Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-08-09
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   C10
Sección:   Nacional
Centimetraje:   52x27
Exministro Lamberto Cisternas y presos en La Araucanía:
“No me parece que estemos en presencia de delitos políticos”
El Mercurio
El magistrado explica que las infracciones al Código Penal que se cometen deben investigarse y sancionarse como lo que son: delitos comunes, 'lo que no significa que estos procedimientos puedan traer consigo la solución del problema general'.
Tras 37 años en el Poder Judicial, el exministro Lamberto Cisternas dejó sorpresivamente la Corte Suprema unos días antes del 1 de abril, día en que cumplía 75 años y debía jubilar.

La decisión tomó por sorpresa a sus compañeros de la Sala Penal. El exvocero del máximo tribunal había decidido irse con permiso el 26 de marzo por la cuarentena producto de la pandemia del covid-19. Dos meses después, el exsupremo era internado en la clínica por estar contagiado de coronavirus. 'Fue una experiencia dura e impactante, para mí y para mi familia. Fue una oportunidad para reposar y mirar la vida con un sentido más general y solidario. De todas estas experiencias se sale fortalecido y con ánimo de seguir realizando alguna labor fructífera para uno y para la sociedad. Espero que nuestro país salga fortalecido de esta experiencia que, a nivel general, ha sido tremenda', recuerda sobre ese proceso en el que dice recibió muchos mensajes de amigos y el apoyo de su señora e hijos.

Ahora que ya está recuperado, está pensando en su futuro: asesorías, retomará la labor docente en un magíster de Derecho Laboral en la PUC, y también está en la lista para ser nombrado juez árbitro en la jurisdicción de Santiago y San Miguel.

—¿Por qué decidió ser juez árbitro?

—Esto último es, en la práctica, una continuación de la labor de juez y de poder resolver conflictos, pero con menor exigencia en términos de tiempo y carga de trabajo, lo que permite cumplir con más calma y reposar las decisiones.

—¿Qué piensa de la investigación de árbitros en Santiago, porque hay nombramientos que se repiten en algunos tribunales?

—Siempre que se presenten denuncias por situaciones que se estimen irregulares hay que investigar, para tranquilidad de todos, denunciantes y denunciados. En todo caso, vale la pena recordar que debemos esperar el resultado de la investigación para saber si existe realmente alguna irregularidad y determinar responsabilidades.

Violencia en La Araucanía

—Durante las últimas semanas han habido cuestionamientos a los tribunales de justicia por la huelga de hambre de mapuches, porque se consideran presos políticos. ¿Cuál es su opinión teniendo en cuenta que usted fue uno de los que falló en el caso de Celestino Córdova?

—No recuerdo los términos en que el asunto del señor Córdova llegó a la Corte Suprema. Probablemente fue por casación, esto es, para ver si los tribunales de instancia actuaron dentro del derecho. Se examinó la sentencia respectiva conforme a las causales del o los reclamos, confrontándola con el derecho, no teníamos otras facultades.

'Ahora, si bien el problema general de La Araucanía es de carácter político —además de económico, social y cultural— y de larga data, pienso que las infracciones al Código Penal que en parte de esa región se cometen deben investigarse y sancionarse como lo que son: delitos comunes. Lo que no significa que estos procedimientos puedan traer consigo la solución del problema general, tanto porque no es su función, como porque aquello general tiene las características que ya señalé. No me parece, entonces, que estemos en presencia de delitos políticos'.

'Las críticas son previsibles, ya que nadie es perfecto'

—¿Cuál es su visión de que se vete en el Congreso a ministros que están postulando a la Corte Suprema por sus sentencias?

—Las críticas son previsibles, ya que nadie es perfecto y todos tenemos aspectos que a más de alguno no satisfacen y si además existen intereses de cualquier tipo, es claro que esas críticas vendrán y tratarán de influir en las autoridades llamadas a efectuar el nombramiento.

'La respuesta del postulante está en su trayectoria y en su trabajo profesional, que en este caso se expresa fundamentalmente en sus fallos, los que por esta vía quedan expuestos al escrutinio público, que en su mayoría no tiene origen técnico o letrado. La respuesta de la autoridad está en el examen objetivo y ponderado de los antecedentes. Cualquier otro escenario me parece que no se condice con el funcionamiento de una sociedad democrática'.

—¿Es partidario de modificar el mecanismo?

—A mí no me desagrada el mecanismo vigente para los nombramientos en la Corte Suprema, porque permite una racional participación de los tres poderes del Estado. Haría, sí, una complementación, fijando plazo para todas las etapas y estableciendo una fórmula de provisión para el caso en que no exista pronunciamiento oportuno.

'El cargo de ministro o fiscal de la corte es, sin duda, de gran relevancia y, en este sentido, tiene un carácter político, lo que justifica la intervención de los tres poderes. Eso mismo explica, por otra parte, el interés que estos nombramientos suscitan y las opiniones que se vierten respecto a los postulantes, en particular al propuesto por el Ejecutivo al Senado, en especial en este momento en que existen consultas abiertas y exposiciones públicas, lo que me parece muy bien en aras de la transparencia'.

'El sistema permite un resultado desfavorable'

—El Senado rechazó esta semana el nombramiento del ministro Raúl Mera. ¿Cuál es su evaluación del episodio?

—Lamento mucho la decisión del Senado, pues tengo una excelente opinión del ministro Mera; es un muy buen profesional, estudioso, dedicado y respetuoso, con quien se puede trabajar fluidamente en sala. Me asiste la convicción que tiene claro cómo se desarrolla la etapa política de un nombramiento para la Corte Suprema, que está consciente de su valer personal y profesional, y que, por lo mismo, ahora está muy tranquilo.

'Si bien el Poder Judicial perdió la oportunidad de contar con un muy buen elemento en el máximo tribunal, no debe olvidarse que el sistema permite un resultado desfavorable, y que en esta etapa las consideraciones de quienes participan en el nombramiento son de índole diversa, que sus decisiones pueden tener muchas explicaciones, y que están haciendo uso de sus facultades de forma privativa'.

—Uno de los argumentos para rechazar su postulación fue la absolución de cuatro carabineros en el caso Los Queñes, fallo que usted confirmó cuando estaba en la Corte Suprema.

—Seguramente llegó por casación. Lo que nosotros examinamos es si se había aplicado el derecho o no, si se habían salido de los marcos del derecho los jueces y por eso fallamos de determinada manera.

—¿Hay que cambiar el sistema de elección de los jueces?

—Desde hace tiempo la Corte Suprema ha modificado internamente el sistema de concursos, camino de hacerlos más objetivos, transparentes e informados. Debe profundizarse en esto, ya en las modificaciones legales del caso. La Corte hizo un planteamiento bastante completo, que contempla un organismo externo, o varios si se acepta regionalizarlo, y un sistema objetivo de selección. Hay allí un muy buen material para este cambio, que no incluye los nombramientos en la Corte Suprema.

'La sensación de crisis de las instituciones que es un poco exagerada'

—Usted dijo que había que escuchar 'el clamor de la ciudadanía' y modificar la Constitución, y es partidario del Apruebo. ¿Prefiere el mecanismo de Convención Constitucional o Mixta?

—Sigo pensando lo que dije en octubre del año pasado: lo vivido por el país en ese momento y el contexto general de nuestra sociedad pusieron de manifiesto la necesidad —expresada en el clamor popular— de replantearnos nuestra ley fundamental y hacer el esfuerzo de generarnos una nueva acorde con las exigencias actuales, tanto en cuanto a derechos por reconocer, y que realistamente puedan cumplirse, como en cuanto a estructuras e instituciones que sirvan eficazmente al desarrollo pleno del país. Estoy, para decirlo en el lenguaje de hoy, por el Apruebo. Y mantengo en reserva mi voto para el mecanismo, hasta el plebiscito próximo.

—¿Cree que está dado el ambiente para que en el país se produzca un debate constitucional, considerando los hechos de violencia durante las discusiones en el Congreso?

—Pienso que sí, porque tengo confianza y esperanza que así se haga. Si se hace así, en términos pacíficos y con transparencia en los resultados, eso puede amainar muchas cosas, porque abre un camino. Mientras tanto la puerta sigue cerrada, estamos con la duda.

—¿Cómo observa la crisis de desconfianza en las instituciones y específicamente en el Poder Judicial?

—La sensación de crisis de las instituciones que es un poco exagerada porque estas instituciones cumplen, en buena medida, la labor que le encomienda la ley. Sin embargo, hay falencias que deberían prontamente mejorarse y de esa manera recuperar la confianza. Hay que hacer un trabajo para mejorar esas falencias y realizar un trabajo comunicacional que permita que la ciudadanía sepa qué hace cada institución y cuáles son los límites.

'En el caso del Poder Judicial, hay que tener en cuenta que los jueces tienen ciertos límites, como los tienen el Ministerio Público y la policía. Si pensamos que es bueno que las instituciones funcionen, tenemos que estar dispuestos a que si se presentan un recurso, por ejemplo a la Corte, se puede fallar A o B, y se puede recurrir a una segunda instancia para tratar de corregir desde el punto de vista de los que están disconformes. Lo otro significa pensar que siempre el planteamiento de cada uno tenga que prosperar y no pueda tener contradicción'.

Recuadro
- Nombramiento de magistrados: "El cargo de ministro o fiscal de la corte es, sin duda, de gran relevancia y, en este sentido, tiene un carácter político'.

- Nueva Constitución: "Estoy, para decirlo en el lenguaje de hoy, por el Apruebo. Y mantengo en reserva mi voto para el mecanismo, hasta el plebiscito próximo'.

- Jueces 'funados': 'Tenemos un fenómeno en que la comunidad tiene un sentido de justicia equivalente a la venganza'

—Hay jueces que han sido víctima de funas y amenazas en redes sociales por sus resoluciones, como en el caso de un imputado por violación en Temuco. ¿Qué opina de este fenómeno?

—Obedece al mismo fenómeno que la gente ya condenó a esta persona por tales delitos, aunque el juez ya haya considerado que algunos están prescritos y porque estimó que no era necesaria la prisión preventiva. Tenemos un fenómeno recurrente en que la comunidad tiene un sentido de justicia equivalente a la venganza. El esquema mental es dejarlo preso y que ojalá lo fusilemos.

'El juez puede tener una apreciación distinta y está dentro de sus facultades y rangos; segundo, la Corte puede revertirlo, pero la gente responde a otros parámetros, sale a gritar, a ir contra el juez. Acá hay que reforzar una labor de educación, porque el gran principio de la reforma procesal penal es que la persona espere la sentencia en su casa, y esto explota si nosotros lo decimos, pero esa es la verdad'.

—¿Cree que no se respetan las decisiones judiciales?

—Sí, no se respetan las decisiones judiciales, ni a la policía que trata de conducir el tránsito o una manifestación dentro de ciertos parámetros, es una fenómeno generalizado de un grupo de la sociedad que se siente en su derecho de reclamar e incluso de llegar a la violencia. Y por otra parte, las instituciones no muestran públicamente los procedimientos para que la gente no se haga más expectativas de las que hay que hacerse.

—¿Le preocupa el clima de violencia?

—Es propio de lo que está viviendo Chile y el mundo, por eso pienso que las autoridades de todo tipo, incluidas las religiosas, deberían hacer lo necesario para transmitir un mensaje de compresión, solidaridad y tolerancia. Todos tenemos que colaborar para que este clima se amague.

—¿Qué piensa de la aprobación del proyecto de ley de retiro del 10% desde las AFP?

—Había un tema político, se transformó en un gallito político. Y hacer un veto e ir al Tribunal Constitucional era encender una hoguera. Técnicamente es una mala cosa, porque se destruye por una parte un sistema que hay que reformar profunda y estructuralmente. Lo que pasa es que llevamos mucho tiempo hablando de esto y nunca nos sentamos a conversar. ¿Cuántos gobiernos han pasado? Y lo que se hace son algunos acomodos. Técnicamente no es bueno, pero políticamente no había otra cosa que hacer, había que darle curso.
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CINTHYA CARVAJAL ARRIAGADA-