Radio Infinita
Entrevista a Viviana Tartakowsky, Directora de Psicología de la Universidad Bernardo O''Higgins.
Comentario
-Tema: Estrés que presentan los universitarios en Chile.
Transcripción
por ver el video. Gracias por ver el video. Gracias por ver el video. Sabemos que está muchas veces difícil de entender con tecnología que a veces puede abrumar con una hiperconectividad y cuánto de eso pasa la cuenta también en este camino y esta carrera muchas veces por el éxito. Bueno, vamos a conversar con Viviana Tartakovsky, directora de Psicología de la Universidad Bernardo O 'Higgins. ¿Lo dije bien? Sí, muy bien. Hola, Carla, ¿cómo estás? Muy buenas tardes. Buenas tardes. Muchas gracias por estar acá en Mundo Infinito con este tema que también nos preocupa como programa. La salud mental yo creo que es uno de los grandes desafíos de esta década y son preocupantes el nivel de ansiedad que podemos ver. Siete de cada diez universitarios presentan altos niveles de ansiedad. ¿Por qué? Mira, es interesante porque en el fondo hace algún tiempo venimos investigando factores protectores en relación a los temas de salud mental en la población universitaria porque si te fijas todas las investigaciones dan cuenta de un deterioro desde la pandemia y que precisamente nos repuntan esas cifras. Y sigue estando la ansiedad y la depresión como, podríamos decir, ejes claves en los temas de salud mental de la población infanto -juvenil y, en este caso, universidad. Y desde ahí, Carla, yo te diría que una de las aristas más complejas que aparece en esta investigación, que hicimos con este grupo de investigación, fue que la ansiedad es como el síntoma más emergente de esta población y que además es una ansiedad en la cual factores protectores como la resiliencia individual o el bienestar psicológico no amortiguan el efecto de esa ansiedad que presenta. ¿Me explico? Entonces, eso es lo más grave, si tú me preguntas, en términos psicopatológicos y psicológicos, de las conclusiones y los agallazgos que aparecen en esta investigación. ¿Y eso a qué se debe? Porque claramente tú lo mencionabas, la pandemia nos dejó, lamentablemente, esta herencia en salud mental. Pero hemos visto que ese patrón continúa. Han pasado ya varios años, hay normalidades, como se decía, que se han retomado. Pero creo que no es la única causa. No podemos responsabilizar solo a la pandemia cuando esos niveles se mantienen altos e incluso van en aumento. Sí, mira, yo creo que así como en Chile hubo una vacunación masiva de todas y todas las personas y eso evitó los contagios, evitó muertes y nos protegió en términos de la salud física, también nos desprotegió, Carla, en términos de la salud mental. ¿Me explico? Entonces, por una parte yo te diría que esa medida que fue muy positiva y protectora, en un tema donde no se sabía mucho, se entiende, ¿cierto?, el contexto que estábamos viviendo en sociedad sanitaria y creo que los que lo vivimos nunca lo vamos a olvidar. Ojalá quienes nos escuchan no hayan transitado por fallecimientos, incluso de personas cercanas. Pero eso, lamentablemente, tuvo un costo en términos de la salud mental que ningún gobierno de turno ha enfrentado. Entonces, lo que ocurre también, Carla, que es como otra de los emergentes que aparece en esta investigación, es que las clínicas psicológicas que albergan las universidades se han tenido que hacer cargo de problemas de salud mental de los propios estudiantes universitarios que son de alta complejidad, porque los sistemas públicos, sobre todo en universidades como la que yo trabajo, ¿cierto?, que tenemos un alto nivel de gratuidad, la mayoría de nuestros estudiantes pertenecen a los quintiles de menores ingresos de la población, evidentemente no tienen acceso a dispositivos de salud mental público que sean especializados en temáticas tan relevantes como violencia intrafamiliar, abuso de drogas y alcohol, entre otros elementos que son muy relevantes y que se requieren, te fijas, Carla, tratamientos de hiperespecialización, que en Chile, lamentablemente, no hay políticas públicas que atiendan a esta población, que presentan estas cifras que son, la verdad, que estremecen, si tú me preguntas. Y sabemos también que el sistema privado tiene un costo bastante alto, que no es una puerta que pueden tocar muchos chilenos, y es por eso también que es importante destacar el trabajo que se están realizando, que están realizando las distintas instituciones de educación, pero ahí uno se pregunta, ¿son las que deben asumir este rol? ¿Están capacitadas también para contener a esa cantidad de alumnos? Es difícil, Carla, si tú me preguntas. Yo creo que todas las universidades han hecho lo que pueden con distintos recursos, tanto estatales como privados, pero con toda rigurosidad, obviamente, es insuficiente. Debiese haber más políticas públicas en pro del bienestar psicológico de los y las chilenas, por todos los problemas de salud mental que hoy día se presentan, y que además, Carla... Nuestro país es caldo de cultivo para que aparezcan trastornos asociados a ansiedad, porque la ansiedad también está vinculada con la hipertecnologización, la poca alfabetización digital, las personas no saben cómo moverse en el mundo multimedial, y Chile es el país con mejor internet de Latinoamérica y el Caribe. ¿Me explico lo que te quiero decir? En el mundo es como un terreno hiperfértil para que aparezca patología, y no hay políticas públicas que, por ejemplo, hagan que el acompañamiento digital de los padres hacia los chicos, o incluso de los profesores y profesores que hoy día está la prohibición de smartphones en los establecimientos educativos, no tienen herramientas para poder acompañar esos procesos de una mejor medida. ¿Te explico? Sí, te explico. Yo creo que también es importante entrar también al fondo, más allá de los desafíos que implica para las instituciones de educación, para las políticas públicas, hoy día es una realidad, y que tiene distintos factores que hacen también que este suelo sea fértil, para lo que tú decías, para este tipo de trastorno o de sensaciones también. Y una, tú lo decías, es la hiperconectividad, el rol de las redes sociales, es una generación además que creció con el aumento explosivo también del desarrollo tecnológico, y muchas veces sin la capacidad de poder entenderlo. Yo creo que hoy día, cuando uno está educando a los menores, tiene un poco más de conciencia, me imagino que espero que eso también se vea reflejado en esa crianza, cuando ellos tengan esta edad, pero lamentablemente crecieron con las redes sociales y su evolución, que incluso a todos nos toma por sorpresa, incluso a los medios de comunicación. Y eso también repercute en la salud mental de los jóvenes hoy día, es evidente. ¿Cuánto peso tiene este componente? ¿Cuánta responsabilidad también puede influir en los distintos estudiantes? Versus una generación que al tener esta hiperconectividad, también tiene una sensación de inmediateza. Entonces, el nivel de frustración es difícil de controlar y de manejar, tal vez. Y apuntas como a elementos que son súper centrales en esta discusión, que es una discusión que también tiene elementos post -pandemia, elementos de la hiperconectividad. Entonces, por una parte, en lo que aparece en nuestra investigación, es bien interesante porque las personas y los estudiantes que tienen más de 30 años, sí logran tener más herramientas cognitivas y conductuales para afrontar esa ansiedad. ¿Me explico, Carla? Entonces, desde ahí, súper interesante porque te fijas que el elemento de la hiperconectividad que ha sido reciente en el mundo, claramente tiene una implicancia en términos de la aparición de trastornos más ansiosos. Y eso no lo digo yo, lo dice Kids Online, de Fijas, que está inserto en distintas comunidades educativas, lo dice la UNESCO, ¿cierto? A través de este concepto de AMI, de la alfabetización multimedial y de la inteligencia, cómo acompaña, genera contenido, genera reflexión, pensamiento crítico. Entonces, desde ahí, Carla, es súper interesante porque de alguna manera da cuenta de que, efectivamente, la hipertecnologización que ha ocurrido en los últimos años, además de que ha sido tan, podríamos decir, explosiva, no ha permitido todavía hacer estudios incluso longitudinales, como hay algunas contradicciones, incluso que todavía aparecen en las investigaciones, que dan cuenta de, lo que sí, esto es un consenso de la necesidad de la alfabetización digital, del acompañamiento digital en los niños, niñas y adolescentes de parte de los adultos, porque eso sí que va a tener una repercusión en su salud mental en el presente y en el futuro. Entonces, por ejemplo, los profesores y profesoras que hoy día hacemos clases en educación superior, nos vemos enfrentados un poco a realidades parecidas a lo que ocurre en el colegio, te fijas, de que los chicos no toman en cuenta lo que uno les está expresando en clase, que uno toma una prueba y quiere que se la corrijan de inmediato, te fijas, Carla, lo que tú decías como poca tolerancia a la frustración, manejo de esa ansiedad extrema, la calma, la mesura, la paciencia, no son habilidades que aparecen, te fijas, en un mundo hiperconectado, de respuesta inmediata, entonces de alguna forma son habilidades que deben estar presentes después en el mundo laboral, pero que lamentablemente, por estos procesos que se cruzan y están entrevesados, hacen que hoy día tengamos una generación que te exige respuestas inmediatas, que es poco reflexiva, que es muy impulsiva, que no media el pensamiento a la acción, y eso por supuesto que no ayuda a manejar situaciones, problemas de distintas índoles. ¿Entonces algo? que puede ser manejado eficientemente, para ellos resulta algo muy, muy complejo. A mí no me gusta hablar de la generación de cristal porque te fijas que esta torta que estamos armando tiene distintas capas, entonces no hay como un rótulo, un responsable, porque al hablar de generaciones de cristal es como que estigmatiza como están bien a las nuevas generaciones. Es de alguna forma algo que se ha generado sistémicamente y que tiene que ver con elementos culturales, que tiene que ver con elementos como hablábamos de tecnología, que tiene que ver con procesos educativos, que tiene que ver con problemas de salud mental, entonces de alguna forma es mucho más complejo que abordarlo desde un solo rótulo. Y a mí tampoco me gusta hablar de generación de cristal, y me ha pasado, yo también hice clase en la universidad, y uno puede entender tal vez que más allá de lo que tú mencionabas, de los cambios tecnológicos, incluso de las crianzas, fueron crianzas mucho más flexibles tal vez que la generación que me imagino hacen clase, sobre todo profesores con más experiencia, pero también cuánta responsabilidad podría tener incluso el ámbito docente, de también leer a esta nueva generación, entenderla, empatizar, porque muchas veces también vi que estaban muy ahogados los alumnos por exigencias, cuando es una generación que además valora mucho, por ejemplo, la vida personal, tiene otras priorizaciones, como cuando nosotros que teníamos una, éramos caballos de carrera, porque éramos otra, no digo que estas nuevas generaciones no quieran lo mismo, pero ponen en la balanza cosas que tal vez yo critico de mi generación, que no es preocuparse tanto del ámbito personal. Exacto, te fijas, Carla, que uno podría también pensar, si pensamos más, podríamos decir, esperanzadamente, que estamos como en esa transición. Tú eres más joven, ¿cierto? Yo voy a cumplir 49, en mi época, pobre, que uno hablara a un profesor, que lo confrontara, no había mucha participación en clase, te fijas, había una distancia también en términos de respeto a la autoridad, brutal y absoluta, las parentalidades también tenían ese ejercicio, y tú lo dijiste súper bien, incluso aparece en la investigación, la familia no es un factor protector en estos estudiantes universitarios, hay ausencia también de núcleos de pertenencia que tengan que ver con vínculos centrales en la vida de los jóvenes. Entonces, desde ahí, te fijas, Carla, algo central tiene que ver con lo que tú mencionabas recién, de que podríamos decir que estamos en ese tránsito, si lo miramos con esperanza, que ojalá llegáramos a un equilibrio, ¿cierto? Porque evidentemente, incluso nuestros padres, en mi caso, mi padre y mi madre, que fueron criados con otras lógicas, menos tiempo para ver amigos, menos tiempo para hacer más vida familiar, y ahora se prioriza a todo lo contrario. El riesgo, Carla, está precisamente en que, en el fondo, el mundo que vivimos es muy individualista, es exitista, hay pocas redes comunitarias de soporte social, te fijas, hay pocas instancias de resiliencia comunitaria, por ejemplo, las personas no conocen a sus vecinos, ni ven a sus familiares, vivimos corriendo. Entonces, de alguna manera, uno esperaría que pudiésemos llegar, ojalá, con esperanza, a una sociedad que posibilite el desarrollo, el crecimiento de las personas profesionales, en sus distintas dimensiones, que uno quiere crecer de manera individual, pero que eso, te fijas, no vaya en contra de la conciliación familia -trabajo, si quieres ser mamá, papá, cuidado en principal, el tema también de tus estudios, si quieres estudiar cuando ya eres mayor de edad, o eres joven, como lo hablábamos en estas generaciones, o desarrollar un trabajo en paralelo. Eso, de alguna forma, yo creo que uno podría mirar y decir, ojalá lleguemos a ese equilibrio. Que nuestra vida personal no sea excluyente, de tener responsabilidad, tener, sobre todo en las familias, ciertos liderazgos, de no confundir en la familia autoridad con autoritarismo, de tener límites más claros, te fijas, y de tener comunicaciones que sean mucho más fluidas también, en el mundo presencial y en el mundo online. Estamos conversando con Viviana Tartakoski, directora de Psicología de la Universidad Bernardo O 'Higgins, y para quienes nos están escuchando, ¿cuáles son las alertas a las cuales hoy día los padres que tienen hijos en la universidad, o saliendo del colegio también? Hay que estar atentos. Súper buena tu pregunta, Carla, porque si no, con estos indicadores, te fijas como qué hacemos con esta realidad que nos abruma, que nos preocupa, entonces por eso yo diría, primero hay que estar súper presente. Y estar presente hoy día, por ejemplo, ya que tú instalabas, me gusta esta mirada longitudinal, te fijas porque la población que hoy día está en las universidades, los estudiantes universitarios también crecieron en ambientes escolares, también fueron niños, niñas y adolescentes, entonces hay que mirarlo desde esa perspectiva. Entonces, desde ahí, Carla, es súper interesante lo que tú decías, primero los adultos tenemos que acompañar en el mundo presencial y en el mundo virtual, y eso implica conversar de fenómenos que ocurren en los dos mundos, implica hacerse cargo de fenómenos como la pornografía infantil, te fijas, no me voy a aludir a eso, que sería paura, te fijas, Carla, de temas de identidad digital, de autocuidado digital, y dar el ejemplo, que eso yo te diría que es lo más difícil. De tal manera que cuando en el fondo lleguen al espacio universitario donde son adultos, tengan las competencias para moverse de forma adecuada en el mundo presencial y en el mundo virtual. Por ejemplo, Carla, una habilidad que uno extraña, que aparece sobre todo en algunos estudiantes, es en el fondo, por ejemplo, una mirada más crítica de la realidad. O sea, respeto a tu profesor o profesora, tú puedes disentir de lo que estás comentando, pero con respeto, te fijas, eso se pierde absolutamente en muchos casos. ¿Qué decir en redes sociales donde las investigaciones hablan de la proliferación de discursos de odio entre pares e incluso a los profesores y profesores? Entonces, te fijas que si tú generas ese acompañamiento, cuando ya tu hijo es adulto o está entrando al mundo adulto, ya puede tener un criterio para moverse de manera mejor en el mundo presencial y en el mundo virtual. Sí, son consejos que hay que tomar nota porque son cifras bastante dolorosas y preocupantes. Así que te queremos agradecer también por esta conversación, poner este tema acá en Mundo Infinito. Viviana Tartakovsky, directora de Psicología de la Universidad Bernardo Gis. Muchas gracias por estar acá en Mundo Infinito. Muchas gracias a ti, Carla, por la invitación y a poner en la mesa estos temas que nos ocupan y nos preocupan. Absolutamente. Así que quedamos conectados también para retomar este tema. En el futuro. Cuando son las tres con veintiocho, hacemos una breve pausa, pero ya regresamos con más información y también con más música.