Señor Director:
Magnifica humanitas no es una encíclica más. Es la voz valiente de un Papa que ha levantado una bandera de resistencia frente a los poderes más importantes del planeta: las grandes corporaciones tecnológicas. Donde han fallado los gobiernos democráticos y los partidos que se dicen humanistas, ha acertado León XIV porque no ha tenido miedo a enfrentarse con aquellos que monopolizan desde Silicon Valley los diseños de inteligencia artificial (IA) que prevalecen en Occidente.
Al igual que León XIII reclamó justicia en las condiciones del trabajo industrial a través de la encíclica Rerum novarum de 1891, León XIV ha exigido respeto a las condiciones que definen la dignidad humana y protección de la autenticidad del trabajo que nace del hombre cuando interactúa con sistemas de IA. Por eso, sus palabras no solo se dirigen a los católicos, sino a la humanidad, que está amenazada por una IA que se desarrolla sin reglas. Una IA que actúa como un poder irresistible que crece exponencialmente en su capacidad de intervenir sobre el mundo y desplazar al ser humano en el monopolio que ha ejercido a lo largo de la historia sobre el trabajo intelectual.
Con su autoridad moral, el Papa no solo ha reclamado que desarmemos una IA que está al servicio de los intereses de una minoría de oligarcas tecnológicos que habitan Silicon Valley, sino que ha denunciado que se enmarca su promoción dentro de una estrategia de sustitución y cancelación de la condición humana guiada por el transhumanismo. Primero, porque quiere arrebatar al ser humano el que sea la medida de todas las cosas para dársela a la IA. Segundo, porque no le importa que esta, además, prevalezca sobre el humano si es más eficiente y útil para los intereses privados de los dueños de las grandes corporaciones. Y tercero, porque siendo irrelevantes la mayoría de los humanos, los superhombres de Silicon Valley quieren seguir innovando sin límites morales para ser inmortales al precio que sea acelerando la singularidad. Esto es, accediendo a la eternidad a través de un chip.
¿Tendrá coste para León XIV mostrar tantas agallas frente a los poderosos de la Tierra? Sin duda. Pero su ejemplo prenderá y pronto seremos muchos los que daremos el paso de acompañarlo y no dejarlo solo ante el peligro. El grito que ha dado al proclamar a los cuatro vientos que la humanidad es magnífica nos ha devuelto la convicción de que la esperanza lleva más lejos que el miedo. Y que la IA será ética, o no será. Desde Congreso Futuro y la Fundación Encuentros del Futuro haremos nuestro su mensaje y reclamaremos con León XIV una IA ética que contribuya al progreso material y al bienestar moral de la humanidad en su conjunto.
Recuadro
* Guido Girardi, Fundador de Congreso Futuro, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro.
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-José María Lasalle, Filósofo, ex secretario de Estado de Cultura y ex secretario de Estado de la Sociedad de la Información y Agenda Digital de España *
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León XIV contra Silicon Valley
El Mercurio
Señor Director:
Magnifica humanitas no es una encíclica más. Es la voz valiente de un Papa que ha levantado una bandera de resistencia frente a los poderes más importantes del planeta: las grandes corporaciones tecnológicas. Donde han fallado los gobiernos democráticos y los partidos que se dicen humanistas, ha acertado León XIV porque no ha tenido miedo a enfrentarse con aquellos que monopolizan desde Silicon Valley los diseños de inteligencia artificial (IA) que prevalecen en Occidente.
Al igual que León XIII reclamó justicia en las condiciones del trabajo industrial a través de la encíclica Rerum novarum de 1891, León XIV ha exigido respeto a las condiciones que definen la dignidad humana y protección de la autenticidad del trabajo que nace del hombre cuando interactúa con sistemas de IA. Por eso, sus palabras no solo se dirigen a los católicos, sino a la humanidad, que está amenazada por una IA que se desarrolla sin reglas. Una IA que actúa como un poder irresistible que crece exponencialmente en su capacidad de intervenir sobre el mundo y desplazar al ser humano en el monopolio que ha ejercido a lo largo de la historia sobre el trabajo intelectual.
Con su autoridad moral, el Papa no solo ha reclamado que desarmemos una IA que está al servicio de los intereses de una minoría de oligarcas tecnológicos que habitan Silicon Valley, sino que ha denunciado que se enmarca su promoción dentro de una estrategia de sustitución y cancelación de la condición humana guiada por el transhumanismo. Primero, porque quiere arrebatar al ser humano el que sea la medida de todas las cosas para dársela a la IA. Segundo, porque no le importa que esta, además, prevalezca sobre el humano si es más eficiente y útil para los intereses privados de los dueños de las grandes corporaciones. Y tercero, porque siendo irrelevantes la mayoría de los humanos, los superhombres de Silicon Valley quieren seguir innovando sin límites morales para ser inmortales al precio que sea acelerando la singularidad. Esto es, accediendo a la eternidad a través de un chip.
¿Tendrá coste para León XIV mostrar tantas agallas frente a los poderosos de la Tierra? Sin duda. Pero su ejemplo prenderá y pronto seremos muchos los que daremos el paso de acompañarlo y no dejarlo solo ante el peligro. El grito que ha dado al proclamar a los cuatro vientos que la humanidad es magnífica nos ha devuelto la convicción de que la esperanza lleva más lejos que el miedo. Y que la IA será ética, o no será. Desde Congreso Futuro y la Fundación Encuentros del Futuro haremos nuestro su mensaje y reclamaremos con León XIV una IA ética que contribuya al progreso material y al bienestar moral de la humanidad en su conjunto.
* Guido Girardi, Fundador de Congreso Futuro, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro.