneraciones desde su Seguro de Cesantía. Sin embargo, se espera que esta supere los dos dígitos en el transcurso del año. La última medición del INE muestra que esta tasa se ubica en un 9% de la fuerza de trabajo. Mientras que un sondeo reciente de la Universidad Católica arrojó que la tasa de desocupación ya superó el 11%.

El economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, observa que los programas de suspensión laboral están escondiendo un potencial desempleo que podría verse hacia delante una vez que se supere la emergencia sanitaria, ya que existen alrededor de 1,5 millones de personas que se encuentran vulnerables. 'Esto, ya sea porque están desocupados o potencialmente podrían llegar a estarlo si la emergencia se prolonga y las firmas pudieran terminar quebrando', prevé.

Deterioro en el mercado bursátil y las empresas

El dinamismo de la economía va de la mano con el desarrollo de las empresas. Así, los privados acusan severos impacto en el desarrollo de sus negocios. Por ejemplo, la industria aérea cerrará su peor primer semestre de la historia; la venta de vehículos nuevos se ha desplomado, y la construcción tiene poco más de 900 proyectos paralizados.

Por el lado del mercado bursátil, el principal indicador de la bolsa de comercio local, el IPSA, retrocedió este primer semestre 14%, siendo la mayor caída para el período desde 1998.

Recuadro
Una caída de hasta 15%
Se estima que podría ser el descenso trimestral del PIB por la pandemia.


• IPSA bajó de los 4 mil puntos y retrocede 14%

La bolsa también acusó recibo del contagio global del covid-19. El viernes pasado, el índice IPSA terminó con 3.990,95 puntos, una caída acumulada de 14,54% en lo que va del año. Este es el mayor descenso para un primer semestre desde 1998, cuando el IPSA perdió 15,33%.

El gerente general de Banmerchant Capital, Luis Méndez, explica que la bolsa local ya había sufrido una importante corrección por la crisis social de octubre 2019 debido a las menores expectativas de crecimiento. 'Después de caer cerca de un 40% alcanzado en marzo, la bolsa ha podido recuperarse en un 25%, a medida que las economías desarrolladas han ido retomando la normalidad', analiza.

Observa que, durante este período, las acciones más afectadas se relacionan con el sector de transporte (Latam, que fue retirada del IPSA y VaporeS), servicios financieros (Itau, Security, Santander), servicios de salud y previsión (ILC), eléctrico (Enelam y Aesgener) y retail (Parque Arauco, Falabella y Ripley). 'Para fin de año esperamos una recuperación especialmente de los sectores materias primas, financieros y retail', señala.

Y proyecta: 'Esperamos para el segundo semestre una recuperación de la bolsa local a medida que las economías globales retoman la normalidad y se produzcan avances en el tratamiento de la epidemia'.


• Dólar cerró la primera mitad del año con mayor apreciación desde que hay registros

La moneda chilena ha sufrido una caída histórica desde el inicio de la crisis social de octubre del año pasado. Y, con el inicio de la pandemia, esta situación solo se ha profundizado. El viernes pasado, el dólar cerró en $818,5, un alza de $67 para el acumulado del año. Este resultado implica el mayor incremento para un primer semestre desde que hay registros.

Para la economista jefe de Banchile, Carolina Grunwald, el alza del dólar se debe a condiciones externas. 'Primero se depreció como consecuencia de la mini guerra del petróleo que se vivió en marzo entre Rusia y Arabia Saudita y después afectado principalmente por los efectos del covid-19, que pegaron fuerte en el precio del cobre a la baja (por menor demanda), impulsando aún más el precio del dólar', explica.

Por su parte, Luis Méndez, gerente general de Banmerchant, Capital, explica que tradicionalmente el dólar se mueve en línea con el comportamiento del precio del cobre, pero esta relación ha ido disminuyendo desde el estallido social producto de la incertidumbre legislativa que existe en el país. Considera que la volatilidad del tipo de cambio se mantendrá alta mientras no se resuelva el tema constitucional. 'Si se realiza el plebiscito en octubre, no descartamos que el dólar vuelva a sobrepasar los niveles de 850', advierte.


• Exportaciones acumulan caída de 7,7% en lo que va del año

La desaceleración de la economía global ha tenido un impacto directo en el comercio exterior chileno. Al 15 de junio de este año, según datos del Banco Central, las exportaciones chilenas anotan un monto de US$ 30 mil millones. Esto representa una caída de 7,7% respecto a igual período del 2019.

Entre los productos que más se han visto resentidos por esta situación está el cobre, con una caída de los envíos de 11% en mayo; el salmón, con una contracción de 12% en el mismo, y el vino embotellado, con una baja de 21% para igual período.

Por el lado de las internaciones de bienes, el menor consumo de las empresas y personas ha significado una caída de 20% en esta primera mitad del año. Así, los bienes de consumo acumulan 14 meses consecutivos de caídas y solo en mayo retrocedieron 43%; mientras que los bienes de capital, necesarios para la inversión, retrocedieron 22% en el mismo mes.