Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2022-01-17
Tipo:   Suplemento
Página(s):   8
Sección:   Suplemento - PORTAL WEB CAMPO
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Los nuevos germoplasmas tolerantes a la sequía se están evaluando en seis localidad de secano en Valparaíso y La Araucanía.
Buscan desarrollar variedades de alfalfa tolerante a la sequía
El Mercurio - Revista del Campo
La iniciativa que se ejecuta en Chile ya cuenta con más de 250 nuevos germoplasmas, donde 10 parecen ser más prometedores. Estos se evaluarán durante los próximos 3 años y, de ser exitosos, iniciarían su comercialización.
En Chile casi un 100% de las variedades de alfalfa solo se pueden cultivar bajo riego, lo que dificulta las condiciones del cultivo —y por lo mismo la alimentación animal— ante la creciente escasez hídrica que afecta al país. Y esta dificultad se ve intensificada porque en las principales zonas de siembra hay un creciente agotamiento de la fertilidad del suelo, con un aumento de la erosión.

Como una forma de enfrentar esta realidad, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) vienen desarrollando nuevas variedades de alfalfa tolerantes a condiciones de sequía y a suelos de baja calidad que sean capaces de ser igual de productivas que las alternativas actuales. Y ya cuentan con más de 250 germoplasmas (conjunto de genes que se transmiten a las plantas descendientes), de los cuales 10 parecen tener un futuro prometedor.

'Tenemos 250 líneas genéticas que obtuvimos de cruzamientos de padres con alta tolerancia a la sequía y persistencia en ambientes mediterráneos como Cauquenes, donde podremos encontrar desde alfalfas tolerantes a la sequía hasta alfalfas tolerantes a la acidez de suelo', dice Luis Inostroza, investigador del INIA Quilamapu y que ha sido uno de los impulsores de esta iniciativa.

Para validar los germoplasmas se está realizando un proyecto piloto en seis localidades de secano entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía, donde en predios demostrativos de 600 metros cuadrados se cultivarán las diez líneas híbridas mencionadas, junto a otras dos variedades comerciales de alfalfa que también parecen ser resistentes a la sequía y podrían ser cultivadas en condiciones de secano.

Actualmente, se han sembrado semillas provenientes de España, Afganistán, Australia y del altiplano chileno. Y, de forma preliminar, los mejores resultados provienen de dos líneas que se han desarrollado a partir de la cruza de materiales parentales provenientes de zonas bastante secas o frías.

La investigación proyecta un análisis y evaluación del cultivo por tres años, para posteriormente lanzar al mercado las nuevas variedades que buscan ser una alternativa para la suplementación alimentaria en verano o para la conservación de alimento en invierno tanto para ganados equinos, vacunos como también bovinos ubicados en zonas donde la pluviometría es baja.

'La presencia de ganado en áreas geográficas donde la pluviometría es muy baja requiere de alimentación durante todo el año, sobre todo en períodos largos de sequía. (Con estos estudios) esperamos generar un impacto tecnológico importante en zonas donde la pluviometría anual oscila entre 400 y 500 mm anuales', dice Carlos Ovalle, investigador del INIA La Cruz.

Respecto a los rendimientos que esperan alcanzar con estas nuevas variedades, desde FIA explican que la idea es llegar hasta las 12 toneladas por hectárea en condiciones de secano, es decir, sin riego.

'Con la iniciativa que estamos ejecutando con INIA, estamos trabajando en hacer frente al desafío de eficiencia hídrica y cambio climático, y esperamos obtener una alfalfa que soporte las condiciones de secano, con una producción promedio de hasta 12 toneladas de materia seca por hectárea', dice Álvaro Eyzaguirre, director ejecutivo de FIA.

La pérdida de los germoplasmas silvestres

Uno de los factores que ha causado que la alfalfa actual no tenga la misma tolerancia a la sequía que sus antepasados silvestres se debe a que, en el proceso de domesticación y adaptación a las condiciones agroclimáticas chilenas, estas fueron perdiendo sus genes originales y, con ello, una serie de características relacionadas con su capacidad de desarrollarse en ambientes más hostiles.

'Las variedades de alfalfa que se adquieren en cualquier casa comercial han perdido casi un 30% de los genes que tenían sus padres silvestres. En esa pérdida de genes, también pierde tolerancia a la sequía, a la salinidad, a la acidez de suelo y esto ocurre porque les han dado las mejores condiciones', explica Inostroza.

Considerando que el país atraviesa por una sequía que tiene tintes de ser permanente, es fundamental adaptar las nuevas variedades lo más rápido posible, advierten los especialistas.

'La disponibilidad de agua va a ser cada vez menor, por lo tanto, hay que encontrar alternativas forrajeras que ayuden a tener alimento para los animales en estas nuevas condiciones de trabajo', dice Paulina Etcheverría y Soledad Espinoza, investigadoras especializadas en forraje del INIA.

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Rolando Araos Millar-