Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-08-09
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B4-B5
Sección:   Economía y Negocios
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Ricardo Caballero, economista chileno, director del World Economic Laboratory del MIT.
Economista chileno, académico y director del World Economic Laboratory del MIT
Ricardo Caballero: “Perdimos entre 2 y 3 años de crecimiento mundial. El mundo saldrá muy frágil y vulnerable. Pero también hay elementos de progreso”
El Mercurio
El experto, que el martes estará en modo virtual en el seminario anual de grupo Security, prevé que a mediados de 2021 sea posible recuperar el 90% o más de la actividad económica, aunque con grandes diferencias según sectores económicos —'los restaurantes y bares lo pasarán muy mal por un período largo', advierte—, y con China como una de las economías menos afectadas dentro de las grandes, por lo extremadamente agresivos que fueron en controlar el virus. Sobre Chile, es categórico: 'No cabe duda de que la percepción externa de Chile no es hoy la misma', dispara.
El economista Ricardo Caballero, académico del Departamento de Economía del MIT, en Estados Unidos, cuenta que toda la actividad sigue siendo 'desde la casa'. Explica que tendrá muy pocas clases presenciales el próximo semestre, y serán principalmente clases que requieran trabajo de laboratorio. 'Dudo mucho de que volvamos a una mayoría de clases presenciales antes de la segunda mitad del 2021', estima.

La próxima semana, el director del World Economic Laboratory del MIT estará en Chile en modo virtual —vía streaming—, pues el martes será protagonista de la 16{+a} versión del Seminario Económico Anual de Grupo Security. El encuentro este año se titula '¿Y ahora qué? Desafíos económicos y políticos para Chile y el mundo', y busca ser un espacio de reflexión en medio de la crisis sanitaria y económica. En la oportunidad, Caballero —expositor habitual de este seminario— entregará un análisis de la coyuntura económica mundial, los desafíos que vienen y los impactos para Chile. La otra expositora será Marcela Cubillos, directora ejecutiva de LyD, quien realizará un análisis de la situación política del país y los desafíos para salir adelante, en el contexto del escenario electoral de los próximos meses. La apertura del seminario estará a cargo del presidente del Grupo Security, Francisco Silva.

—A siete meses de desatada la pandemia, ¿cuál es su diagnóstico de la profundidad de la crisis económica? ¿Cuán severo será el retroceso mundial?

'Esta una crisis enorme. A nivel mundial, ya pasamos la parte más aguda, y si no hacemos tonteras, no debiéramos tener otra caída tan profunda como la primera. Esto fácilmente le va a costar al mundo cerca de 6-10% de su producto relativo a su tendencia, aunque lo hagamos todo bien de acá para adelante. Luego, en promedio, perdimos entre 2 y 3 años de crecimiento mundial. El mundo saldrá muy frágil y vulnerable a nuevos shocks, con mucho endeudamiento público y privado. Todo esto es en términos de ingreso y producto, pero también hay elementos de progreso. Aceleramos el proceso de adopción de tecnología digital. Esto será positivo en el mediano plazo, pero tenemos que adaptar a la fuerza laboral a este cambio. Por otro, el enorme esfuerzo simultáneo en la búsqueda de vacunas y terapias nos dejará mucho mejor preparados para futuros problemas de este tipo'.

—¿Cuáles son los mayores riesgos? ¿Su visión es más pesimista respecto de cuando comenzó la crisis o ve la luz al final del túnel?

'El principal riesgo somos nosotros, los seres humanos a nivel individual, y los políticos en particular. El retroceso reciente de Estados Unidos es el resultado de una combinación tóxica de un Presidente irresponsable y solamente preocupado de su reelección, y una población cansada de esperar, en particular entre los más jóvenes. Es de esperar que la lección haya sido aprendida. Este es un problema complejo, pero hemos aprendido mucho en el proceso, ya que hay un gran número de experiencias en todo el mundo y con suficientes diferencias como para identificar lo que ayuda y lo que agrava la crisis. Esto se aplica tanto a la parte sanitaria como a la económica. Creo que es posible recuperar 90% o más de la actividad económica hacia mediados del 2021, aunque mantengamos el virus dando vuelta entre nosotros. Por supuesto, con grandes diferencias a través de sectores y personas. Los restaurantes y bares lo pasarán muy mal por un período largo, y la población más vulnerable seguirá muy restringida'.

—¿Cuán a firme ve la recuperación de la economía mundial, particularmente en China y Estados Unidos?

'Curiosamente, China, el epicentro de esta pandemia, será una de las menos afectadas dentro de las grandes economías, y esto es principalmente porque fueron extremadamente agresivos en controlar el virus, y lo siguen siendo. Estados Unidos, por otro lado, ha cometido errores grandes y no ha logrado bajar los casos a un nivel suficientemente bajo como para poder identificar y reaccionar rápido a cualquier foco de infección. Ahora se nos viene el experimento de partir los colegios, veremos cómo sale eso. Dado el gran número de experimentos fallidos, espero que la gente empiece a calibrar mejor su comportamiento para adelante, independiente del ruido que venga de Washington. Cualquier pronóstico en este ambiente es altamente especulativo. El escenario central, de consenso, es una caída de alrededor de 6-8% en Estados Unidos y Europa, y un crecimiento de China entre 1-2% para el 2020; y un crecimiento alrededor de 5% para los primeros en el 2021, y 9-10% para China. Estos pronósticos para el 2021 tienen bastante riesgo a la baja'.

—¿Ve un traslado preocupante de la crisis hacia el nivel corporativo y la banca?

'Las empresas entraron a esta crisis con un alto nivel de endeudamiento. Y los sectores más afectados, si no quiebran, saldrán con niveles de deuda enormes. Los bancos entraron con balances muy sólidos, pero eventualmente, si esto se alarga mucho, siempre les llega a ellos durante eventos sistémicos. Los grandes bancos del mundo están haciendo provisiones récord. A mediados de marzo estuvimos al borde de entrar en una crisis financiera, pero la respuesta de la Fed, seguida por los otros grandes bancos centrales del mundo, fue extraordinaria. Como resultado, ha sido muy fácil para las empresas endeudarse a bajo costo y construir sus propios colchones de liquidez. La política fiscal también fue muy agresiva, ayudando a empresas pequeñas. Aun así, no cabe duda de que veremos muchas quiebras'.

—¿Qué medidas reactivadoras de la actividad y el empleo se han demostrado más eficaces y posibles se replicar?

'Esta recesión no es como la típica recesión donde el problema principal es falta de trabajos producto de la falta de demanda de bienes y servicios. El efecto de primer orden en este momento es una contracción de la oferta agregada, en particular en todas las actividades de alto contacto. Los restaurantes no despiden a gente porque los consumidores no tienen ingreso como para ir a restaurantes, sino porque la tecnología para producir una experiencia agradable y de bajo riesgo sanitario se dañó. Mientras estemos en esta fase de la recesión, no sacamos mucho con dar incentivos a los restaurantes para que contraten gente. Por el momento lo que necesitamos son políticas de sustitución de ingreso de aquellos trabajadores que no pueden ser recontratados por los restaurantes mientras la tecnología esté dañada. Esto es lo que se está haciendo de distintas formas en distintos países. Por ejemplo, en Alemania y Noruega el gobierno paga el salario para que los trabajadores sigan contratados, pero se queden en la casa, mientras que en Estados Unidos se da un subsidio de desempleo muy generoso.

En Estados Unidos tenemos una situación muy curiosa. El principal problema 'tecnológico' que describí anteriormente se da en los bienes y servicios que consume la gente de ingresos altos, restaurantes, peluquerías, viajes, etc. A su vez, estos sectores contratan a gente de bajos ingresos. Luego, es en ellos que se concentra el desempleo. Pero como el gobierno ha sustituido el ingreso perdido, el consumo de la gente de bajos ingresos no ha caído. Esto implica que, si uno mira por el lado del consumo, a diferencia de por el lado del empleo e ingreso, ¡la recesión se ve más severa para la gente de altos ingresos que de bajos! Pero el punto importante es que, con políticas de sustitución de ingreso, se permitió que la recesión de oferta en el sector de bienes consumidos por la gente de altos ingresos, no se tradujera en una recesión de demanda en el sector de los bienes consumidos por la gente de bajos ingresos.

Habiendo dicho todo esto, un tema distinto será cuando termine la pandemia. Ahí necesitaremos políticas de demanda agregada y de apoyo directo a los sectores que fueron muy dañados durante la pandemia, para que sus balances no impidan su recuperación rápida. Todo esto es más estándar'.

—¿Quedan herramientas fiscales y monetarias para más meses de medidas extraordinarias?

'En términos de capacidad fiscal, varía a través de países. Estados Unidos no tiene una restricción relevante en el corto plazo. Europa continental como un todo tampoco la tiene, aunque sí a nivel de países: Italia nuevamente se ve frágil. En nuestra región, Chile aún tiene algo de capacidad, pero Brasil tiene mucho menos. En términos de política monetaria, hace ya bastante tiempo que los grandes bancos centrales del mundo están usando políticas que van mucho más allá de la tasa de interés. Lo que paró la potencial crisis financiera a mediados de marzo no fue el recorte de tasas de 150 puntos base, sino la promesa de la Fed de apoyar los mercados de capitales y crédito, que fue de un orden de 20% del producto. En Japón, el Banco Central está incluso comprando acciones. Mi trabajo académico del último tiempo se ha tratado justamente de esto. En vez de pensar en el Banco Central como una institución que controla la tasa de interés para afectar directamente el mercado de bienes, es mejor pensar en él como una institución que está manejando los equilibrios en los mercados de riesgo para que estos produzcan precios de activos y costo de crédito tales que garanticen el equilibrio del mercado de bienes. Una vez que uno toma esta perspectiva, se da cuenta de que hay muchas alternativas al manejo de la tasa de interés para lograr ese objetivo. La compra de activos riesgosos del sector privado, posiblemente con una garantía parcial del Estado, es un ejemplo concreto y que está siendo usado por el Fed y otros.

—¿Cómo se contienen los riesgos que conlleva la compra de activos financieros directos? En Chile, ¿no se abren riesgos innecesarios —en autonomía, déficits, inflación—, dado el clima interno y de reformas que vive el país?

'En Estados Unidos, la Fed requiere de un seguro del Tesoro para comprar activos riesgosos. El Tesoro contribuye un monto de capital que la Fed puede luego apalancar, dependiendo de cuan riesgosos son los activos que compra. El principio detrás de esto es que una vez que hay riesgo envuelto, son los contribuyentes quienes lo absorben, luego tiene un componente de política fiscal. Bien diseñado, no afecta la autonomía, ya que no hay riesgo de capital del Banco Central y la decisión de si apalancar los recursos del fisco o no es solo del Banco Central. En nuestros países, los bancos centrales intervienen en los mercados cambiarios, y el tipo de cambio es claramente un instrumento riesgoso. El clima interno del país es un enorme problema, pero yo no le amarraría las manos al Banco Central por esto. En el mundo de hoy de baja inflación y tasas, prácticamente todos los bancos centrales del mundo requieren de estos instrumentos adicionales para hacer su labor efectivamente. Si el país decide autodestruirse, lo hará independientemente de si el Banco Central puede o no comprar bonos'.

—Este nuevo escenario, con más pobres en los países, y la necesidad de aplicar ingentes apoyos fiscales para sostener a empresas y familias, ¿cómo impactará al modelo? ¿El capitalismo deberá actualizarse?

'No lo veo como un cambio de ‘modelo'. Distintas circunstancias requieren distintas medidas. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos implementó el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa. Este conllevó grandes transferencias, pero nadie lo describiría como el fin del modelo de mercado. El rol del mercado es asignar los recursos en una forma imperfecta, pero más eficiente que cualquier otra alternativa que conozcamos, y de generar los incentivos para que el esfuerzo y creatividad individual se canalicen en la dirección que es demandada por la sociedad y sus consumidores. No conozco a ningún keynesiano —que sepa de lo que está hablando—, que sea antimercado. Tampoco conozco a ningún neoclásico —que sepa de lo que está hablando—, que no entienda que la sociedad requiere de cierto grado de transferencias y de políticas de demanda agregada, especialmente después de un evento catastrófico'.

Recuadro
>>"El principal riesgo somos nosotros, los seres humanos a nivel individual, y los políticos en particular".

>>'Si Chile no recupera luego su modo prudente y analítico, vamos a volver a ser un país mediocre (...) Se deben buscar soluciones bien estudiadas, no impulsivas y populistas'

—¿Cómo evalúa las respuestas dadas por el Gobierno en Chile para proteger los ingresos de las familias afectadas por la crisis? Ha habido voces incluso del oficialismo y del empresariado que las han calificado como insuficientes y tardías. ¿Concuerda?

'Esta es una crisis extremadamente compleja, donde todos los países han ido aprendiendo en el camino. En los países más desarrollados, las políticas fueron efectivamente más agresivas, pero a un costo enorme. Estados Unidos disparó a diestra y siniestra. Algunas políticas fueron muy efectivas y otras fueron un despilfarro y fuentes de corrupción enormes. Chile no se puede dar ese lujo. Pero para sustituir esa falta de holgura, el Gobierno hizo una labor admirable en aprender de la experiencia internacional, tanto a nivel sanitario como de política económica'.

—¿Qué visión tiene de medidas apoyadas desde el Congreso, como el retiro del 10% de los fondos previsionales y un eventual impuesto a los altos patrimonios, que han desatado debate en torno al respeto a la institucionalidad? Fuera de Chile ¿se perciben como medidas aceptables en un contexto extraordinario, o se ven como populismo? ¿Chile es un país más riesgoso?

'Creo que esa era la medida correcta para Singapur, donde hay un enorme ahorro previsional. En Chile estamos en el otro lado, tenemos un déficit de ahorro previsional. Es un principio básico de finanzas públicas que agrandar una brecha que ya existía —a diferencia de crear una brecha nueva partiendo de un óptimo— tiene un costo de primer orden de magnitud. Peor aún es cuando este costo se incurre con un propósito distinto del problema que se supone se quiere arreglar. Es un momento extremadamente frágil como para estar dedicado a la política oportunista. Hay que estar plenamente concentrados en el enorme desafío que tenemos enfrente nuestro, todos remando para el mismo lado'.

'No cabe duda que la percepción externa de Chile no es hoy la misma. No importa demasiado ahora para los inversores, porque hay tanta liquidez internacional producto de la política de la FED, que todo lo que tiene precio se vende. Los costos se verán en el mediano plazo. Si Chile no recupera luego su modo prudente y analítico, vamos a volver a ser un país mediocre. Esto no quiere decir que no se deban atender las necesidades sociales, sino solo que se deben buscar soluciones bien estudiadas, no impulsivas y populistas. Siempre he pensado que la izquierda es muy buena en identificar dónde le duele a una sociedad; el problema no está ahí, sino que en las soluciones que proponen para remediar estos dolores'.

—¿Cómo se recompone la situación fiscal de Chile, si ya hay medidas que tendrán impactos de gasto público permanentes, y al margen del acuerdo por los US$ 12 mil millones en 24 meses?

'Por desgracia todavía no hemos terminado con las demandas fiscales. Creo que en el corto plazo es importante ir haciendo las políticas cada vez más especializadas. No es lo mismo una persona de clase media trabajando desde la casa, que una cuya ocupación está en un sector muy afectado por el virus. Necesitan distinto nivel de apoyo. Y en el mediano plazo, no tendremos problema si no sacrificamos la tasa de crecimiento a la pasada. Por el contrario, si nos vamos por un camino populista, tendremos una crisis de deuda a la antigua con muy alta probabilidad'.

—Esta semana el BC dio a conocer un informe sobre Percepción de Negocios en que se constata incertidumbre por el resurgimiento de la violencia y dudas en torno a la discusión constitucional. ¿Cuánto afectarán a la recuperación de Chile?

'La pandemia es un enorme shock que requiere atención plena. Incluso, aunque hagamos todo bien, será un proceso de recuperación muy frágil. Agregarle cualquier otro tema importante arriba aumentará el riesgo de la recuperación'.

—También hay una alerta sobre una recuperación del empleo mucho más lenta. ¿Qué medidas se podrían adoptar para apuntalarla?

'Mientras el virus esté dando vuelta con fuerza, el tema principal no es el empleo, sino la sustitución del ingreso perdido en los hogares de menores ingresos. Cuando llegue el momento de la recuperación, será importante apoyar a la demanda agregada y a aquellos sectores productivos que saldrán con balances muy frágiles'.

—¿Qué efectos prevé si el impuesto a los altos patrimonios se transforma en ley?

'Depende de cómo se haga. Nuevamente, este es un shock enorme y no parece justo traspasarles toda la cuenta a las generaciones futuras. Pero si se percibe como un cambio permanente, en que se usarán impuestos especiales también para circunstancias menos excepcionales, y con cada vez mayor frecuencia, eventualmente tendremos una fuga de capitales significativa. Hollande trató de hacer esto en Francia durante la crisis europea y tuvo que echar marcha atrás'.

—¿Qué impacto prevé en la economía dado el pago del 10% de los fondos de pensiones?

'No sé cuánto de esos retiros son para consumo corriente y cuánto es simplemente de gente asustada que prefiere mover sus ahorros afuera de las AFP. Lo primero obviamente ayuda a la demanda agregada, pero fue una pésima manera de lograrlo'.

::Si nos vamos por un camino populista, tendremos una crisis de deuda a la antigua con muy alta probabilidad'.

>>A. Latina: 'La recuperación de China ha sido rápida, y eso puede ayudar mucho por el lado de los commodities'

Es bastante obvio que el mundo estaría mucho mejor con Trump de vuelta en el sector privado'.

—¿Trump sigue teniendo opciones ciertas de ser reelegido o la crisis de la pandemia aminoró esa posibilidad?

'Más que la pandemia per sé, fue su pésimo manejo de esta y su egocentrismo el que terminó por agotar a la gente. Aunque en la política todo puede cambiar muy rápido, en este momento parece depender solo de Biden el perder la elección. Todo el mundo entiende que el mayor riesgo para Biden es que el ala izquierda del partido demócrata tome demasiada importancia. Afortunadamente, Biden también lo tiene muy claro, y él es una persona instintivamente de centro, pero no es fácil evitar la presión en el medio de las protestas que estamos viendo en muchas ciudades. Trump hará todo lo posible, incluso incitando a la violencia, para pintar a Biden en la esquina de la izquierda. En esto Trump es muy astuto. Ya veremos si Biden tiene la agilidad política para evitarlo. Es bastante obvio que el mundo estaría mucho mejor con Trump de vuelta en el sector privado'.

—¿Será otra década perdida para América Latina?

'Será muy difícil para la región. América Latina entró a esta crisis con malas condiciones iniciales, con mucha necesidad de reformas estructurales y fiscales, y la deuda pública y privada aumentarán significativamente. Bueno, esto no es muy relevante para Argentina, ya que nunca la pagan. Además, la región va un poco más atrás en el ciclo del virus, aún queda una época difícil por delante en lo sanitario. La región quedará extremadamente vulnerable a un alargue de la pandemia o a un evento financiero. Por el lado positivo, la recuperación de China ha sido rápida, y eso puede ayudar mucho por el lado de los commodities'.

::"Es bastante obvio que el mundo estaría mucho mejor con Trump de vuelta en el sector privado".
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Azucena González--