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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2026-07-12
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Tipo: Prensa Escrita
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Página(s): A8
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Sección: Educación
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Centimetraje: 33x22
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Pie de Imagen
Desde Fundación Varkey, Agustín Porres se dedica a trabajar con gobiernos y comunidades educativas de América Latina en políticas de formación docente y liderazgo escolar.
CAsí como se pintan murales o peldaños con conceptos académicos, una buena primera aproximación a la educación del carácter puede ser incluir mensajes como 'generosidad' o 'prudencia' en los escalones de los colegios. 'El ambiente te habla de algo que después tu maestra te va a enseñar', dice Porres.
Agustín Porres, director regional para América Latina de Fundación Varkey y 'Embajador del Carácter':
“Llegamos tarde; no formamos bien en carácter” y eso influye en la violencia escolar
El especialista cree que esto es una señal de alerta sobre la necesidad de volver a formar virtudes, algo que según aclara, es distinto a las habilidades socioemocionales. Aquí explica qué es la educación del carácter, por qué hoy vuelve a cobrar protagonismo y cómo puede incorporarse de manera transversal en la vida diaria de los colegios.
Además de aritmética y ecuaciones, una clase de Matemática puede enseñar sobre perseverancia. Y un recreo, junto con ser un momento para descansar, puede convertirse en un espacio para poner en práctica la generosidad, el respeto o el autocontrol. Así lo cree Agustín Porres, director regional para América Latina de Fundación Varkey —organización que impulsa el Global Teacher Prize, uno de los principales galardones internacionales para profesores— y especialista argentino recientemente distinguido por la U. de Birmingham (Reino Unido) con el premio Ambassador of Character, otorgado a líderes que promueven la educación del carácter a nivel mundial. El concepto es uno que en los últimos años ha vuelto a ganar fuerza en los sistemas educativos y que busca ser un complemento al aprendizaje académico y el desarrollo de habilidades socioemocionales. Porres plantea que el desafío no es que los estudiantes solo sepan contenidos, sino que también desarrollen virtudes que definan la forma en que van a actuar durante su vida. 'La educación del carácter tiene que ver con la educación de las virtudes y la virtud hace la forma de ser. La virtud es una segunda naturaleza; es algo que hace obrar a alguien naturalmente.
Entonces, es más profundo que las emociones', explica. Durante un seminario sobre el tema desarrollado en la U. de los Andes hace unos días, los panelistas (entre ellos Porres) explicaron que mientras la educación socioemocional busca desarrollar herramientas para reconocer y gestionar emociones, la educación del carácter apunta a formar virtudes estables, que moldeen la forma de actuar. Bajo la mirada de Porres, trabajar la honestidad, la perseverancia, la justicia o la generosidad también fortalece las habilidades socioemocionales, pero apunta a un objetivo más amplio: formar a una persona integral. Aunque advierte que las raíces de este enfoque se remontan a Aristóteles, Sócrates y Platón, el especialista cree que la educación del carácter ha vuelto a instalarse con fuerza en la discusión, porque el desarrollo socioemocional no alcanza para responder a los desafíos actuales. Otra razón tendría que ver con los avances acelerados de la tecnología. 'Con todo este avance, ¿qué es lo más importante? Pensar quién es la persona que usa esa tecnología. Necesitamos que quien va a tener poder sobre las herramientas sea bueno, virtuoso e íntegro', dice. 'Pongámosle nombre' El aumento de la violencia escolar también refleja la necesidad de volver a poner el foco en el carácter, agrega. 'Creo que es un problema muy grande en el mundo y hoy en América Latina lo tenemos muy presente (...). En parte llegamos tarde; no formamos bien en carácter y por eso nos pasa esto', indica. La violencia escolar es 'una de las alertas que nos dice que tenemos que trabajar más y mejor'. Para el argentino, es un error creer que la solución pasa por crear una nueva asignatura. 'La hora de Matemática tiene que tener una planificación que incluya el desarrollo del carácter. Cada una de las asignaturas tiene que tenerlo, pero además la escuela lo tiene que incorporar en su proyecto institucional', señala. Aunque constantemente insiste en que la educación del carácter debe atravesar toda la vida escolar, Porres advierte que eso no significa que nadie deba hacerse cargo, planteando que el liderazgo del director resulta clave para incorporarla al proyecto escolar, hacer seguimiento y evitar que, por ser tarea de todos, 'termine siendo tarea de nadie'.
Así, comenta que mientras un estudiante resuelve un ejercicio de Química, puede también desarrollar la perseverancia, la tolerancia a la frustración, la paciencia o el esfuerzo. En Educación Física, se puede poner en práctica la disciplina, la constancia y el trabajo en equipo. 'Está sucediendo; pongámosle nombre', resume a propósito de la importancia de hacer explícitas esas virtudes para que los estudiantes sean conscientes de que, además de aprender una materia, también están fortaleciendo su carácter. Un buen modelo es el estado mexicano de Jalisco, donde la educación del carácter se convirtió en una política transversal, ejemplifica: allí no solo se revisan los programas de estudio; también se piensa cómo la infraestructura favorece el encuentro entre estudiantes, cómo se diseñan los espacios comunes e incluso qué mensajes transmite el propio establecimiento, explica Porres. 'Hay establecimientos que tienen en los escalones palabras como 'generosidad', 'justicia' o 'prudencia'. Eso hace que la infraestructura y el ambiente te hablen de algo que después tu maestra te va a enseñar, alguien te va a evaluar y otro te lo va a mostrar con el ejemplo'.
Recuadro
A partir del lunes
Aunque 'hay que comenzar desde pequeños' a tratar la educación del carácter, eso no significa que haya una edad en la que sea muy tarde partir. 'La virtud se desarrolla toda la vida. Nunca estamos acabados. Nos vamos perfeccionando permanentemente', indica Agustín Porres, quien agrega que eso va de la mano con la capacitación a los docentes. 'No podemos pedirles que trabajen este concepto si no les agregamos valor en este sentido. Tenemos que formarlos en qué es la virtud, pero también que ellos sean virtuosos. La virtud se aprende mucho observando el ejemplo', explica. Por eso también cree que el liderazgo de los directores resulta clave. 'Es responsabilidad del director incorporar esto al proyecto de la escuela y monitorearlo', comenta, destacando experiencias como la de Inglaterra, donde la formación del carácter forma parte de las evaluaciones que reciben los establecimientos. Porres plantea que cualquier colegio podría partir trabajando este enfoque de inmediato. 'Se puede empezar el lunes', dice convencido. Frente a este plan, su consejo es partir eligiendo una virtud, 'calendarizar cómo se va a trabajar durante la semana y después evaluar qué pasó'.
Nex Prensa Escrita
Agustín Porres, director regional para América Latina de Fundación Varkey y 'Embajador del Carácter':
“Llegamos tarde; no formamos bien en carácter” y eso influye en la violencia escolar
El especialista cree que esto es una señal de alerta sobre la necesidad de volver a formar virtudes, algo que según aclara, es distinto a las habilidades socioemocionales. Aquí explica qué es la educación del carácter, por qué hoy vuelve a cobrar protagonismo y cómo puede incorporarse de manera transversal en la vida diaria de los colegios.
Además de aritmética y ecuaciones, una clase de Matemática puede enseñar sobre perseverancia. Y un recreo, junto con ser un momento para descansar, puede convertirse en un espacio para poner en práctica la generosidad, el respeto o el autocontrol. Así lo cree Agustín Porres, director regional para América Latina de Fundación Varkey —organización que impulsa el Global Teacher Prize, uno de los principales galardones internacionales para profesores— y especialista argentino recientemente distinguido por la U. de Birmingham (Reino Unido) con el premio Ambassador of Character, otorgado a líderes que promueven la educación del carácter a nivel mundial. El concepto es uno que en los últimos años ha vuelto a ganar fuerza en los sistemas educativos y que busca ser un complemento al aprendizaje académico y el desarrollo de habilidades socioemocionales. Porres plantea que el desafío no es que los estudiantes solo sepan contenidos, sino que también desarrollen virtudes que definan la forma en que van a actuar durante su vida. 'La educación del carácter tiene que ver con la educación de las virtudes y la virtud hace la forma de ser. La virtud es una segunda naturaleza; es algo que hace obrar a alguien naturalmente.
Entonces, es más profundo que las emociones', explica. Durante un seminario sobre el tema desarrollado en la U. de los Andes hace unos días, los panelistas (entre ellos Porres) explicaron que mientras la educación socioemocional busca desarrollar herramientas para reconocer y gestionar emociones, la educación del carácter apunta a formar virtudes estables, que moldeen la forma de actuar. Bajo la mirada de Porres, trabajar la honestidad, la perseverancia, la justicia o la generosidad también fortalece las habilidades socioemocionales, pero apunta a un objetivo más amplio: formar a una persona integral. Aunque advierte que las raíces de este enfoque se remontan a Aristóteles, Sócrates y Platón, el especialista cree que la educación del carácter ha vuelto a instalarse con fuerza en la discusión, porque el desarrollo socioemocional no alcanza para responder a los desafíos actuales. Otra razón tendría que ver con los avances acelerados de la tecnología. 'Con todo este avance, ¿qué es lo más importante? Pensar quién es la persona que usa esa tecnología. Necesitamos que quien va a tener poder sobre las herramientas sea bueno, virtuoso e íntegro', dice. 'Pongámosle nombre' El aumento de la violencia escolar también refleja la necesidad de volver a poner el foco en el carácter, agrega. 'Creo que es un problema muy grande en el mundo y hoy en América Latina lo tenemos muy presente (...). En parte llegamos tarde; no formamos bien en carácter y por eso nos pasa esto', indica. La violencia escolar es 'una de las alertas que nos dice que tenemos que trabajar más y mejor'. Para el argentino, es un error creer que la solución pasa por crear una nueva asignatura. 'La hora de Matemática tiene que tener una planificación que incluya el desarrollo del carácter. Cada una de las asignaturas tiene que tenerlo, pero además la escuela lo tiene que incorporar en su proyecto institucional', señala. Aunque constantemente insiste en que la educación del carácter debe atravesar toda la vida escolar, Porres advierte que eso no significa que nadie deba hacerse cargo, planteando que el liderazgo del director resulta clave para incorporarla al proyecto escolar, hacer seguimiento y evitar que, por ser tarea de todos, 'termine siendo tarea de nadie'.
Así, comenta que mientras un estudiante resuelve un ejercicio de Química, puede también desarrollar la perseverancia, la tolerancia a la frustración, la paciencia o el esfuerzo. En Educación Física, se puede poner en práctica la disciplina, la constancia y el trabajo en equipo. 'Está sucediendo; pongámosle nombre', resume a propósito de la importancia de hacer explícitas esas virtudes para que los estudiantes sean conscientes de que, además de aprender una materia, también están fortaleciendo su carácter. Un buen modelo es el estado mexicano de Jalisco, donde la educación del carácter se convirtió en una política transversal, ejemplifica: allí no solo se revisan los programas de estudio; también se piensa cómo la infraestructura favorece el encuentro entre estudiantes, cómo se diseñan los espacios comunes e incluso qué mensajes transmite el propio establecimiento, explica Porres. 'Hay establecimientos que tienen en los escalones palabras como 'generosidad', 'justicia' o 'prudencia'. Eso hace que la infraestructura y el ambiente te hablen de algo que después tu maestra te va a enseñar, alguien te va a evaluar y otro te lo va a mostrar con el ejemplo'.
A partir del lunes
Aunque 'hay que comenzar desde pequeños' a tratar la educación del carácter, eso no significa que haya una edad en la que sea muy tarde partir. 'La virtud se desarrolla toda la vida. Nunca estamos acabados. Nos vamos perfeccionando permanentemente', indica Agustín Porres, quien agrega que eso va de la mano con la capacitación a los docentes. 'No podemos pedirles que trabajen este concepto si no les agregamos valor en este sentido. Tenemos que formarlos en qué es la virtud, pero también que ellos sean virtuosos. La virtud se aprende mucho observando el ejemplo', explica. Por eso también cree que el liderazgo de los directores resulta clave. 'Es responsabilidad del director incorporar esto al proyecto de la escuela y monitorearlo', comenta, destacando experiencias como la de Inglaterra, donde la formación del carácter forma parte de las evaluaciones que reciben los establecimientos. Porres plantea que cualquier colegio podría partir trabajando este enfoque de inmediato. 'Se puede empezar el lunes', dice convencido. Frente a este plan, su consejo es partir eligiendo una virtud, 'calendarizar cómo se va a trabajar durante la semana y después evaluar qué pasó'.
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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2026-07-12
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Tipo: Prensa Escrita
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Sección: Educación
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