Pais:   Chile
Región:   Metropolitana de Santiago
Fecha:   2025-07-12
Tipo:   Suplemento
Página(s):   3
Sección:   suplemento
Centimetraje:   26x20

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'La mayoría de los viejos de mi generación se han virado hacia posiciones conservadoras, cuando no autoritarias, desarrollando también la peor de las formas de envejecer: rechazando y denostando a los jóvenes'.
El Mercurio - Sábado
Agustín Squella:
"NO ESTOY DISPUESTO A VOTAR POR UNA CANDIDATA COMUNISTA"
Sonríe con ironía cuando le hablan de 'amistad cívica'. Asegura que la próxima elección presidencial se resolverá entre 'alguna de las posiciones extremas y que no tienen una biografía confiablemente democrática'. Y opina que 'los viejos no deberíamos terminar hablando de puros afectos'. El escritor y columnista, una de las voces principales de los liberales de izquierda, expresa una mezcla de agudeza, sarcasmo e incluso temor al analizar la carrera presidencial. Y agrega que su próximo voto será en blanco y que eso tiene una sola interpretación: 'No me gusta el menú'.
'En Chile existe el rie,sgo real de que en la proxima eleccion la democracia se respete solo al votar, y que después no se cumplan las reglas democráticas. Esa práctica se está observando casi globalmente. La evidente arrogancia de algunos gobernantes, como la del Presidente Donald Trump, se ha ido transformando en matonaje', advierte el académico y abogado Agustín Squella.
Una de las principales voces de los llamados 'liberales de izquierda', influyente escritor y columnista, se reconoce un 'pesimista'. 'Lo he sido más o menos siempre, pero no por ello pierdo la esperanza, y no estoy refiriéndome a la virtud teologal. Hay que saber que las cosas del mundo irán mal, o no todo lo bien que deberían, pero sí conservar la esperanza en que vayan mejorando. Sobre todo, y pensando globalmente, otra economía es posible, pero no alcanzaré a ver en qué consistirá. Lo más escandaloso y demencial que ocurre hoy en el mundo es la economía dominante en manos de los más poderosos, sean estos individuos o gobiernos'.
La mirada de Squella está cruzada por sus reflexiones sobre llegar a viejo. Incluso hace algunos arios publicó un libro sobre el tema: La vejez. Tiempo contra el tiempo. Desde esa vereda, se rebela contra sus propios 'pares'. 'Pasa que la mayoría de los viejos de mi generación se han virado hacia posiciones conservadoras, cuando no autoritarias, desarrollando también la peor de las formas de envejecer: rechazando y denostando a los jóvenes. Fíjese que la mayoría repite también ese antiguo absurdo de que no se debe hablar de política ni de religión. ¿Y de qué se puede hablar entonces? ¿De fútbol, tan malo como está a nivel de dirigencia y jugadores? Aún teniendo pasiones futbolísticas, me rehúso a pensar que la suerte de Vidal, por ejemplo, o de Edu Vargas, o del para mí muy importante Santiago Wanderers de Valparaíso, tenga mayor interés que hablar de liberalismo, socialismo, democracia y cosas así. Claro, no se trata de estar hablando de eso todo el día, porque sería empobrecedor caer en la pura contingencia, pero los viejos no deberíamos terminar hablando de puros afectos'.
—¿Qué de distinto tiene la próxima presidencial de las elecciones anteriores?
—Que está claro que se resolverá por alguna de las posiciones extremas y que no tienen una biografía confiablemente democrática. Se resolverá por medio de elecciones, seguro, pero hay el fundado temor de que no se intente seguir por ese camino. Casi nadie renuncia a tener
elecciones democráticas, pero a poco andar, emborrachados con el poder ya alcanzado, no vacilan en pasar por alto otras exigencias de la democracia, o de intentar hacerlo.
—¿A quién se refiere concretamente?
—Hay que fijarse en las biografías de personas y de partidos. Muchos, a la derecha, no vacilaron en apoyar a una dictadura que duró diecisiete arios, votando en1988 para que el dictador permaneciera ocho más en el poder. ¿Cómo olvidar o exculpar eso? ¡Querían todo un cuarto de siglo en las mismas manos! Por otro lado, ¿cuál es la biografía de parte muy importante de la izquierda, en Chile y fuera de ella? Aplaudir y respaldar a los llamados 'socialistas reales', que no fueron otra cosa que dictaduras comunistas.
—¿Teme que en Chile surja un Donald Trump o un Nayib Bukele?
—Siempre se puede esperar lo peor. Y también lo peor de lo peor. Fíjese que Trump vende a otros países a migrantes no cornprobadamente ilegales y Bukele los compra y paga por ellos. ¿Qué mundo es ese?
—¿Ni la derecha ni la izquierda actuales podrían asegurar que no caerían en esa tentación?
—La tentación autoritaria está siempre presente, y hoy más que nunca. De pronto se trata no de una tentación, sino de una opción. 'Ganemos las elecciones', dicen algunos, porque es lo presentable, pero ya en el poder, y en nombre de los problemas de seguridad, de delincuencia, migración, etc., se muestran partidarios de desconocer las reglas acerca de cómo ejercer, conservar y renovar el poder democrático, y terminan convenciendo a muchos ciudadanos despistados que algo así está muy bien. 'iBasta!', dicen, y no advierten o no les importa que lo que están diciendo es 'basta de democracia y de libertades que les son ajenas!'.
—¿Existe más de riesgo de eso en una candidatura que en otra?
—Ante todo poder estamos siempre en riesgo, y no solo ante el poder político. También ante el poder económico, el poder militar, incluso ante los poderes religiosos u otros de carácter espiritual. No hay que despreciar ninguno. Cualquiera de ellos puede hacer mucho daño, y es por eso que al poder hay que domesticarlo, tal como esos perros rabiosos que, incluso si llevan un bozal, son capaces de abalanzarse sobre ti y dar contigo en el suelo. ¿Sabes cuál es la prueba más confiable para ver cómo se comporta alguien en la realidad? Dale algo de poder.
—¿Existe el peligro de que un populista llegue a La Moneda?
—Claro que sí, aunque en ocasiones se descalifica como populista a cualquiera que gobierne para el pueblo —perdón, para la 'gente'— y se preocupe realmente del bien general o común y no de las élites dominantes. Ya no hay clases sociales, se dice, solo diferentes tipos de élites, todas muy pequeñas, pero con un gran poder y una incontenible propensión al lobby y al tráfico de influencias, especialmente tratándose de dinero.
—¿Votaría por una comunista?
—No estoy dispuesto a votar por una candidata comunista.
—¿Sería un peligro para Chile?
—No me gustan las campañas del terror que se hacen continuamente desde la derecha, pero no se puede negar que, siendo el PC un partido internacionalista, sus credenciales democráticas han sido siempre debilísimas, abusando también de nuestro chilenísimo doble estándar: las dictaduras son malas si el poder lo alcanzan los opositores, y buenas, o cuando menos 'blandas', cuando el poder no democrático cae en manos de los partidarios.
—¿Está abierta la elección?
—Todas las elecciones están abiertas hasta el mismo día de las votaciones. —¿Por quién va a votar usted entonces?
—No he votado jamás por la derecha, y ahora menos. De verdad, yo no he visto mucha diferencia entre la UDI, los republicanos y los nacional libertarios. Entonces, no me queda más que votar en blanco. Ese voto tiene una sola interpretación: no me gusta el menú. Expreso esto con franqueza, pero sin que por eso esté haciendo campaña en favor del voto en blanco. Hay algunos electores, sobre todo entre los mayores, que hacen público por quién votarán, en el malentendido o la ingenuidad de que podrán influir en el voto de los demás. No es mi caso.
'Las ideas extremas están siempre al aguarte'
—¿La social democracia en Chile y en el mundo está en peligro de extinción?
—Descolocada está y eso, según creo, porque cuando estuvo en el poder, al menos en Chile, consintieron con gran entusiasmo abundantes lógicas neoliberales y, por ende, nada progresistas. Ni Bill Clinton ni Tony Blair, por dar ejemplos foráneos, se comportaron en el poder como socialdemócratas. Como 'demócratas' se comportaron, eso sí, pero ¿qué hubo de lo 'social'? Empezaron a hablar de 'tercera vía, 'capitalismo con rostro humano' y cosas así...
—¿Cree que los valores socialdemócratas (economía de mercado con sello social, libertad de pensamiento, defensa de la democracia, cooperación internacional, etc.) están en retroceso?
—Es que no bastaba con eso de un 'sello' social ni tampoco con la libertad de pensamiento. Entre todas las libertades que fueron conquistándose muy trabajosamente, y no siempre de manera pacífica, predominó por lejos la de iniciativa económica. Esta última es también una de las libertades que declara y garantiza la democracia, pero resultó muy aleccionador que entre 1973 y1990 esa haya sido la única libertad que fue respetada.
—¿Coincide con Eugenio Tironi, quien declaró muerto al Socialismo Democrático?
—Existe una liviana y compulsiva tendencia a certificar defunciones al por mayor; por ejemplo, de la modernidad, de la filosofía, del arte, de las humanidades, y no pare usted de contar. Muchos parecen ir montados en coches fúnebres a ver quién encuentra antes un próximo 'cadáver'. Casi todo es 'post' o si no, 'neo', dos prefijos que habría que utilizar con más cuidado. Se habla de distintas 'sensibilidades' al interior de los partidos, pero esa es mucha palabra para referirse a lo que no pasan de ser las constantes disputas y a veces feroces luchas de poder que se libran entre los partidos. Noto demasiado contorsionismo en la actividad política, sobre todo en lo electoral. Nadie parece ser lo que realmente es y, menos aún, lo que fue en un pasado muy reciente.
—Usted es parte de ese Socialismo Democrático, ¿siente que su generación fracasó políticamente al perder el poder ante sectores más de izquierda, como el FA y el PC?
—Solo para mayor precisión: lo que soy, sintiéndome parte de una gran minoría, es un 'liberal de izquierda', democrático, por cierto, y que el poder vaya y venga, que se tenga y luego no se tenga, es de lo más sano que puede ocurrirle a una democracia. Hablo por mí, desde luego, y no por una 'generación'.
—¿Fue un fracaso entonces de la izquierda liberal?
—En Chile ha habido muy pocos liberales, y menos liberales de izquierda. Las grandes figuras liberales del XIX pasaron todas en el exilio, o incurrieron en confortables ambigüedades, o, ya en el XX y el XXI, se fueron derechito al neoliberalismo. Usted sabe que desde hace arios que estoy hablando y escribiendo, críticamente, sobre neoliberalismo, y mis contradictores, hasta hace muy poco, declaraban muy enfáticos y molestos que esta doctrina no existía. Que era un invento para desprestigiar al liberalismo. Ahora nadie la niega y todos, hasta los propios neoliberales, escriben libros, dentro y fuera de Chile, para examinar en qué consiste el neoliberalismo. Entonces, el neoliberalismo existe y está vivito y coleando.
—Usted fue parte de la Convención Constitucional y se opuso a las posiciones de izquierda más extremas. ¿Pensaba que esas ideas habían sido descartadas luego del 62% de rechazo?
—En la Convención estuve bastante solo, a izquierda y derecha, como correspondía atendidas mis ideas políticas. Pero lo peor allí, alado y lado, fue la presencia de convencionales impulsivos y que gritaban en las votaciones como si hubiéramos estado en la galería de un estadio. Y que en ocasiones, más que gritaban, ofendían.
—¿Pero pensó que las ideas más extremas habían desaparecido del escenario político?
—Nunca desaparecen. Están siempre al aguaite, semiocultas, esperando su momento para actuar salvajemente en la oscuridad. Créame: siempre esbozaba una sonrisa cada vez que me hablaban de 'amistad cívica' y cosas de ese tipo. No existe tal 'amistad'. La política nace del antagonismo y el conflicto, y lo bueno de la democracia como forma de gobierno es que establece reglas para prevenir los conflictos y, una vez producido alguno, utilizar las instancias, procedimientos y reglas que permitan dar al conflicto un curso pacífico, pronto y eficaz.

Recuadro
'No he votado jamás por la derecha, y ahora menos. No he visto mucha diferencia entre la UDI, los republicanos y los nacional libertarios. Entonces, no me queda más que votar en blanco'.
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POR JUAN CRISTÓBAL VILLALOBOS U lolo JONATHAN MANCILLA-