Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2021-01-15
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   A9
Sección:   Vida - Ciencia - Tecnología - La Pandemia del Coronavirus
Centimetraje:   23x27

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La alta transmisión del virus también permitió probar de forma rápida si las vacunas lograban proteger a los voluntarios una vez que estos se exponían al patógeno, apuntan los expertos.
Ante temores sobre su eficacia y seguridad:
¿Por qué se puede confiar en la vacuna del covid-19 pese a su rápido desarrollo?
El Mercurio
Aquí, tres científicos chilenos expertos en el tema responden la pregunta y aclaran qué hay detrás de las reacciones adversas que se han reportado en varios países, como las alergias.
Son múltiples los comentarios que circulan en redes sociales sobre los temores a vacunarse debido al rápido desarrollo de las vacunas contra el covid-19.

De ellos se desprende que, para muchos, el que estas se consiguieran en menos de un año —en comparación con los diez o quince que toma comúnmente— genera desconfianza.

Entonces, ¿se puede confiar en la vacuna del coronavirus pese a su rápido desarrollo? Lo primero en lo que coinciden los entrevistados es en que haberla encontrado en tiempo récord no tuvo que ver con que se saltaran procedimientos de seguridad ni de investigación.

Las razones —concuerdan— se asocian con un esfuerzo global.

María Isabel Oliver, doctora en ciencias biológicas y directora de la carrera de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello, dice: 'Lo primero es que hubo mucha colaboración entre investigadores al estar en una emergencia sanitaria; es decir, se compartió mucho conocimiento, algo que permitió avanzar mucho más rápido y que no ocurre normalmente en el desarrollo de vacunas'.

La especialista añade: 'Además, había mucho conocimiento previo sobre cómo funcionan virus similares, como el SARS y el MERS, lo que se adaptó al covid-19 y permitió que la fase preclínica (experimentos en animales) avanzara más rápido, a diferencia de otros virus en los que sí se parte de cero'.

Nicolás Muena, virólogo de la Fundación Ciencia & Vida, pone como ejemplo el trabajo de la U. de Oxford: 'Ellos ya tenían estudios de fase I para la vacuna contra el MERS y eso fue conocimiento que solo se transformó para la vacuna contra el SARS-CoV-2 y funcionó', comenta el científico.

Y agrega: 'Además, es engañoso decir que se logró en menos de un año, porque mucha tecnología que se aplicó se venía trabajando hace más de treinta años, como la de ARN mensajero, de Pfizer, que se empezó a investigar en los años 80'.

Interés colectivo

En segundo lugar, concuerdan ambos expertos, hubo un mayor interés en ofrecerse como voluntarios para las pruebas.

Los investigadores suelen esperar meses y hasta años para conseguir a todos los participantes que necesitan. Esto no ocurrió con la vacuna del covid-19.

'Hubo mucho interés ciudadano por participar y los voluntarios se completaban en pocos días, en vez de meses', afirma Oliver.

Por eso —dice—, también se puede descartar que la vacuna se haya probado en menos personas de lo que indican las protocolos.

'Al contrario, se hizo en un número mayor', asegura. 'Una fase III se puede hacer con cinco mil personas y en varias de las vacunas se hizo hasta con 35 mil', afirma.

En esa misma línea, Flavio Salazar, director alterno del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII), comenta: 'Está demostrado que se han hecho los estudios correspondientes con la cantidad requerida de participantes, es decir, miles, y las vacunas que se aprobaron es porque generaron eficacia en pruebas controladas'.

Otro punto a destacar es que debido a la emergencia, algunas fases de los estudios se hicieron en paralelo y la producción comenzó antes de terminar la fase III.

'Si bien se aceleraron los procesos, no hubo saltos de seguridad, es decir, se trabajó más rápido, pero en cada fase se aseguró la seguridad y la eficacia para seguir', explica Muena.

Salazar añade que desde el punto de vista administrativo se destaca el financiamiento, el cual se consiguió en tiempo récord, y los esfuerzos de los entes reguladores.

'Muchas empresas invirtieron recursos rápidamente, dado el impacto que esto tendría en el mundo, mientras que las autoridades, como la FDA, priorizaron el análisis de estas vacunas, y eso también agilizó (el proceso)', dice el experto.

A juicio de los entrevistados, lo más importante son los resultados que se han obtenido tras los primeros meses de vacunación.

'Ya la han recibido millones de personas, de manera que si fuese peligrosa ya lo sabríamos, pero no ha sido así', asegura Salazar.

Y puntualiza: 'Se han encontrado reacciones adversas, pero han sido esperadas (ver recuadro)'.

Recuadro
- Efectos adversos

Consultados sobre la seguridad de la vacuna en relación con las reacciones adversas que se han reportado en varias partes del mundo, como las alergias, los entrevistados explican que, si bien estas han ocurrido, el número de casos es tan bajo que sigue siendo más seguro vacunarse que no hacerlo.

'Lo que sucede es que todos los efectos adversos se contabilizan, como un dolor de cabeza o malestar, pero los graves no han sido mayores que en otras vacunas que ya están aprobadas, además de que han sido tratados', comenta Muena.
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JANINA MARCANO-