Pais:   Chile
Región:   Metropolitana de Santiago
Fecha:   2025-10-06
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   9
Sección:   Opiniones
Centimetraje:   28x6
La Segunda
Niñez: gastar en lo que funciona
Observar los datos nos permite alejarnos de una perspectiva ideológica y abordar, desde la ética, el deber del Estado de garantizar la mejor oferta disponible para los ciudadanos. Hace pocos días, en el contexto del nuevo proyecto de ley de presupuesto, la Dipres presentó los resultados de monitoreos de programas. El informe contiene un resumen de las 20 evaluaciones realizadas, considerando más de cien programas públicos. Del total, ocho obtuvieron resultados mixtos, medios o positivos; mientras que 11 fueron categorizadas con bajo o mal desempeño; y para tres los resultados no se identificaron dentro de una categoría o esta clasificación no aplica. Nuevamente una porción significativa de la oferta pública obtiene malos resultados y, peor aún, los cierres o rediseños no ocurren con la oportunidad debida. Se observan reasignaciones a la baja en programas objetados, mientras otros, bien evaluados, crecen con moderación, señal correcta, pero claramente insuficiente si no conduce a cambios concretos, sostenidos y relevantes.

Un gasto ineficiente es la manifestación de metas de proceso que sustituyen a las de resultados; indicadores sin línea base ni control; diseños sin un marco causal adecuado; fragmentación institucional que multiplica dispositivos poco relevantes y caros; e incentivos a la ejecución presupuestaria más que al impacto. Se hace necesario entonces cerrar el ciclo evidenciapresupuestogestión: cada nuevo peso debe estar atado a resultados verificables y auditorías independientes; y todo peso antiguo debe ser sujeto a una estricta revisión periódica que permita eliminar, fusionar o rediseñar los programas evaluados. Asimismo, se deben priorizar intervenciones con evidencia internacional y nacional, con estándares de implementación y escalamiento, e innovar a través de modelos de pago contra resultados, protegiendo así a la niñez del costo, no sólo monetario, de programas que no funcionan. Es importante entender que la prioridad no es la falta de recursos, sino la falta de consecuencias cuando los recursos no logran los objetivos que se buscan. Se hace urgente cumplir con el mandato del Estado frente a la ciudadanía, más allá de las presiones y la inercia que impiden tomar las decisiones que se requieren. No es más presupuesto ni más Estado lo que necesitamos, sino uno que realmente sea mejor para todos.
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Marcelo Sánchez Fundación San Carlos de Maipo-