Pais:   Chile
Región:   Metropolitana de Santiago
Fecha:   2021-07-18
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B8-B9
Sección:   ECONOMÍA Y NEGOCIOS DOMINGO
Centimetraje:   51x54
El Mercurio
A una semana de la muerte de dirigente de la CAM en predio de Forestal Mininco
LUIS FELIPE GAZITÚA, PRESIDENTE DE CMPC: “Hoy el problema es la violencia y no existen las condiciones para sentarse a buscar una solución, porque lo que tenemos es una conversación con pistolas en la mesa”
Tras la declaración de guerra por parte de la CAM a las forestales, el timonel de la Papelera advierte: 'Yo sigo pensando que el problema tiene solución, aunque parezca iluso. Si existe la capacidad de dialogar y escuchar, habrá solución'. Respecto a la posibilidad de bajar la cortina y salir de La Araucanía, Gazitúa la descarta enfático y aclara: 'Nosotros no necesitamos la tierra, necesitamos los árboles'.
'No estamos dispuestos a poner en riesgo la vida de ningún colaborador, pero tampoco estamos disponibles para seguir el juego de los violentistas. Sabemos lo que ellos buscan: amedrentar a los trabajadores y a las comunidades mapuches y no mapuches, para así despoblar y ocupar fundos que coincidentemente siempre tienen plantaciones en edad de cosecha'. Es la respuesta enfática y sin rodeos de Luis Felipe Gazitúa, presidente de Empresas CMPC, tras los nuevos ataques que se registraron el viernes 9 de julio en el Fundo Santa Ana-Tres Palos -propiedad de Forestal Mininco-, en la ruta entre Carahue y Tirúa, y que concluyeron con el fallecimiento del integrante de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Pablo Marchant, y con el trabajador forestal Celerino González seriamente herido.

'Ante estos hechos yo me pregunto, ¿qué hicimos mal en la sociedad chilena para que un joven de 29 años, bien educado y formado, termine decidiendo que su vida tiene que ser dada a una causa armada? Eso es una tragedia, porque en el mundo de hoy nadie puede pensar que la manera de resolver los conflictos es por la vía armada', reflexiona preocupado el presidente de la Papelera.

Respecto al trabajador herido, Gazitúa asegura que la compañía ha estado pendiente de la salud de González y que pusieron a disposición de su familia, y de sus compañeros de faenas, toda la colaboración necesaria.

'Nuestro gerente general estuvo en la zona y conversó personalmente con ellos. Las faenas en el predio están suspendidas, al igual que, transitoriamente, en buena parte de la zona, porque nuestra prioridad es siempre la protección de nuestra gente', aclara.

Tras el ataque, las imágenes del velatorio de Marchant -escoltado por un grupo provisto de armas- acaparaban portadas y se viralizaban por las redes sociales. Y la guinda de la torta llegaría el miércoles 14 de julio con la declaración de guerra de la CAM en contra de las forestales -a través de un comunicado-, en el que también asumían la autoría de 15 atentados y criticaban el proceso constituyente por 'representar un acto de sometimiento al pacto colonial'.

'Hoy tenemos un comunicado de la CAM donde no solo le declara la guerra al mundo forestal, sino que se la declara a la Convención y a los constituyentes mapuches. No nos cansamos de decir que la inmensa mayoría del pueblo mapuche quiere prosperidad, tranquilidad y desarrollo; pero hay un grupo que piensa que la vía armada puede resolver los problemas y no sabemos cuál es su agenda', plantea Gazitúa.

El ejecutivo, quien asumió la presidencia de CMPC en 2016, en reemplazo de Eliodoro Matte, ha manifestado permanentemente sus intenciones de dialogar con el pueblo mapuche, ha viajado unas cuarenta veces a la zona, e incluso está aprendiendo mapudungun, y tampoco ha tenido pelos en la lengua para decir públicamente que no se puede seguir negando que el Estado chileno sometió al pueblo mapuche de cierta manera.

A pesar de todo lo ocurrido, Luis Felipe Gazitúa no pierde el optimismo: 'Yo sigo pensando que el problema tiene solución, aunque parezca iluso. Si existe la capacidad de dialogar y escuchar, habrá solución', reitera en esta entrevista.

-¿Se puede tener esperanzas aun cuando les declararon la guerra públicamente?

'En la práctica, hace más de 20 años que la guerra está declarada, desde que a fines de los años noventa partieron quemando maquinaria. Hoy la situación es mucho más compleja y evidente, pero también hay más impunidad. ¿Cómo se hace? Manteniendo la esperanza, porque la inmensa mayoría del pueblo mapuche y de Chile cree que la solución de los problemas está por la vía del diálogo y la paz, no por la violencia'.

-Considerando que el pueblo mapuche no cede en sus pretensiones de recuperar sus tierras, ¿han evaluado bajar la cortina, hacer la pérdida en La Araucanía, y explorar otros lugares dentro y fuera de Chile para producir celulosa?

'No. Nosotros no necesitamos la tierra, necesitamos los árboles. Si la solución pasara porque una parte de las tierras terminara siendo propiedad de comunidades mapuches y ellos, con nuestra asesoría, plantaran, desarrollaran y nos vendieran la madera, sería fantástico. ¿Cómo con esa perspectiva no vamos a ser capaces de buscar un camino entre todos para solucionar esto?'.

-¿Es realista avanzar en alguna solución de ese tipo?

'Por supuesto que es realista y lo estamos comprobando con algunos convenios que hemos establecido con comunidades mapuches. El mismo senador Huenchumilla lo planteó cuando era intendente: lo que la industria requiere es la materia prima, con seguridad de suministro. Pero resulta muy difícil avanzar con las comunidades cuando son reiteradamente amenazadas por estos grupos violentistas. De hecho, me encantaría contarle con nombres y ejemplos concretos, porque son casos de emprendedores que no renuncian ni a su cultura ni a sus demandas históricas, pero que debido a las amenazas y agresiones, que en algunos casos han terminado con gravísimos hechos de violencia, corren riesgos personales si son conocidos'.

'Este es un problema político que requiere, ante todo, soluciones políticas'
-¿Sigue en pie la disposición a sentarse a conversar con los líderes de la CAM, incluido Héctor Llaitul, u otros grupos que reivindican la violencia en la zona?

'Yo no me he reunido con Llaitul, pero nuestra gente sí. Estamos disponibles al diálogo sin excluir temas ni interlocutores. Eso lo hemos dicho en reiteradas oportunidades y también lo hemos demostrado. No excluimos a nadie porque asumimos que cualquier persona que dialoga está, simultáneamente, renunciando a la violencia. Entendemos que quienes alardean de realizar actos de sabotaje se autoexcluyen. El senador Huenchumilla se refirió hace unos días en una entrevista a las gestiones que buscó hacer el Centro Nansen para la Paz. Fuimos también contactados y les manifestamos nuestra disposición a participar. Entiendo que los parlamentarios de la zona han estado también conversando, pero desconozco los resultados. Al final, pareciera que no hay más alternativa que esperar lo que pueda hacer un próximo gobierno. En todo caso, le advierto algo: Chile debe abordar este problema, pero se requiere un clima de convivencia que hoy no tenemos. Es decir, no ignoremos que en este momento lo urgente es la situación de violencia'.

-¿Estaría dispuesto a juntarse mañana con Héctor Llaitul?

'Estoy dispuesto a juntarme con quien esté dispuesto al diálogo. Alguien que declara que está en combate con nosotros no está en esa postura'.

-¿Hasta qué punto van a ceder y propiciar el diálogo?

'Hasta el punto que haya una solución. En La Araucanía no sobra nadie y lo que tenemos que hacer es ser capaces de resolver las demandas del pueblo mapuche, que tienen que ver con cultura, reconocimiento, prosperidad y con tierras. ¿Cómo no vamos a ser capaces de encontrar una solución? Hoy el problema es la violencia y no existen las condiciones para sentarse a buscar una solución, porque lo que tenemos es una conversación con pistolas en la mesa'.

-¿Cómo se termina con la violencia en La Araucanía?

'El Estado tiene que cumplir su rol. Hay que hacerse cargo de que el problema está en grupos minoritarios. Existe en Chile una situación de violencia general y hay mucha gente que la ha normalizado, y volvemos al caso de Pablo Marchant, porque han logrado convencer a jóvenes de que la manera de resolver los problemas, como sociedad, es por la vía violenta'.

-En la situación actual, ¿qué esperan de parte del Estado y qué responsabilidad tiene este gobierno en particular?

'Sería injusto poner toda la carga sobre este gobierno, cuando la historia demuestra que los compromisos pendientes suman varias décadas. Hace más de 30 años que Patricio Aylwin comprometió a los lonkos, reunidos en Nueva Imperial, el reconocimiento constitucional. Y todavía esperan. Como han dicho entendidos en el tema, este es un problema político que requiere, ante todo, soluciones políticas. En lo que nos atañe a nosotros, por ejemplo, se dice que somos una industria con baja regulación y fiscalización, pero el proyecto que reemplaza a Conaf, una institución que fue creada durante el gobierno de Salvador Allende, lleva más de cuatro años de trámite legislativo y el primer proyecto de Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas data de 2011. Mientras estas cosas demoran, la industria se ha acogido a un sistema de certificación internacional de alto estándar, que considera la opinión de las comunidades, que no es autorregulación, porque son terceros quienes auditan los procesos'.

-¿Le parecen justos los cuestionamientos que se han hecho respecto a que la compañía tiene efectivos policiales dentro de sus faenas?

'Quiero aprovechar su pregunta para aclarar una confusión que he visto en algunas declaraciones: las medidas de protección permanente las solicita la fiscalía y las ordenan los tribunales, siempre con el objetivo de proteger a las personas, nunca a los bienes físicos o instalaciones forestales. Y para que no se diga que las policías se dedican a cuidar nuestras operaciones, le doy otro dato: hoy tenemos en operación 207 faenas forestales simultáneas y solo en siete de ellas existen medidas de protección permanentes decretadas por tribunales. La compañía destina más de US$ 35 millones anuales a labores de protección y seguridad, sin guardias armados como a algunos también se les ha ocurrido inventar'.

'La industria forestal no es la causante de este problema y no me canso de decirlo'
-¿Cómo logra una empresa forestal ser sostenible en estas condiciones?

'Primero teniendo esperanza. No tenemos las soluciones, pero creemos que podemos ser parte de esa solución. La industria forestal no es la causante de este problema y no me canso de decirlo. El problema con el mundo mapuche se arrastra hace 200 años y como industria forestal llevamos 50 años en La Araucanía. Entendemos que porque somos grandes se nos culpe de todos los males y eso siempre ocurre en la vida. Nos tomamos esto como un desafío y creemos que podemos ser parte y contribuir a la solución. Lo que me parece insostenible es que nuestro país no sea capaz de enfrentar una situación de violencia que mantiene sometidas a miles de personas en la Región de La Araucanía. Durante la semana en Temuco hubo filas en las estaciones de servicio por el riesgo de desabastecimiento. Si eso ocurriera en Santiago estarían todos los actores políticos abocados a una solución. Aquí no se trata solamente de la industria forestal. Recorra, por ejemplo, el camino entre Curacautín y Lautaro y encontrará decenas de fundos agrícolas 'marcados' por supuestas comunidades'.

-¿Por qué por más que se intente dialogar con el pueblo mapuche nada resulta y parece un tema perdido?

'Porque es evidente que existen grupos violentistas que nos les conviene ni interesa la solución del problema. Abusan y utilizan la legítima causa mapuche para vestir sus ideologías e intereses económicos. Muchos de ellos ni siquiera son mapuches y algunos han sido detenidos en el norte de Chile con cargas importantes de drogas. Eso no representa ni tiene ninguna relación con las demandas de las comunidades que yo conozco y con quienes he tenido la oportunidad de compartir, debatir y disentir'.

-¿Hay narcoterrorismo en la zona?

'Eso tendría que preguntárselo a las policías y a los órganos de la justicia. En nuestro caso, somos testigos y víctimas del incremento en el robo de madera y todo indica que hay grupos violentistas que disfrazan sus delitos como causa mapuche. Estamos hablando de robo a escala industrial, equivalente en un año a más de 28.000 camiones cargados completos de madera robada. Y antes que nos digan que somos las mismas empresas las que nos robamos, porque también he escuchado esa genialidad, déjeme decirle que el 80% de lo que se roba corresponde a pino para aserraderos y en CMPC no compramos pino aserreable a terceros'.

-¿El sector empresarial, al que usted pertenece, ha hecho lo suficiente frente a este problema o predomina el negacionismo respecto del pueblo mapuche?

'Creo que es bastante evidente que todo el país ha ido, paulatinamente, asumiendo una visión más realista y completa del problema. Aquí nadie sobra, porque La Araucanía tiene potencial suficiente para la convivencia entre distintas industrias y culturas. Las personas demandan productos más amigables con el medio ambiente, prefieren los envases de papel antes que el plástico y les gusta la madera como material de construcción. Para todo esto se requiere de plantaciones renovables y certificadas, que además han permitido que en los últimos 50 años se mantenga e, incluso, crezca en el margen la superficie de bosque nativo'.

-Considerando que, lejos de ceder, la violencia recrudece, ¿qué salida ve usted para resolver este conflicto?

'Separemos las cosas. Una cuestión es el problema de la violencia y para eso debemos comenzar por un consenso y condena unánime, así como habilitar a nuestras policías, que cuentan con el monopolio del uso de la fuerza, para disponer del capital social y de las herramientas técnicas y humanas suficientes como para ejercer el control efectivo. En lo que respecta a la problemática mapuche, que es utilizada por los violentistas sin que ello refleje el sentir de las comunidades, existen suficientes diagnósticos que abordan las deudas del Estado, comenzando por el Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, convocada en 2001 por el Presidente Lagos. Los compromisos incumplidos también están bien documentados. Y los pasos a seguir también están sobre la mesa, especialmente a partir de los acuerdos unánimes que alcanzamos en 2016 en la Comisión Vargas. Ahí está el punto de partida. El tema, más bien, es por qué no hemos podido avanzar'.

Recuadro
Reparto de dividendo de 100% en CMPC: 'Es solo por este año'

Buenas noticias entregó CMPC a sus accionistas, el viernes 9 de julio, al anunciar un aumento en su política de reparto de dividendos para 2021, desde un histórico 30% de las utilidades hasta el 100%.

Luis Felipe Gazitúa aclara que hasta 2013 la compañía repartía anualmente entre 40% y 50% en dividendos, pero a partir de esa fecha la cifra disminuyó a 30%, debido a la fuerte estrategia de inversiones que llevó adelante CMPC, principalmente en Brasil, donde la empresa ha desembolsado más de US$ 5 mil millones.

'Eso redujo la política de dividendos al 30% porque la empresa estaba muy endeudada y, de hecho, entró en un proceso de liquidación de activos prescindibles para poder abordar el nivel de deuda que tenía. Posterior a eso, tuvimos unos años con resultados malos, pero este 2021 está siendo muy bueno, porque la celulosa está con muy buenos precios. Hemos tenido quejas de los accionistas minoritarios en las juntas porque esta compañía cambió su política de dividendos, y al directorio le pareció que este era el año para restituir una política que compense lo ocurrido en ejercicios anteriores'.

-¿Es una política permanente o transitoria?
-'Es solo por este año, y a futuro dependerá de las circunstancias de la operación del negocio. Pero lo natural es que volvamos a una política de dividendos entre 30% y 50%, que es lo que esta empresa ha tenido históricamente'.

Convención Constituyente: 'No le pidamos que se haga cargo de otras problemáticas como la violencia, que no guarda relación con las legítimas demandas de comunidades'

-La recién instalada Convención Constitucional emitió una declaración solicitando desmilitarización e indulto a presos políticos mapuches en el Wallmapu. ¿Serviría hacer eso como una señal al pueblo mapuche? ¿Hay presos políticos?
-'Me quedo con la pregunta que hacía Sergio Muñoz en una reciente columna: ‘¿Qué quieren decir cuando dicen desmilitarizar La Araucanía?'. Porque salvo los militares que cumplen tareas de prevención de salud asociadas a la pandemia, lo que yo veo en el territorio son Carabineros, PDI, fiscales y todo el sistema policial y judicial que impera en el resto del país. Prefiero mantener mis esperanzas en lo que la Convención pueda hacer para otorgarnos un nuevo marco de consenso para el desarrollo y la necesaria convivencia social de largo plazo en nuestro país'.

-¿Conoce a Elisa Loncón, presidenta de la Convención Constituyente? ¿Le da garantías para el buen desarrollo del proceso constitucional?
-'No la conozco. Su historia personal es de gran valor y creo que a solo dos semanas de funcionamiento de la Convención es prematuro hacer juicios. Comparto la trascendencia de su elección así como valoro la enorme responsabilidad que significa representar a los pueblos originarios y a la totalidad de los constituyentes'.

-¿Puede ser la Convención Constitucional una instancia para resolver de raíz el conflicto mapuche?
-'No busquemos, nuevamente, atajos para un problema mucho más complejo y profundo. Por supuesto que la nueva Constitución puede aportar mucho con el solo cumplimiento de compromisos de larga data como el reconocimiento y la representación política. Pero no le pidamos que se haga cargo de otras problemáticas como la violencia, que no guarda relación con las legítimas demandas de comunidades, o la falta de un catastro y un sistema que dé garantías para abordar el problema de tierras, como es necesario'.

-Chile elegirá un nuevo Presidente a fines de año y además está la Convención debatiendo la nueva Carta. ¿Cuánto eso afectará el clima de inversión y crecimiento del país?
-'Hace un tiempo respondí a una pregunta similar con una frase de Nelson Mandela: ‘Que las decisiones reflejen tus esperanzas y no tus miedos'. Nosotros somos una empresa con más de 100 años de existencia y que tiene vocación e interés por las inversiones de largo plazo. Lo demostramos cada día cuando plantamos un árbol que será cosechado casi dos décadas después. Por supuesto que nos preocupan los vaivenes políticos, pero respondemos a las necesidades de nuestros consumidores y sabemos que ellos privilegian cada vez más los productos sostenibles que elabora CMPC'.

'Ante estos hechos yo me pregunto, ¿qué hicimos mal en la sociedad chilena para que un joven de 29 años, bien educado y formado, termine decidiendo que su vida tiene que ser dada a una causa armada? Eso es una tragedia'.

'Es simplista, pero cómodo, acusarnos de todos los males'

-¿Cómo evalúa el proceso que, a través de la Conadi, se ha ido materializando del acuerdo para la compraventa de 12 predios en manos de forestales, priorizados en el marco de la Mesa de Política Forestal?
-'Lo primero es aclarar que no existe tal acuerdo. Lo que hizo Conadi fue exponer las demandas de predios de comunidades, que están en manos de forestales, y algunas empresas nos dispusimos a dar respuesta caso a caso. Nuevamente, quedó en evidencia que el problema no se limita a esta industria, porque fíjese que la Conadi nos notificó que las demandas de comunidades por predios en manos de forestales suman 14.219 hectáreas y en el caso específico de CMPC serían 2.637 hectáreas. Pero resulta que hay más de 650 comunidades con aplicabilidad, lo que implicaría casi 200 mil hectáreas. Como puede ver, es simplista, pero cómodo, acusarnos de todos los males. Sin embargo, nosotros lo asumimos de otra forma: antes que discutir nuestra responsabilidad en las causas, estamos para ser parte de las soluciones'.

-Respecto de Mininco, acaban de llegar a acuerdo por cinco predios en la zona de Angol por unas 300 hectáreas para la comunidad Álex Lemún. ¿Cuándo se concretará ese traspaso y a qué precio?
-'En el caso de la comunidad Álex Lemún nosotros aceptamos sin observaciones la tasación efectuada por Conadi y entendemos que el proceso ya fue aprobado por Contraloría, por lo que debiéramos estar cerca de su concreción'.

-¿Es realista pretender resolver el conflicto sin devolver la totalidad del territorio mapuche, más allá de las compras puntuales que pueda acordar la Conadi?
-'Una de las dificultades recurrentes al analizar esta situación es la persistente tendencia a simplificar. La industria forestal representa cerca del 15% de la superficie regional. En el caso de CMPC, considerando también la provincia de Arauco, somos menos del 8%, y en tierras principalmente de aptitud forestal, que no sustituyeron bosque nativo. Lo mismo ocurre cuando se nos acusa de la sequía, desconociendo el déficit histórico de lluvias o los informes que descartan el impacto negativo de los bosques plantados en la cantidad y calidad de agua, como el publicado por la Unesco en 2020. O cuando se deslegitima el origen de la industria porque estaría vinculado al gobierno militar y el DL 701, cuando resulta que los primeros incentivos a las plantaciones datan de 1931; que fue la Corfo la que construyó en los años sesenta la planta de celulosa de Constitución o que el gobierno de la Unidad Popular multiplicó el ritmo de plantaciones de pino radiata en el sur. Ahora que se ha puesto nuevamente en boga el modelo de desarrollismo, cabe recordar que el economista coreano Ha-Joon Chang, inspirador de muchos de nuestros críticos, ha destacado a la industria forestal chilena como modelo de éxito de la planificación estatal'.
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CONSTANZA CAPDEVILA DE LA CERDA-