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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2025-12-30
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Tipo: Suplemento
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Página(s): 12-13-14-15
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Sección: Suplemento
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Centimetraje: 27x75
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Komal Dadlani “Quiero seguir creciendo espiritual y personalmente”
Es la CEO de Lab4U, la aplicación que convierte celulares en laboratorios móviles. Acaba de recibir el Global EdTech Award y una medalla de oro en los QS Reimagine Education Awards 2025. Aquí Komal Dadlani reflexiona sobre la educación, sobre cómo enfrentó el bullying y de sus nuevas prioridades.
Vive en Santiago, pero su hogar a ratos parecen ser los aviones. Komal Dadlani se mueve entre Chile, México, San Francisco o donde sea que la convoque algún proyecto de innovación tecnológica en educación. Hace dos semanas estuvo en Londres, donde participó de una conferencia de tres días para los QS Reimagine Education Awards 2025, que reconocen la innovación tecnológica en educación a nivel mundial. Entre más de 1.650 proyectos, Lab4U recibió el Global EdTech Award, premio máximo que se entrega a la iniciativa educacional más sobresaliente, por el uso de la inteligencia artificial para la personalización del aprendizaje en su aplicación de laboratorios móviles y una medalla de oro en la categoría Presence Balanced Learning, que premia la integración de la tecnología en experiencias educativas presenciales.
—Lo más importante fue el honor de representar a Chile y a mi equipo, que lleva años trabajando por la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM).
—Recibir un reconocimiento internacional demuestra que desde Chile sí se puede desarrollar tecnología de punta con impacto global —dice Dadlani . Está sentada en una de las tantas mesas de trabajo de CasaCo, un espacio de cowork en Las Condes que funciona como la sede de la Lab4U en Chile.
Para Dadlani la premiación significa mucho más que una meta profesional. Es lograr lo que alguna vez ni siquiera habría considerado una opción. Lo ejemplifica con su historia familiar. Es hija de una pareja de inmigrantes indios conformada por Kishan y Rishika Dadlani, que llegaron a Chile en 1978, y con su hermano menor crecieron en Arica.
—Mi papá llegó a Punta Arenas —luego se fue a Arica— con 60 dólares en el bolsillo, entonces esto es un orgullo familiar —comenta Komal Dadlani y agrega:
—Nunca me imaginé poder representar a Chile en competencias internacionales o hacer el trabajo que hago.
En sus años de trabajo, Dadlani ha logrado importantes reconocimientos. En 2015 obtuvo el premio Cartier, dos años después vino el Toyota Mother of Invention Award y en 2018 el MIT Technology Review 35 Under 35 Leaders in LatAm. En 2020 fue elegida como una de las 100 mujeres líderes en las ciencias por El Mercurio y Mujeres Empresarias.
—Me motiva que más niñas se puedan inspirar y piensen: 'Si ella, hija de inmigrantes, que nació en Arica, sin saber de tecnología, ciencia o emprendimiento, entró a estudiar una carrera científica y entró al mundo de la tecnología, entonces yo también puedo'.
La motivación
Para Komal Dadlani, emprender es personal. Aunque en 2013 el objetivo principal que tenían en mente con su cofundador, el ingeniero en sistemas Álvaro Peralta, era solucionar la falta de recursos e infraestructura necesaria para enseñar las ciencias en los colegios de Chile, había una motivación individual que la movía.
—Cuando partí Lab4U, mi mamá había fallecido de cáncer. Estuvo 5 años en tratamiento. Yo me cuestionaba: '¿qué podemos hacer para resolver los grandes problemas de la humanidad?'. Poder entregar a más personas la oportunidad de desarrollar estas soluciones a través de la curiosidad, de la experimentación y democratizar el acceso a la educación científica de calidad para todas y todos ha sido un propósito personal.
Cada vez que Komal Dadlani habla de su madre, Rishika Dadlani, su voz se suaviza y su mirada se hace esquiva.
—Haber visto a mi mamá pasar por un cáncer y sobrevivir los años que lo hizo me enseñó mucha resiliencia, a no rendirme ante la adversidad, ver eso tan de cerca me hace pensar, ¿se cayó un piloto en un colegio?, ¿qué tanto?, vamos por el próximo.
Pero en la mente de Dadlani hay otros recuerdos que ahora comenta.
—Cocinaba comida india, dal, las lentejas. Entrar y sentir el aroma de la comida, era saber que estaba en casa. Viví siempre una vida multicultural, el colegio era una realidad y la casa otra. Cuando yo traía compañeras y compañeros del colegio, les cocinaba a ellos también. Para ellos era algo nuevo y se preguntaban '¿qué es esta tortilla con guiso?'.
La espiritualidad la heredó de su madre, quien leía el texto sagrado de la religión hindú Bhagavad Gita y tenía una forma particular de entender la vida.
—Esa enseñanza me ha ayudado mucho, entender que no somos el cuerpo, somos el alma —recita y luego comenta que le gustaría que todos pudieran experimentar ese cariño incondicional.
Para Komal Dadlani, el desarrollo va más allá de la teoría.
—El florecimiento humano va más allá de si sabes una fórmula química. Tiene que ver con el propósito, con brillar, ver la belleza en las cosas y esa humanidad viene con el cariño y el amor en casa.
En su colegio en Arica no utilizaban el concepto bullying, pero hoy Dadlani reconoce que lo vivió. Comenta que la molestaban por distintas razones:
—Por el color de piel, por mi nombre y por ser vegetariana (...) Cuando mi mamá hablaba con la inspectora no le decía: 'A mi hija le están haciendo bullying', era: 'La están discriminando por ser hija de inmigrantes indios en Chile'.
Para buscar herramientas para defenderse del bullying, recuerda que se inscribió en la sociedad de debates de su colegio.
—Odiaba el colegio en ese sentido. Hoy, mirando atrás, me pregunto: '¿Qué me enseñó esa experiencia?', y me respondo: Me enseñó empatía, cariño a las personas, a los estudiantes, que cada niña tiene una historia personal y que puede cumplir sus sueños a pesar de todas las dificultades.
—Mi mamá siempre confió en mí, siempre creyó que yo podía estudiar lo que quisiera, que podía crecer más allá del bullying en el colegio.
Si Dadlani pudiera hablar con su versión más joven, le diría que se cuide a sí misma.
—Era una niña dañada emocionalmente. Hoy estoy en ese proceso, sanando esa niña interior.
La idea
Komal Dadlani tiene 37 años, al terminar el colegio estudió Bioquímica en la Universidad de Chile, pero hace 12 años, por un proyecto universitario, cambió el laboratorio y los microscopios por los celulares, los sensores y las cámaras que están integrados a estos dispositivos.
En 2013, Komal Dadlani estaba cursando su magíster en Bioquímica cuando conoció a Álvaro Peralta, el estudiante de Magíster en Ingeniería Informática con el que fundó Lab4U. Se conocieron en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que fue sede de la Startup Weekend Chile, una jornada donde emprendedores de la tecnología trabajan por 54 horas y desarrollan sus ideas. Tenían el problema claro: los colegios de Chile no contaban con la infraestructura, ni los recursos necesarios para enseñar ciencia y debían solucionarlo.
La idea surgió en medio de la era digital Mobile First, cuando las aplicaciones para dispositivos móviles —como las conocemos hoy— eran nuevas y todas las empresas tecnológicas se estaban poniendo al día.
—Planteamos 'aquí todo el mundo está comprando celulares, desde los más básicos hasta los más complejos y tienen más poder que el primer computador que llevó el hombre a la Luna. Entonces, ¿por qué no aprovechar estos dispositivos móviles y sus sensores para diseñar experimentos, mejorar la educación científica y reemplazar los equipamientos de laboratorio?
La propuesta fue mutando, el prototipo solo empleaba sensores básicos, no había una propuesta pedagógica o de valor de negocio. Conocer la realidad de los colegios públicos del país fue un paso clave. Aparecieron preocupaciones como la alfabetización digital y las instituciones educacionales que no contaban con acceso a internet.
—En una visita a un colegio, un estudiante me tiró el celular y dijo '¡yo no voy a hacer esto!'. Recuerdo la frustración estudiantil. Incluso de los profesores. Recuerdo enseñarle a uno de ellos cómo descargar una app. Le dije, 'de la misma manera que usted descargó WhatsApp' y me respondió que se lo había descargado su hija. Darme cuenta de la brecha digital en los colegios, me abrió los ojos —exclama y extiende los brazos hacia afuera para retratar el asombro.
—¿Siempre se imaginó en una posición de liderazgo?
—No. De hecho, mi primera tarjeta de presentación para Lab4U no dice CEO, dice cofounder. No era un objetivo. Podía ser directora científica, directora de desarrollo, pero CEO no.
Komal Dadlani vivió en Estados Unidos y sentó las bases para la globalización de Lab4U. Cuando retornó a Chile, notó el desafío en cuanto a la tecnología que enfrentaba la educación.
—Tenía una disonancia cognitiva. Levanté capital en Silicon Valley, mis mentores y mis inversionistas son de allí y viví un tiempo en San Francisco. Ver ese mundo y luego regresar a Chile, visitar los colegios públicos y ver la brecha significó darme cuenta que hay mucho trabajo por hacer y que la tecnología es un medio, no es el fin
—Después de doce años de trabajo, ¿qué viene ahora?
—Tengo 37 años y estoy enfocada en mi longevidad. En los últimos 10 años yo era 10.000% Lab4U, trabajaba 80 a 100 horas a la semana y ahora quiero seguir trabajando en Lab4U, pero más estratégicamente. Quiero seguir cuidándome e inspirando a mi equipo. Ahora, agregando a las metas de la compañía, desde lo profesional, también tengo metas personales, quiero seguir creciendo espiritual y personalmente. Porque sé que si crezco, puedo hacer crecer a mi compañía y a la gente que me rodea.
Tecnología en el aula
Komal Dadlani identifica un problema fundacional en la educación chilena. Afirma que los estudiantes no están desarrollando la lectoescritura ni las bases matemáticas en la infancia y que estos problemas se arrastran hacia la enseñanza media y superior. Explica que sin estas habilidades no se logra comprender la física, la química, la biología o el enunciado de un problema de matemática y los pasos para resolverlo.
Dadlani explica que hoy la innovación en tecnología enfrenta la era AI First y la reinvención es absolutamente necesaria.
—El poder que tiene la inteligencia artificial para desarrollar soluciones pedagógicas personalizadas es impactante. Estamos surfeando la ola para poder en los próximos seis meses hacer más que en los últimos diez años. Sin embargo, advierte que la IA sin restricciones podría perjudicar las capacidades de pensamiento crítico de los estudiantes al entregarles una solución instantánea. Por esto, explica que Lab4U usa un modelo basado en la indagación, el chatbot no entrega la respuesta, sino que le realiza preguntas al usuario para guiarlo en la resolución.
—Chile entra en un nuevo ciclo, ¿cómo lo mira usted?
—La educación es responsabilidad de todas y todos. Parte en casa, en las comunidades, luego en los colegios, los centros de formación técnica y las universidades. No se trata de un gobierno u otro, sino de cómo unimos fuerzas desde el sector privado y el sector público y fomentamos políticas que tengan impacto. ¿Cómo podemos sentar las bases con una visión de largo plazo?
Cita al Banco Mundial y dice 'estamos escolarizando sin aprendizaje'. Sostiene que la clave está en el pensamiento crítico y afirma que la ciencia y la tecnología son un camino.
—Si la llamaran del gobierno, ¿qué les diría?
—Vamos a estar abiertos a colaborar y a compartir nuestros aprendizajes, sabemos lo que funciona y lo que no en inteligencia artificial, en tecnología en el aula. Porque muchas veces se encasilla a los celulares, yo estoy en contra de las redes sociales, pero no de la tecnología para el aprendizaje. Si podemos cambiar las vidas de los jóvenes para que desarrollen habilidades, lo vamos a hacer.
Dadlani cree en el liderazgo consciente y en la humildad.
—Si estás buscando la fama, vas por el camino equivocado. Creo en la vocación de servicio a la comunidad. Para trabajar por otros, primero hay que cuidarse a uno mismo.
Recuadro
'El florecimiento humano va más allá de si sabes una fórmula química. Tiene que ver con el propósito, con brillar, ver la belleza en las cosas y esa humanidad viene con el cariño y el amor en casa'.
Pie de pagina
Por Priya Vaswani B. Fotografías: Sergio Alfonso López. -
Nex Prensa Escrita
Komal Dadlani “Quiero seguir creciendo espiritual y personalmente”
Es la CEO de Lab4U, la aplicación que convierte celulares en laboratorios móviles. Acaba de recibir el Global EdTech Award y una medalla de oro en los QS Reimagine Education Awards 2025. Aquí Komal Dadlani reflexiona sobre la educación, sobre cómo enfrentó el bullying y de sus nuevas prioridades.
Vive en Santiago, pero su hogar a ratos parecen ser los aviones. Komal Dadlani se mueve entre Chile, México, San Francisco o donde sea que la convoque algún proyecto de innovación tecnológica en educación. Hace dos semanas estuvo en Londres, donde participó de una conferencia de tres días para los QS Reimagine Education Awards 2025, que reconocen la innovación tecnológica en educación a nivel mundial. Entre más de 1.650 proyectos, Lab4U recibió el Global EdTech Award, premio máximo que se entrega a la iniciativa educacional más sobresaliente, por el uso de la inteligencia artificial para la personalización del aprendizaje en su aplicación de laboratorios móviles y una medalla de oro en la categoría Presence Balanced Learning, que premia la integración de la tecnología en experiencias educativas presenciales.
—Lo más importante fue el honor de representar a Chile y a mi equipo, que lleva años trabajando por la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM).
—Recibir un reconocimiento internacional demuestra que desde Chile sí se puede desarrollar tecnología de punta con impacto global —dice Dadlani . Está sentada en una de las tantas mesas de trabajo de CasaCo, un espacio de cowork en Las Condes que funciona como la sede de la Lab4U en Chile.
Para Dadlani la premiación significa mucho más que una meta profesional. Es lograr lo que alguna vez ni siquiera habría considerado una opción. Lo ejemplifica con su historia familiar. Es hija de una pareja de inmigrantes indios conformada por Kishan y Rishika Dadlani, que llegaron a Chile en 1978, y con su hermano menor crecieron en Arica.
—Mi papá llegó a Punta Arenas —luego se fue a Arica— con 60 dólares en el bolsillo, entonces esto es un orgullo familiar —comenta Komal Dadlani y agrega:
—Nunca me imaginé poder representar a Chile en competencias internacionales o hacer el trabajo que hago.
En sus años de trabajo, Dadlani ha logrado importantes reconocimientos. En 2015 obtuvo el premio Cartier, dos años después vino el Toyota Mother of Invention Award y en 2018 el MIT Technology Review 35 Under 35 Leaders in LatAm. En 2020 fue elegida como una de las 100 mujeres líderes en las ciencias por El Mercurio y Mujeres Empresarias.
—Me motiva que más niñas se puedan inspirar y piensen: 'Si ella, hija de inmigrantes, que nació en Arica, sin saber de tecnología, ciencia o emprendimiento, entró a estudiar una carrera científica y entró al mundo de la tecnología, entonces yo también puedo'.
La motivación
Para Komal Dadlani, emprender es personal. Aunque en 2013 el objetivo principal que tenían en mente con su cofundador, el ingeniero en sistemas Álvaro Peralta, era solucionar la falta de recursos e infraestructura necesaria para enseñar las ciencias en los colegios de Chile, había una motivación individual que la movía.
—Cuando partí Lab4U, mi mamá había fallecido de cáncer. Estuvo 5 años en tratamiento. Yo me cuestionaba: '¿qué podemos hacer para resolver los grandes problemas de la humanidad?'. Poder entregar a más personas la oportunidad de desarrollar estas soluciones a través de la curiosidad, de la experimentación y democratizar el acceso a la educación científica de calidad para todas y todos ha sido un propósito personal.
Cada vez que Komal Dadlani habla de su madre, Rishika Dadlani, su voz se suaviza y su mirada se hace esquiva.
—Haber visto a mi mamá pasar por un cáncer y sobrevivir los años que lo hizo me enseñó mucha resiliencia, a no rendirme ante la adversidad, ver eso tan de cerca me hace pensar, ¿se cayó un piloto en un colegio?, ¿qué tanto?, vamos por el próximo.
Pero en la mente de Dadlani hay otros recuerdos que ahora comenta.
—Cocinaba comida india, dal, las lentejas. Entrar y sentir el aroma de la comida, era saber que estaba en casa. Viví siempre una vida multicultural, el colegio era una realidad y la casa otra. Cuando yo traía compañeras y compañeros del colegio, les cocinaba a ellos también. Para ellos era algo nuevo y se preguntaban '¿qué es esta tortilla con guiso?'.
La espiritualidad la heredó de su madre, quien leía el texto sagrado de la religión hindú Bhagavad Gita y tenía una forma particular de entender la vida.
—Esa enseñanza me ha ayudado mucho, entender que no somos el cuerpo, somos el alma —recita y luego comenta que le gustaría que todos pudieran experimentar ese cariño incondicional.
Para Komal Dadlani, el desarrollo va más allá de la teoría.
—El florecimiento humano va más allá de si sabes una fórmula química. Tiene que ver con el propósito, con brillar, ver la belleza en las cosas y esa humanidad viene con el cariño y el amor en casa.
En su colegio en Arica no utilizaban el concepto bullying, pero hoy Dadlani reconoce que lo vivió. Comenta que la molestaban por distintas razones:
—Por el color de piel, por mi nombre y por ser vegetariana (...) Cuando mi mamá hablaba con la inspectora no le decía: 'A mi hija le están haciendo bullying', era: 'La están discriminando por ser hija de inmigrantes indios en Chile'.
Para buscar herramientas para defenderse del bullying, recuerda que se inscribió en la sociedad de debates de su colegio.
—Odiaba el colegio en ese sentido. Hoy, mirando atrás, me pregunto: '¿Qué me enseñó esa experiencia?', y me respondo: Me enseñó empatía, cariño a las personas, a los estudiantes, que cada niña tiene una historia personal y que puede cumplir sus sueños a pesar de todas las dificultades.
—Mi mamá siempre confió en mí, siempre creyó que yo podía estudiar lo que quisiera, que podía crecer más allá del bullying en el colegio.
Si Dadlani pudiera hablar con su versión más joven, le diría que se cuide a sí misma.
—Era una niña dañada emocionalmente. Hoy estoy en ese proceso, sanando esa niña interior.
La idea
Komal Dadlani tiene 37 años, al terminar el colegio estudió Bioquímica en la Universidad de Chile, pero hace 12 años, por un proyecto universitario, cambió el laboratorio y los microscopios por los celulares, los sensores y las cámaras que están integrados a estos dispositivos.
En 2013, Komal Dadlani estaba cursando su magíster en Bioquímica cuando conoció a Álvaro Peralta, el estudiante de Magíster en Ingeniería Informática con el que fundó Lab4U. Se conocieron en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que fue sede de la Startup Weekend Chile, una jornada donde emprendedores de la tecnología trabajan por 54 horas y desarrollan sus ideas. Tenían el problema claro: los colegios de Chile no contaban con la infraestructura, ni los recursos necesarios para enseñar ciencia y debían solucionarlo.
La idea surgió en medio de la era digital Mobile First, cuando las aplicaciones para dispositivos móviles —como las conocemos hoy— eran nuevas y todas las empresas tecnológicas se estaban poniendo al día.
—Planteamos 'aquí todo el mundo está comprando celulares, desde los más básicos hasta los más complejos y tienen más poder que el primer computador que llevó el hombre a la Luna. Entonces, ¿por qué no aprovechar estos dispositivos móviles y sus sensores para diseñar experimentos, mejorar la educación científica y reemplazar los equipamientos de laboratorio?
La propuesta fue mutando, el prototipo solo empleaba sensores básicos, no había una propuesta pedagógica o de valor de negocio. Conocer la realidad de los colegios públicos del país fue un paso clave. Aparecieron preocupaciones como la alfabetización digital y las instituciones educacionales que no contaban con acceso a internet.
—En una visita a un colegio, un estudiante me tiró el celular y dijo '¡yo no voy a hacer esto!'. Recuerdo la frustración estudiantil. Incluso de los profesores. Recuerdo enseñarle a uno de ellos cómo descargar una app. Le dije, 'de la misma manera que usted descargó WhatsApp' y me respondió que se lo había descargado su hija. Darme cuenta de la brecha digital en los colegios, me abrió los ojos —exclama y extiende los brazos hacia afuera para retratar el asombro.
—¿Siempre se imaginó en una posición de liderazgo?
—No. De hecho, mi primera tarjeta de presentación para Lab4U no dice CEO, dice cofounder. No era un objetivo. Podía ser directora científica, directora de desarrollo, pero CEO no.
Komal Dadlani vivió en Estados Unidos y sentó las bases para la globalización de Lab4U. Cuando retornó a Chile, notó el desafío en cuanto a la tecnología que enfrentaba la educación.
—Tenía una disonancia cognitiva. Levanté capital en Silicon Valley, mis mentores y mis inversionistas son de allí y viví un tiempo en San Francisco. Ver ese mundo y luego regresar a Chile, visitar los colegios públicos y ver la brecha significó darme cuenta que hay mucho trabajo por hacer y que la tecnología es un medio, no es el fin
—Después de doce años de trabajo, ¿qué viene ahora?
—Tengo 37 años y estoy enfocada en mi longevidad. En los últimos 10 años yo era 10.000% Lab4U, trabajaba 80 a 100 horas a la semana y ahora quiero seguir trabajando en Lab4U, pero más estratégicamente. Quiero seguir cuidándome e inspirando a mi equipo. Ahora, agregando a las metas de la compañía, desde lo profesional, también tengo metas personales, quiero seguir creciendo espiritual y personalmente. Porque sé que si crezco, puedo hacer crecer a mi compañía y a la gente que me rodea.
Tecnología en el aula
Komal Dadlani identifica un problema fundacional en la educación chilena. Afirma que los estudiantes no están desarrollando la lectoescritura ni las bases matemáticas en la infancia y que estos problemas se arrastran hacia la enseñanza media y superior. Explica que sin estas habilidades no se logra comprender la física, la química, la biología o el enunciado de un problema de matemática y los pasos para resolverlo.
Dadlani explica que hoy la innovación en tecnología enfrenta la era AI First y la reinvención es absolutamente necesaria.
—El poder que tiene la inteligencia artificial para desarrollar soluciones pedagógicas personalizadas es impactante. Estamos surfeando la ola para poder en los próximos seis meses hacer más que en los últimos diez años. Sin embargo, advierte que la IA sin restricciones podría perjudicar las capacidades de pensamiento crítico de los estudiantes al entregarles una solución instantánea. Por esto, explica que Lab4U usa un modelo basado en la indagación, el chatbot no entrega la respuesta, sino que le realiza preguntas al usuario para guiarlo en la resolución.
—Chile entra en un nuevo ciclo, ¿cómo lo mira usted?
—La educación es responsabilidad de todas y todos. Parte en casa, en las comunidades, luego en los colegios, los centros de formación técnica y las universidades. No se trata de un gobierno u otro, sino de cómo unimos fuerzas desde el sector privado y el sector público y fomentamos políticas que tengan impacto. ¿Cómo podemos sentar las bases con una visión de largo plazo?
Cita al Banco Mundial y dice 'estamos escolarizando sin aprendizaje'. Sostiene que la clave está en el pensamiento crítico y afirma que la ciencia y la tecnología son un camino.
—Si la llamaran del gobierno, ¿qué les diría?
—Vamos a estar abiertos a colaborar y a compartir nuestros aprendizajes, sabemos lo que funciona y lo que no en inteligencia artificial, en tecnología en el aula. Porque muchas veces se encasilla a los celulares, yo estoy en contra de las redes sociales, pero no de la tecnología para el aprendizaje. Si podemos cambiar las vidas de los jóvenes para que desarrollen habilidades, lo vamos a hacer.
Dadlani cree en el liderazgo consciente y en la humildad.
—Si estás buscando la fama, vas por el camino equivocado. Creo en la vocación de servicio a la comunidad. Para trabajar por otros, primero hay que cuidarse a uno mismo.
'El florecimiento humano va más allá de si sabes una fórmula química. Tiene que ver con el propósito, con brillar, ver la belleza en las cosas y esa humanidad viene con el cariño y el amor en casa'.
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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2025-12-30
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Tipo: Suplemento
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Sección: Suplemento
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