Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2021-03-28
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   20
Sección:   
Centimetraje:   35x24
CARLOS INGHAM, FUNDADOR Y PRESIDENTE DE RED DE ALIMENTOS
"PARECIERA QUE SE NOS ENFRIÓ EL CORAZÓN"
DFMas
"Estoy tratando de convencer a empresarios, familias empresariales, gobierno y tomadores de decisiones de que el hambre no se fue. Pareciera que hubo un peak de conciencia el año pasado, pero ahora que la situación está peor, falta la ayuda. Hay quienes quieren barrer debajo de la alfombra realidades que son reales, valga la redundancia.

En 2020 mucha gente descubrió el tema del hambre, se concientizaron de que hay muchas más personas pasándolo más mal de lo que se creía. No tenemos que olvidar que todavía el 20% del país genera un ingreso per cápita inferior a $1.300 por día. Eso está en la Casen, no es un número preparado por nosotros.

A fines del 2019 en Red de Alimentos atendíamos a 294 organizaciones sociales, el 2020 cerramos con 438. Y esas 294 organizaciones sociales atendían en 923 centros. Hoy llegamos a 1.373 centros entre Arica y Magallanes. Antes de la pandemia apoyábamos a 44 comedores sociales, mientras que actualmente tenemos 218 comedores y ollas comunes beneficiarias.

El crecimiento puede leerse como algo positivo, porque llegamos a más personas. Pero también es preocupante: la pobreza y la malnutrición aumentó demasiado. De eso no hay dudas. Me guío por lo que me dice la gente en la calle, me piden más comida, más pañales, más ayuda.

Soy argentino, llevo casi 30 años en Chile y me emociona cómo nos movemos cuando hay grandes causas. En Chile somos muy solidarios para los terremotos, aluviones... nos unimos en esas instancias. Como lo que hizo la CPC el año pasado. Eso sucedió para el momento peak de Covid el año pasado, pero ahora que estamos peor que ese momento, es como que el tema social y pobreza pasó un poco de largo. Volvimos a ser lo mismo. Es como cuando termina el terremoto. ¿Quién se acuerda seis meses después?

El error es que no terminamos de hacer redes público privadas permanentes de apoyo a la población más vulnerable del país. Se habla cuando hay una tragedia. Pero después cada uno vuelve a lo suyo.

Parecería que se nos enfrió el corazón. Pasado el peak del 2020, nos fuimos olvidando de la pobreza y el hambre que hay en la calle. Lo noto en todos los rubros. Todo se transformó en coyuntura, elección, Constitución... todo se lo llevó la política.

En general los políticos están más preocupados de sus bancadas, de sus elecciones, de conservar sus pegas y de generar minutos en televisión, Twitter e Instagram que resolver los problemas. Es un déficit de Chile y en el mundo. El senador Rodrigo Galilea (RN), llegó un día a mi oficina y me dijo cómo te puedo ayudar. Ojalá hubiera más casos así.

Yo empecé esto solo. Después se sumó una persona y durante mucho tiempo recorrimos las calles buscando las lucas y fundaciones. La idea nació el año 2003, en Buenos Aires, cuando de casualidad estaba en una comida en la que se habló del Banco de Alimentos de esa ciudad.

Trabajaba en JP Morgan y volví a Chile decidido a hacerlo: armé reuniones con empresarios pensando que sería fácil. En el primer encuentro alguien levantó la mano y dijo: "donar alimentos es gasto reservado". Me demoré 7 años en conseguir que los alimentos -que antes de esto se iban a un botadero- no fueran gasto rechazado. En mi caso cuando me dices que no, no paro hasta que se logra el objetivo. Eso ocurrió en 2010.

Me frustro cuando pido ayuda y me dicen que no. O cuando empresas me responden "no tenemos mermas". O que no van a dar comida. Hay de esas, aunque cueste imaginarlo. Cuando eso me pasa, lo que me vuelve a motivar es ir a los centros donde trabajamos y vemos lo que hacemos. Eso renueva las energías. Paso tiempo en la calle, no solo en presidir y administrar. Te pone los pies en la tierra.

Paralelo a la pandemia desarrollamos y lanzamos el Plan 2025. Pretendemos pasar de 260 mil a 1 millón de personas beneficiadas por la RED. Es un gran salto.

Una de las novedades serán los "Supermercados Sociales" para que adultos mayores en situación de vulnerabilidad puedan acceder a productos de primera necesidad que rescatamos como banco de alimentos, una innovación social única en Chile. De esta forma podrán ir al local una vez por semana y recibir 8 kilos de productos (frutas, verduras, lácteos) para complementar su alimentación.

Queremos partir con 10 locales en Santiago (este año con 3) y para eso desarrollamos un mecanismo que permite identificar territorios con factores críticos de vulnerabilidad en todas las regiones del país. Con 10 locales beneficiaremos a 25 mil adultos mayores, equivalente al 20% de las personas que reciben la pensión básica solidaria en la Región Metropolitana.

Es un gran avance para el país. Espero que no se nos olvide lo que es de perogrullo: la comida, ropa y techo es lo más básico del ser humano. El resto es música.
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POR MARÍA JOSÉ LÓPEZ-