Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2019-02-27
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   12
Sección:   REGIONAL
Centimetraje:   31x20
Experto propone instalar un tubo submarino para dotar de agua potable a Islas Huichas
El Divisadero
*El proyecto de la empresa Vía Marina llevaría 100 litros de agua por segundo a la isla de manera continua; tendría un costo entre los 12 y14 millones de dólares y su construcción duraría tres años.
Coyhaique-. Según el Foro Económico Mundial, más de 50 millones de personas en América Latina no tienen acceso a agua y cerca de 200 millones reciben un servicio discontinuo por lo que no tienen garantizado su derecho humano al recurso vital.

Un escenario paradójico si se considera que la región posee una tercera parte del 2,5% total de agua dulce del planeta, pero que no está repartida de manera equitativa siendo las comunidades geográficamente más aisladas, las desfavorecidas. Es el caso de las 2.500 personas que habitan en la Islas Huichas, en la desmembrada costa de la Región de Aysén, y a donde solo se puede llegar navegando durante cuatro horas desde Puerto Chacabuco o por vía aérea.

Este lugar vive en carne propia la contradicción; si bien la Región de Aysén contiene las reservas de agua dulce más grandes de Chile, gracias a sus ríos, lagunas, glaciares, canales y campos de hielo, los habitantes de Islas Huichas viven bajo una permanente escasez hídrica permanente que se acentúa en época estival y que impide su desarrollo.

La isla -de naturaleza rocosa y carente de pozos-, no cuenta con agua potable y se abastece a través de tranques al aire libre que recogen las lluvias que, en los últimos arios, han mermado considerablemente debido al cambio climático. Por un tiempo, la solución fueron dos plantas desaladoras que en la actualidad están en desuso por su alto costo de mantenimiento que la comunidad no puede financiar. Hoy, la Municipalidad de Aysén financia el traslado de agua en barcos aljibe para distribuir entre las familias.

Solución innovadora y sustentable

Ante esta realidad, la empresa francesa Vía Marina ha presentado un proyecto basado en el transporte de agua dulce a través de un tubo flexible submarino que reposa sobre el lecho marino a lo largo de la ruta ideada a 180 metros de profundidad, proveniente de la desembocadura al mar del lago Francisco Encina, ubicado en la cercana Isla Melchor. La ruta del tubo tendría un largo de 17 o 23 kilómetros y entregaría 100 litros de agua por segundo, según un estudio de factibilidad preliminar (el consumo actual en la isla es de 60 litros por segundo).

"Nuestro proyecto quiere dar una solución al mal abastecimiento de agua de la isla Las Huichas con un sistema innovador, poco costoso, de sencillo mantenimiento, ecológicamente sustentable y de largo plazo", explica el Socio Fundador de Vía Marina, Félix Bogliolo.

El costo de la propuesta va desde los 12 a 14 millones de dólares según la variante de ruta y de caudal que se elija, y su construcción se haría en tres años, a partir de la obtención de todos los permisos exigidos por la autoridad.

Conversación permanente con la comunidad


En 2017, el alcalde de Aysén, Oscar Catalán, solicitó a Vía Marina realizar un viaje de estudio junto a los equipos técnicos de la Municipalidad, para evaluar la opción de instalar la carretera submarina, iniciativa que originó un informe de factibilidad financiado por la compañía francesa y que fue entregado a la Municipalidad, siendo también expuesto a diferentes autoridades del gobierno regional y parlamentarios de la zona.
La carretera hídrica submarina implica la realización de un Estudio de Impacto Ambiental y un diálogo permanente con la comunidad.

"Obviamente se profundizará la comunicación con todas las partes interesadas, más allá de lo que ya hemos hecho. Hasta el momento hemos tenido una respuesta muy alentadora en favor del proyecto, el cual es visto por la población como la única solución capaz de resolver el problema de escasez hídrica de manera adecuada", explica Bogliolo.

Islas Huichas tiene un ancho máximo de 2,7 km y un largo de 2,9 km; sus habitantes viven de la pesca artesanal, la acuicultura y secundariamente del turismo. Sus necesidades van en aumento progresivo debido al rápido incremento de la población que, al mismo tiempo, ve limitada sus posibilidades de desarrollo integral por la inequidad de acceso al agua que sufren día a día.