Con el cambio de gobierno del 11 de marzo, Chile enfrenta una oportunidad clave: fortalecer la forma en que la ciencia contribuye al desarrollo económico y social. La conversación sobre mujeres en ciencia suele centrarse —con razón— en vocaciones y permanencia en el laboratorio. Sin embargo, hay un desafío igualmente relevante: cómo el conocimiento científico se traduce en decisiones concretas.
La evidencia no impacta por sí sola. Requiere estructuras, incentivos y capacidades que conecten la investigación con la política pública, la inversión y la gestión.
En un contexto de transición política, esta articulación debiera ser una prioridad estratégica. Los desafíos del país —productividad, sostenibilidad, bienestar—exigen decisiones informadas y sistemas que integren ciencia de manera efectiva.
Muchas mujeres formadas en ciencia han ampliado su trayectoria hacia la gestión, la innovación o el diseño de políticas. No es un abandono del quehacer científico, sino una extensión de su propósito: lograr que el conocimiento genere valor real. Traducir datos en acción, coordinar actores y diseñar soluciones también es hacer ciencia.
El 11 de febrero, más que celebrar vocaciones, el desafío es ampliar la mirada. Para el nuevo gobierno, integrar ciencia —y a mujeres científicas en roles de decisión— no es solo una señal cultural, sino una condición para avanzar con impacto.
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Jovanka Trebotich Manager de Portafolio en Know Hub Chile-
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Nex Prensa Escrita
CIENCIA CON IMPACTO EN TIEMPOS DE CAMBIO
La Tribuna
Señora directora:
Con el cambio de gobierno del 11 de marzo, Chile enfrenta una oportunidad clave: fortalecer la forma en que la ciencia contribuye al desarrollo económico y social. La conversación sobre mujeres en ciencia suele centrarse —con razón— en vocaciones y permanencia en el laboratorio. Sin embargo, hay un desafío igualmente relevante: cómo el conocimiento científico se traduce en decisiones concretas.
La evidencia no impacta por sí sola. Requiere estructuras, incentivos y capacidades que conecten la investigación con la política pública, la inversión y la gestión.
En un contexto de transición política, esta articulación debiera ser una prioridad estratégica. Los desafíos del país —productividad, sostenibilidad, bienestar—exigen decisiones informadas y sistemas que integren ciencia de manera efectiva.
Muchas mujeres formadas en ciencia han ampliado su trayectoria hacia la gestión, la innovación o el diseño de políticas. No es un abandono del quehacer científico, sino una extensión de su propósito: lograr que el conocimiento genere valor real. Traducir datos en acción, coordinar actores y diseñar soluciones también es hacer ciencia.
El 11 de febrero, más que celebrar vocaciones, el desafío es ampliar la mirada. Para el nuevo gobierno, integrar ciencia —y a mujeres científicas en roles de decisión— no es solo una señal cultural, sino una condición para avanzar con impacto.