Pais:   Chile
Región:   Metropolitana de Santiago
Fecha:   2026-10-18
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   B20-B21
Sección:   Economía y Negocios
Centimetraje:   23x44

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Teresita Matetic junto a sus hijos Arturo y Teresa Palma.

La foto del premio en portada del diario 'El Pinguino' de Punta Arenas.
El Mercurio
Entretelones
“Instalar el inglés” en Magallanes, la nueva apuesta de Teraike, la fundación Palma Matetic que cumple diez años
'Te quiero pedir que devuelvas a Magallanes lo que hemos recibido'. Compañera en los viajes y en sus empresas, Teresita Matetic escuchó la petición de su padre —quien vivió sus últimos 10 años con ella y su familia—, y la idea quedó instalada.

Jorge Matetic Fernández partió a los casi 95 años y su hija celebra por estos días la primera década de Teraike, la fundación que los Palma Matetic crearon para apoyar la educación en Magallanes, región que vive un momento expectante con nuevos proyectos de inversión en minería y energías renovables, y un fuerte auge del turismo austral.

Junto a sus hijos Arturo y Teresa Palma Matetic, la expresidenta del holding Inchalam viajó hace dos semanas a Punta Arenas para la celebración que El Pingüino, el diario local, publicó en su portada. La instantánea resalta el premio 'Educadores que inspiran', que ellos entregaron —en alianza con Global Teacher Prize Chile y Elige Educar— a la educadora de párvulos Marta Vega, de la Escuela Padre Alberto Hurtado, seleccionada entre 188 destacados postulantes.

Formar profesores y directivos escolares es el foco que la familia de empresarios —que además de su participación en el holding acerero Inchalam tiene negocios agrícolas, inmobiliarios y financieros— puso en Teraike. 'Lugar de la Tere' en idioma tehuelche, significa su nombre y en estos diez años ha capacitado a más de 800 educadores, en un trabajo con unas 70 escuelas y 30 organizaciones nacionales y magallánicas, con un alcance estimado de 11 mil personas, según sus cálculos.

De Croacia a Punta Arenas en 1890

El gen emprendedor de la familia lo trajo el primer Matetic, su abuelo Jorge Matetic Cetinja, quien llegó desde Croacia a Punta Arenas en 1890. Decidido a probar suerte instaló una casa comercial en la concurrida calle Roca de la ciudad austral, se casó y tuvo a sus hijos Jorge, Víctor y Francisco. Educados en los Salesianos, Jorge Matetic Fernández, el mayor, fue el primero en partir a Santiago para estudiar Ingeniería Comercial en la naciente Pontificia Universidad Católica, que el obispo local recomendó a su padre. Ahí conoció a Teresa Riestra, la mejor alumna del curso y luego su señora.

Haciendo la práctica en la Compañía de Gas, se percató de la escasez de productos metálicos. Inicialmente creó un pequeño negocio de importación de alambres; a poco andar sumó a su hermano Víctor y juntos compraron maquinarias y un terreno en Vicuña Mackenna. Fueron los primeros pasos de la Industria Chilena de Alambres, el holding acerero Inchalam que hoy controlan con la familia Conrads.

Un hito clave sería la asociación con la multinacional acerera belga Bekaert, que en 2023 vendió su 52% al grupo chileno, que ya va en su tercera generación y Arturo Palma Matetic es uno de sus directores.

De su padre, el ingeniero agrónomo Arturo Palma, Teresa y Arturo heredaron también el gusto por los campos. A fines de los 90, a sus tierras en la X Región, la familia sumó estancias ganaderas que hoy totalizan unas 80.000 hectáreas y unas 30.000 cabezas ovinas en Tierra del Fuego, en las zonas de San Sebastián y Timaukel, que administra la hija mayor.

Agrícola Teraike también significó el regreso a Magallanes, tierra con la que Teresita Matetic mantuvo siempre contacto por las frecuentes visitas con su padre a los familiares que permanecieron en la región austral.

Profesora de inglés con magíster en la Universidad de Oklahoma, en Estados Unidos, la expresidenta de Inchalam lleva la vocación educadora desde sus inicios profesionales como directora de docencia académica de la Universidad Católica y la puso al centro del encargo que su padre le hizo. Dio el primer paso a comienzos del 2000, con un concurso anual de pintura para artistas magallánicos chilenos y argentinos, cuyas obras ganadoras se exhibían luego en galerías de ambos países.

El segundo se lo pidieron sus hijos. Hace diez años le propusieron buscar una iniciativa filantrópica que emprendieran como familia y los incorporara a ellos. Trabajaron alternativas con Magdalena Aninat, experta en filantropía e inversión social de la U. Adolfo Ibáñez, y nació Teraike.

Amante de las lenguas originarias, su marido le puso Terehue ('el lugar de la Tere' en mapudungún) al campo de la X Región y Teraike —lo mismo en el patagón tehuelche— a la agrícola en la Patagonia, nombre que tomaron para la nueva fundación. 'Elegimos fortalecer al docente magallánico, porque tienen poco acceso a perfeccionamiento', explica Teresita Matetic. 'Vimos un espacio grande para articular el trabajo público-privado, sumando a otras instituciones para que el impacto llegara desde la organización educativa a los alumnos y con ellos a sus familias', agrega su hijo.

Su señora, María José de Aretxabala Pueyes, fue la primera directora ejecutiva, cargo que hoy ocupa Francisca Vogt con un pequeño equipo que viaja entre Santiago y Punta Arenas. Allá comenzaron, hace diez años, con una primera reunión de directores y profesores de más de 15 colegios públicos y privados. En este tiempo han capacitado a más de 800 educadores, cuyas prácticas pedagógicas han sido destacadas por la Agencia de Calidad y tres directoras de establecimientos de la región han recibido el premio LED (Líderes Educativos Directivos).

Con turismo e inversiones en alza 'hay que hablar inglés'

Este aniversario, cuentan, ha sido también momento de fijar nuevas metas. 'Nuestro gran desafío hoy como familia y fundación es instalar el inglés en Magallanes, una región que está creciendo muchísimo, que se ha acercado con la conectividad y donde hay mucho futuro', explica Teresita Matetic, 'mi vida de profesora y empresaria me demuestra que en este mundo hay que hablar inglés'.

Si bien sabe que es un desafío de más largo aliento, ya que con las distancias y heterogeneidad —desde el privado British a la escuelita de Timaukel con 8 alumnos— es difícil que cada establecimiento pueda disponer de profesores especializados, están evaluando diferentes alternativas.

Otros objetivos son aumentar su cobertura hasta lugares como Torres del Paine, por ejemplo, así como fortalecer la articulación con más empresas y fundaciones locales —'todavía somos pocos', dice Vogt— que generen nuevas oportunidades especialmente para jóvenes. Unos 9.000 ya han participado en 'Jóvenes Talentos de Magallanes', concurso emblemático en la zona para fomentar la lectoescritura a través de cuentos —luego ilustrados también por jóvenes— que preservan el patrimonio cultural, en libros que forman parte de las bibliotecas y escuelas locales.


—¿Qué sentido le ve usted a la filantropía, que para algunos es un 'lavado de la imagen' empresarial?

Teresa Matetic: 'No nos gusta mucho contar lo que hacemos, pero creemos que hoy es importante hacerlo, porque el modelo de la fundación funciona y es un espacio para contribuir a mejorar las oportunidades. Es abrir los ojos de Chile hacia Magallanes, que sus niños tengan la mejor educación y que eso atraiga a más familias a establecerse en esta región, que tiene una cultura propia muy única'.

Arturo Palma: 'La fundación da una muy buena oportunidad para formar equipo entre el ecosistema público y el privado, generando confianzas que nos han permitido trabajar con las autoridades de todos los gobiernos'.

Teresa Palma: 'Hace años comencé a ir a la estancia con mis papás y hemos visto cómo se ha desarrollado la región; cómo han crecido el turismo, las inversiones, ¡qué ganas de que el resto de Chile lo vea y también todo lo que se puede hacer ahí!'.

TP: 'No se trata de solo donar, sino involucrarse profesionalmente, dedicar tiempo a estas redes que se han creado'.

AP: 'La filantropía apunta cada vez más a ser más efectivos y eficientes en el uso de recursos, más profesionales. No es solamente buena intención, porque estas iniciativas deben ser sustentables, por eso es necesario buscar sinergias, compartir experiencias y enfocarse cada uno donde puede sumar más'.

Recuadro
'Nuestro gran desafío hoy como familia y fundación es instalar el inglés en Magallanes, una región que está creciendo muchísimo'
TERESITA MATETIC

Con foco en la formación de profesores y directivos escolares, han capacitado a más de 800 educadores en más de 70 escuelas, con un alcance estimado de 11 mil personas, según sus cálculos.
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