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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2026-07-02
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Tipo: Prensa Escrita
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Página(s): 8
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Sección:
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Centimetraje: 11x15
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Señor Director:
Frente al debate sobre la edad de imputabilidad y cómo lograr el desistimiento delictual en niños, niñas y adolescentes, es fundamenta mirar qué dice la evidencia. La Edinburgh Study of Youth Transitions and Crime —una de las investigaciones longitudinales más importantes del mundo sobre delincuencia juvenil— siguió por más de una década a más de cuatro mil jóvenes escoceses, para concluir que, por ejemplo, el contacto temprano con la policía y el sistema de justicia puede contribuir a consolidar, en lugar de reducir, trayectorias delictivas.
La explicación se basa en la teoría del etiquetamiento: cuando un joven es definido como delincuente, esa etiqueta afecta cómo lo trata su entorno y cómo se percibe a sí mismo, aumentando el riesgo de vincularse con pares en circuitos delictivos.
Desde esta perspectiva, la principal pregunta no es si el Estado debe intervenir tempranamente, sino cómo debe hacerlo. La evidencia distingue claramente entre intervención social temprana e intervención penal temprana. Mientras la primera aparece asociada a mejores resultados, la segunda puede aumentar el riesgo de consolidar trayectorias delictivas.
Dentro de las intervenciones sociales tempranas, la evidencia internacional destaca dos dimensiones: el fortalecimiento de las habilidades parentales y de la educación socioemocional. La relevancia de estas estrategias radica en que actúan sobre factores de riesgo conocidos antes de que aparezcan conductas delictivas persistentes.
Por ello, el llamado de Fundación San Carlos de Maipo es recurrir a la evidencia disponible, la que sugiere cautela frente a propuestas que amplían la exposición de adolescentes al sistema de justicia penal. Si el objetivo es reducir la delincuencia a largo plazo, la investigación indica que fortalecer los mecanismos de prevención social temprana —incluyendo el desarrollo de habilidades parentales, la educación socioemocional, el apoyo a la salud mental, la permanencia escolar y el fortalecimiento de las redes comunitarias— probablemente ofrece mejores resultados que adelantar la intervención penal.
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Raúl Perry Fundación San Carlos de Maipo-
Nex Prensa Escrita
Señor Director:
Frente al debate sobre la edad de imputabilidad y cómo lograr el desistimiento delictual en niños, niñas y adolescentes, es fundamenta mirar qué dice la evidencia. La Edinburgh Study of Youth Transitions and Crime —una de las investigaciones longitudinales más importantes del mundo sobre delincuencia juvenil— siguió por más de una década a más de cuatro mil jóvenes escoceses, para concluir que, por ejemplo, el contacto temprano con la policía y el sistema de justicia puede contribuir a consolidar, en lugar de reducir, trayectorias delictivas.
La explicación se basa en la teoría del etiquetamiento: cuando un joven es definido como delincuente, esa etiqueta afecta cómo lo trata su entorno y cómo se percibe a sí mismo, aumentando el riesgo de vincularse con pares en circuitos delictivos.
Desde esta perspectiva, la principal pregunta no es si el Estado debe intervenir tempranamente, sino cómo debe hacerlo. La evidencia distingue claramente entre intervención social temprana e intervención penal temprana. Mientras la primera aparece asociada a mejores resultados, la segunda puede aumentar el riesgo de consolidar trayectorias delictivas.
Dentro de las intervenciones sociales tempranas, la evidencia internacional destaca dos dimensiones: el fortalecimiento de las habilidades parentales y de la educación socioemocional. La relevancia de estas estrategias radica en que actúan sobre factores de riesgo conocidos antes de que aparezcan conductas delictivas persistentes.
Por ello, el llamado de Fundación San Carlos de Maipo es recurrir a la evidencia disponible, la que sugiere cautela frente a propuestas que amplían la exposición de adolescentes al sistema de justicia penal. Si el objetivo es reducir la delincuencia a largo plazo, la investigación indica que fortalecer los mecanismos de prevención social temprana —incluyendo el desarrollo de habilidades parentales, la educación socioemocional, el apoyo a la salud mental, la permanencia escolar y el fortalecimiento de las redes comunitarias— probablemente ofrece mejores resultados que adelantar la intervención penal.
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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2026-07-02
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Tipo: Prensa Escrita
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Página(s): 8
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Sección:
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Centimetraje: 11x15
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