Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-08-23
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   D6
Sección:   Reportajes
Centimetraje:   53x27
Alcaldesa Evelyn Matthei:
“La gobernabilidad no solo es difícil para este gobierno, será igual para los que vengan ”
El Mercurio
La ex ministra expresa que el plebiscito 'hay que hacerlo a como dé lugar el 25 de octubre'. Agrega que lo ideal sería que los 'ciudadanos, en forma directa, no a través de constituyentes, fijen una hoja de ruta' para la discusión constitucional. Y aunque dice que conoce mucha gente de Chile Vamos que votará Apruebo, ella sigue sin decir cuál será su opción.
Aunque ha prometido 'sacarles la mugre' (sic) a los infractores, Evelyn Matthei (67) está contenta con las dos semanas que lleva sin cuarentena. 'La gente ha sido muy responsable. En Providencia hay una sensación de comunidad que siempre me ha encantado', dice la alcaldesa UDI, sentada en el segundo piso del señorial palacio Falabella, donde está ubicada su oficina.

Tomó sus precauciones. Por sus calles circulan 2 millones de personas al día, y se rodeó de una fila de inspectores y fiscalizadores al reabrir el mall más grande de Chile, el Costanera Center. Quiere seguir avanzando y darle un respiro a los cafés, restaurantes y bares de la comuna, 'que me parten el alma' con sus cinco meses a puertas cerradas.

—¿Y estarán las condiciones sanitarias en octubre para el plebiscito?

—Hay que hacerlo a como dé lugar el 25 de octubre, es una discusión cerrada.

—El mundo político sigue debatiendo si postergarlo, si entrar directo a la Convención o Congreso Constituyente...

—Cuando un país tiene un momento tan tenso como el de octubre y se llega a un acuerdo, hay que honrar, cumplir y hacer todo para que el plebiscito resulte impecable. Es la única forma de salir adelante en una crisis.

—En su sector proponen un 'piso mínimo' de participación. ¿Está de acuerdo?

—No. No hemos puesto piso mínimo para elegir al Presidente o a los alcaldes. En democracia, las elecciones se ganan por un voto. Lo peor que nos podría pasar es que al día siguiente se abriera otra bolsa de gatos, cuestionando la cantidad de gente que fue a votar. Sería un callejón sin salida. Chile ha vivido un grado de tensión brutal, no debemos seguir poniendo pelos en la sopa. Me preocupa que las personas contagiadas voten, se requiere una ley urgente, porque la gente no votará si teme contagiarse.

—¿Podría prestarse para manipular el voto?

—Son pocos, unas diez mil personas, no influirá en el resultado. Las municipalidades armamos, en una semana, el voto electrónico para el plebiscito de 2019 y no fue complejo.

—¿Qué sucederá la noche del 25 de octubre?

—La verdad no lo sé. No lo imagino. Independiente del resultado, debe ser el día previo a un profundo proceso de diálogo, de recuperar confianzas; el inicio de un trabajo intenso para lograr muchos cambios necesarios para seguir creciendo como país.

—¿Entonces Chile Vamos debe asumir que gana el Apruebo?

—Conozco mucha gente en Chile Vamos que vota Apruebo.

—¿Usted también vota Apruebo?

—No diré qué voto, no comparto la lógica del Apruebo o Rechazo, blanco o negro. Estoy convencida de que el país está hecho de grises. Conozco gente de la ex-Concertación que vota Apruebo y no quiere hoja en blanco, pero sí perfeccionamientos, y muchos que votan Rechazo que quieren algunas modificaciones.

—¿Ve inevitable la derrota del Gobierno si su sector está mayoritariamente por el Rechazo?

—No creo que esté mayoritariamente por el Rechazo. No sé cómo vota el Presidente, y leí que había más ministros por el Apruebo que por el Rechazo. El Gobierno tiene que liderar un proceso impecable y pedirle a sus ministros que no hablen, deben guardar neutralidad.

—¿Le pareció mal que lo dijeran los ministros Allamand y Desbordes?

—Sí, con todo cariño, ya no más.

—¿Y rompió el Presidente la prescindencia cuando dijo que 'todo Chile está por cambiar la Constitución'?

—Esta Constitución, que es de Lagos no de Pinochet, permitió uno de los períodos más fructíferos en la historia de Chile, que en los últimos 30 años dio un salto adelante, redujo la pobreza, logró estabilidad. Pero la reforma al sistema electoral dinamitó esa convivencia, el diálogo, esa idea de país común que avanzaba con diferencias y algunas peleas. Ahora tenemos 25 partidos inscritos en el Servel.

—¿Este sistema no representa mejor la diversidad del país?

—Sí, pero no da gobernabilidad. En Inglaterra, nadie podría decir que no es democrático, el sistema es uninominal, partidos con 20% de los votos no sacan ningún parlamentario. Un sistema electoral tiene dos objetivos: representatividad y gobernabilidad. Esa cantidad infinita de partidos no permite negociar, llegar a acuerdos, los grupos de centro se ven permanentemente hostigados y amenazados por los más extremos. La gobernabilidad no solo es difícil para este gobierno, será igual para los que vengan, incluso para un gobierno de izquierda.

El segundo problema es que el Congreso no respeta esta Constitución y legisla con resquicios para saltarse al Ejecutivo. Y el tercero es un cambio social muy grande que debemos abordar. El logro enorme que sintieron las personas al conseguir una casa propia, su auto o llegar a la universidad, es un 'desde' para las nuevas generaciones que nacieron con eso. Tienen otros miedos, como dice Carlos Peña con mucha razón. Efectivamente, la Constitución necesita cambios y reformas.

—Me está enumerando los motivos del Apruebo…

—El actual Congreso podría hacer estos cambios, pero mire la aprobación que tiene. Muchos parlamentarios no podrán repostularse y quizás haya una renovación, pero la gente va a votar el 25 de octubre y eso va a mandar. Deberíamos confiar más en la ciudadanía, que es muy sensata, darle más participación y que en forma directa, no a través de constituyentes, fije una hoja de ruta para el órgano que se elija. Hay una serie de temas en la Constitución que pueden significar discusiones y peleas bizantinas, un proceso largo y complejo, y finalmente, los constituyentes van a terminar igual de desprestigiados que los parlamentarios.

—¿Como cuáles?

—Todo lo que tenga que ver con el origen y final de la vida: ¿aborto sí o aborto no?, ¿eutanasia sí o no? El matrimonio, ¿igualitario, entre hombre y mujer? Es injusto decirle a la gente que delegue todo su poder ciudadano en unas cuantas personas, y después decir Sí o No al paquete completo. ¿Qué pasa si la ciudadanía no se siente representada y vota que No después de 18 o 24 meses? Hay una serie de temas súper importantes para su vida, como su mayor ahorro, que es su cotización previsional.

—Eso se está discutiendo en la reforma previsional.

—Me cuesta pensar que salga la reforma previsional. ¿Por qué no le pedimos a la gente que lo decida? Demos participación a los ciudadanos, que son mucho más sensatos que los políticos. Cuando votemos en abril por constituyentes también podríamos preguntar por una hoja de ruta para el proceso constituyente, criterios que permitirían un ejercicio más rápido, limpio y con menos riesgo que si la ciudadanía dice No en el plebiscito de salida.

—¿No es impracticable?, ¿quién y cómo se ponen de acuerdo en los temas?

—Obviamente debe ser el órgano político, y los temas son bastante obvios. El punto es si los políticos están dispuestos a que la ciudadanía les fije límites, o si seguiremos sin ponernos de acuerdo, con un tremendo lío, en los próximos dos años. Quiero impulsar esta hoja de ruta, voy a conversarla con otros alcaldes y parlamentarios.

—¿Por qué cree que en Chile no se podrá hacer lo que consiguieron otros países en procesos constituyentes? Esa lógica también invalidaría la representatividad de alcaldes o concejales, por ejemplo.

—Tuvimos un estallido social grave y debemos cuidar que las personas sientan nuevamente que el órgano constituyente es otro lío, que discute puras cuestiones ideológicas, cuando necesitan cosas bien concretas. Las encuestas muestran que la ciudadanía tiene tomadas sus decisiones en muchas de ellas, ¿por qué no las aceptamos, las plebiscitamos y partimos desde ahí? Facilita mucho el trabajo que viene.

'La ciudadanía debe poner límites'

—¿Cree que su propuesta tenga eco en Chile Vamos, mayormente jugado al Rechazo?

—No generalizaría. Desbordes dice Apruebo, Lavín dice Apruebo; Allamand, Rechazo. Cuidado, estamos en una crisis política, social y económica que puede irse de las manos. Hay mucha violencia en el sur y también puede arrancarse de las manos, no es momento para darse gustitos. La única forma de salir de esta crisis es con más diálogo y no con fuerza ni malabarismos para tratar de torcer la mayoría. Al mismo tiempo, algunos quieren refundarlo todo y la inmensa mayoría de los chilenos no quiere eso.

—¿No teme que la 'hoja en blanco' arrase banderas importantes de la centroderecha?

—No le tengo ningún temor, si permitimos una participación más activa. La ciudadanía es muy sensata y quiere cambios, más seguridad y fiscalización, menos abusos, probablemente una justicia más independiente. El Senado no puede seguir interviniendo y politizando asuntos del Poder Judicial como el rechazo al ministro Mera o la acusación constitucional contra la ministra Donoso. Le tengo mucho temor a personas que se sienten iluminados y con poder para no considerar las mayorías.

—¿A quiénes se refiere?

—Lo estamos viendo en el Congreso. Mientras las encuestas muestran que una mayoría cree que las cotizaciones previsionales son suyas, algunos insisten que el 6% sea fondo común; la inmensa mayoría quiere una inmigración más regulada y un grupo dice 'no, el que quiere viene a Chile'. Si vamos a tener una comisión constituyente parecida al Senado, peleándose por los diarios, faltándose al respeto, podemos terminar en un callejón sin salida. La ciudadanía debe poner límites que aseguren una buena votación de salida y una Constitución compartida por todos.

—¿Por qué no quiso entrar al gabinete?, ¿por la profundidad de la crisis o pidió cosas que no le dieron?

—Son conversaciones que deben mantenerse privadas, solo quiero despejar una cosa: no pedí nada que el Presidente se negó, y me causa un poco de gracia que alguien crea que puedo tener temor. El Presidente hace bien de rodearse de gente que tiene más experiencia y contactos políticos, que lo conocen y pueden decirle 'no, Presidente, usted está equivocado y hay que ir por este otro camino'. Viene un camino muy angosto, con un precipicio a cada lado, pero tengo la esperanza de que puede ponernos en una senda de progreso, mucho más social, con más oportunidades y equidad.

—Las encuestas marcan los liderazgos de Lavín, Codina, Carter, ¿le gustaría que el próximo Presidente fuera un alcalde?

—Sí, un alcalde puede ser mucho menos ideologizado, porque nuestro trabajo es súper cotidiano, práctico, conectado con la gente.

—¿Cree que Lavín sigue teniendo la primera opción ahora que salió el 'colega' Jadue al camino?

—Naturalmente, y van a salir más, estamos recién empezando.

—Y usted, ¿se repetiría una candidatura presidencial?

—En este minuto, mi única obsesión es cómo construimos un Chile donde puedan vivir mis nietos, si es que alguna vez los tengo.

Recuadro
- 'El Gobierno tiene que liderar un proceso impecable y pedirle a sus ministros que no hablen, deben guardar neutralidad'.
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M. Soledad Vial-