Pais:   Chile
Región:   Metropolitana de Santiago
Fecha:   2024-10-30
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B10
Sección:   WSJ Americas
Centimetraje:   33x22

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Muchas personas piensan que la mejor forma de aumentar el patrimonio es tolerando el riesgo de inversión. Ben Wiseman

El Mercurio
A menudo no entienden cuál es el mejor camino para acumular riqueza y satisfacción emocional:
Los inversionistas piensan mucho en el riesgo. Pero lo hacen todo mal
Al centrarse completamente en su tolerancia al riesgo de inversión, las personas pasan por alto un panorama mucho más amplio.
Esta es una de las principales preguntas que los asesores financieros quieren hacerles a sus clientes. Un cuestionario característico pide a los inversionistas que clasifiquen su tolerancia al riesgo de inversión en una escala que abarca desde extremadamente baja a extremadamente alta.
La respuesta determinará en gran medida cómo los inversionistas procederán cuando busquen aumentar su patrimonio. Si dice que tiene una alta tolerancia al riesgo, eso significaría que está dispuesto a invertir en activos que pueden generarle potencialmente ganancias grandes y rápidas, pero también pérdidas grandes y rápidas. Tener una baja tolerancia al riesgo significa que no es proclive a asumir grandes oscilaciones, sino que está contento con ganancias lentas y constantes.
¿Qué es lo que está mal en este cuadro? Casi todo, si su objetivo es aumentar su patrimonio y felicidad.
Eso se debe a que somos personas antes que inversionistas, y nuestras vidas se extienden más allá de las inversiones, a la carrera, la vida social y más; cada una con su propio riesgo. Las personas que tienen alta tolerancia al riesgo de inversión no tienen necesariamente alta tolerancia al riesgo profesional, como cambiarse de trabajo o cambiar de carrera. Ni tampoco significa que tengan una alta tolerancia a los riesgos sociales, como hablar en público o establecer contactos.
Sin embargo, al enfocarse exclusivamente en el riesgo de inversión y rendimiento financiero, las personas a menudo entienden mal cuál es el mejor camino para acumular riqueza y satisfacción emocional. Muchas personas, por ejemplo, piensan que la mejor forma de aumentar el patrimonio es tolerando el riesgo de inversión, quizás optando por acciones con rendimientos espectaculares. En realidad, las personas ricas obtienen su riqueza principalmente al tolerar riesgos profesionales y sociales; riesgos que generan grandes retornos al convertirlos en médicos y abogados exitosos o propietarios de grandes y pequeñas empresas.
Mi gran riesgo
Permítanme ofrecerles mi propia experiencia como ejemplo. Tuve un trabajo como analista financiero en una gran empresa en Israel cuando terminé mis estudios universitarios y un máster en administración de empresas. Mi sueldo era suficiente para mantener a mi familia, y una pensión segura me esperaba para mi jubilación. Pero mi trabajo implicaba todo tipo de cosas negativas. El mayor prestigio en esa compañía se otorgaba a sus ingenieros; los analistas financieros siempre estarían en un segundo lugar después de ellos. Y mi trabajo era aburrido.
¿Qué hice? Opté por tolerar el riesgo profesional, y vine a EE.UU. para estudiar un doctorado. Quería tener una carrera docente que me proporcionara un buen sueldo y beneficios emocionales como profesor, académico y mentor.
El riesgo profesional que toleré fue grande. Estaba casado para entonces y esperábamos a nuestra primera hija. ¿Qué pasaría si no obtenía un doctorado? ¿Qué pasaría si no obtenía un cargo de profesor? Pero sabía que los beneficios potenciales que provendrían de mi tolerancia al riesgo profesional —tanto financiero como emocional— serían grandiosos. En realidad, eso resultó ser cierto. A mis setenta y tantos años, sigo siendo un profesor comprometido con la enseñanza y el saber, y no tengo planes de jubilarme.
Combiné mi alto riesgo profesional con un modesto riesgo de inversión al invertir una buena parte de mis ingresos en una cartera diversificada de fondos indexados de acciones y bonos, y esa cartera sigue creciendo gracias a la magia de la capitalización.
La buena disposición a correr riesgos sociales también es una clave para acumular riqueza. Me maravilla la tolerancia de mi esposa al riesgo social. En forma regular entabla conversaciones con otros clientes en los supermercados, mientras yo me mantengo en silencio cuando escojo mis comestibles y me pongo en la cola de la caja. Sin embargo, he aprendido a tolerar el riesgo social, he superado mi timidez natural en los entornos profesionales, y soy capaz de hablar no solo con mis alumnos en las salas de clases, que son muchos, sino también ante grandes audiencias de inversionistas y profesionales de la inversión. Mis alocuciones ante estos últimos me proporcionan generosos honorarios, lo que aumenta mi patrimonio.
Experiencias estudiantiles
Animo a los estudiantes que asisten a mis clases de inversión a que igualmente pongan atención a los riesgos profesionales y sociales, más allá del riesgo de inversión. Y muchos me cuentan sus esfuerzos. Una estudiante dice que ha asumido un riesgo profesional considerable, al cambiarse a una nueva industria, y trasladarse del medio oeste al Área de la Bahía. Además, al igual que muchos de sus compañeros de clases, está haciendo un máster en administración de empresas a mitad de la carrera. “Creo que si hay una oportunidad para un crecimiento profesional, entonces vale la pena dar un salto de vez en cuando”, expresa.
Otro estudiante dice que el mayor riesgo profesional que asumió hace poco fue ir a una entrevista para un trabajo que ofrecía el doble de su actual salario. “La entrevista no salió bien y fue un golpe para mi ego”, cuenta. Pero esa mala entrevista laboral no lo ha disuadido de buscar buenos trabajos y de tolerar el riesgo social de nuevas entrevistas malas. Ha aprendido que una alta tolerancia a los riesgos sociales y profesionales es el camino más seguro hacia una mayor riqueza.
Al final, la principal conclusión —la que ha guiado mi propia vida y la que trato de impartir a mis alumnos— es que la combinación de riesgos y potenciales beneficios en nuestra cartera de vida son similares a sus combinaciones en nuestras carteras de inversión. Prosperamos cuando tenemos una alta tolerancia a los riesgos profesionales y sociales, y una tolerancia más baja al riesgo de inversión. Es probable que algunos rendimientos de inversiones individuales en nuestras carteras, ya sean de inversión o de vida, sean estimulantes, mientras que es probable que otros sean decepcionantes. Pero son los rendimientos de las carteras en general, ya sean de inversiones o de vida, los que realmente importan.
Meir Statman es profesor de finanzas en la Escuela de Negocios de la Universidad de Santa Clara y autor de “A Wealth of Well-Being: A Holistic Approach to Behavioral Finance. Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”.
APUESTA
La buena disposición a correr riesgos sociales también es una clave para acumular riqueza, señala el autor.
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MEIR STATMAN THE WALL STREET JOURNAL