Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-09-28
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   2-3
Sección:   Economía
Centimetraje:   31x47
VICEPRESIDENTE DEL Banco Central CREE QUE LA ACTIVIDAD YA TOCÓ FONDO
La cautela de Vial: “Vamos a seguir con problemas y con mucha gente pasándolo mal todavía por un tiempo”
El Diario Financiero
Su principal preocupación es la velocidad de recuperación del empleo formal y dice que el plan de subsidios 'apunta en la dirección deseada'.
No extraña la cautela en un consejero del Banco Central. Pero el currículum de Joaquín Vial -hoy su vicepresidente- le da todavía más peso. No sólo fue protagonista del equipo económico del primer gobierno tras el retorno a la democracia, también fue director de Presupuestos y luego, ya en el sector privado, economista jefe de un banco y presidente de una AFP. 'He tenido la fortuna de haber estado en lugares muy interesantes y en momentos bien interesantes', admite, al tiempo que remarca lo 'atípica' de la actual crisis sanitaria, económica y social.

- ¿Qué tan preocupado está sobre el curso de la economía? En el IPOM moderaron la caída del PIB a un rango de 4,5% a 5,5%

- Los indicadores muestran que probablemente la economía ya pasó el punto más bajo, pero vamos a seguir con problemas y con mucha gente que lo seguirá pasando mal por un tiempo largo. Hay algo menos de dos millones de personas sin trabajo y esto no se va a revertir de un día para otro.

Ahora, es un alivio saber que no seguimos cayendo. En el momento más álgido, más de la mitad de la población estuvo en cuarentena. Al bajar los contagios, se han ido relajando los controles, lo que permite que se puedan abrir algunas obras de construcción y hacer algunas actividades. Que la gente se pueda movilizar, abre la posibilidad de reiniciar algunas actividades, aunque sigue siendo muy incipiente.

Puede que este fenómeno natural que nos ha golpeado entre en una etapa un poco más suave, pero de ahí a la recuperación de la economía, es un proceso más largo.

- ¿No hay que temer a los rebrotes?

- Es un riesgo importante, porque es muy fácil pasar ciertos umbrales de tasa de crecimiento de los contagios que pueden hacer colapsar un sistema de salud. Lo que sí, hoy probablemente, con la gente más consciente, más preocupada, a lo mejor no serán necesarias medidas como cuarentenas amplias y cerradas. Hay que ver cómo están funcionando las nuevas restricciones en Europa. Es casi seguro que tendremos rebrotes, si no a nivel nacional, por lo menos a nivel local, como lo estamos viendo en Magallanes. - En regiones se han visto retrocesos.

- Sí, en una epidemia es frecuente que ocurran rebrotes, pero eso no significa que tenga el mismo impacto en la actividad de las personas y en la economía. Y así como los médicos han aprendido a manejar mejor la enfermedad, el mundo político y económico también puede reaccionar en forma más selectiva.

- ¿La velocidad de la reapertura está en línea con lo que esperaban?

- No tenemos una proyección precisa. Cuando hicimos el IPOM de junio, esperábamos que en julio empezara una reapertura gradual, y nos equivocamos; pero cuando hicimos el de septiembre, ya estábamos viendo que se empezaban a abrir algunas comunas. Todas estas proyecciones tienen un margen de error y, en este caso, una incertidumbre más alta de lo normal debido a lo sanitario.

La economía ha sido bastante resistente al shock. La caída del PIB es más o menos la mitad del promedio de América Latina. En parte porque teníamos una buena base, hemos podido contar con recursos para ayudar a compensar y ha habido políticas para asegurar que el canal del crédito siga funcionando, de manera que las empresas y las personas puedan pasar este período.

- ¿No ve un daño estructural en la economía?

- La idea es evitarlo, porque puede existir, pero donde hay un daño más fuerte es en el empleo. El empleo por cuenta propia se debería ir recuperando relativamente rápido, pero lo que importa es la rapidez de la recuperación de la ocupación en general y eso dependerá mucho de que las empresas estén vivas. Si bien habrá que evaluar el impacto de los subsidios anunciados, ellos apuntan en la dirección deseada.

Por eso, hemos tomado medidas para que el canal del crédito siga funcionando. Eso se ha hecho y el resultado ha sido súper positivo. La combinación del financiamiento que damos nosotros, las garantías del Fogape, más los cambios y ajustes en las normas por la CMF, más la operación del sistema bancario, todo eso ha influido para que el crédito a las empresas esté creciendo 10%-11% real. Eso es totalmente contrario a nuestra experiencia en crisis anteriores. - ¿Y el banco tiene más herramientas en caso de que la situación empeore?

- Sí, en ese sentido no hay problema. Lo que pasa es que uno puede dar financiamiento, pero si la empresa no es sujeto a crédito, porque no vende y tiene facturas impagas, va a quebrar. Las ayudas nuestras son para que el financiamiento fluya, pero para eso las empresas tienen que ser viables. En ese sentido, una prolongación de las condiciones sanitarias, porque los contagios siguen aumentando, puede tener un efecto muy brutal sobre las personas que pierdan su trabajo. Si no nos cuidamos y la epidemia se prolonga, los perjuicios transitorios pueden empezar a convertirse en permanentes. Esa parte es la más complicada de todas.

Y, desde el punto de vista de las finanzas públicas, estamos bien al límite de lo que se puede hacer, y la demanda por apoyo -si esto no se recupera- va a seguir aumentando.

- Un escenario donde ni la inflación ni la tasa de interés son temas…

- La señal que hemos dado es muy clara, en el sentido de que mientras la economía no entre en un ritmo más normal y siga requiriendo un estímulo monetario como el que estemos dando, la tasa va a estar ahí. Ahora, hay que ver lo que pasa, porque si la economía se recupera, significa que -en algún momento- a finales de 2021 o inicios del 2022 ya deberíamos empezar a preocuparnos de la tasa, pero todavía falta tiempo para eso.

Entre la política monetaria, las herramientas de financiamiento, el retiro de fondos previsionales, los programas de subsidio y apoyo al empleo, más los programas de inversión, debería haber suficiente tracción para tener una recuperación como la que tenemos en nuestro escenario, que significa que a finales de 2021 todavía no habremos recuperado el nivel del PIB de mediados de 2019. Si eso va acompañado de una buena recuperación del empleo, nos da una buena base para pensar en 2022 como un año en el cual se recuperen los niveles previos de actividad.

- El debate tributario volverá en octubre. ¿Un alza de impuestos debiera pensarse después de la recuperación?

- Esto hay que evaluarlo en el contexto de la situación fiscal y, definitivamente, no es al Banco Central a quien le corresponde referirse a eso. Pero hay que tener cuidado, porque los espacios de política monetaria para compensar shocks fiscales con efectos negativos sobre la demanda agregada, cuando ya tenemos la tasa en 0,5%, no son muchos.

Recuadro
'Hay algo menos de dos millones de personas sin trabajo y esto no se va a revertir de un día para otro. Ahora, es un alivio saber que no seguimos cayendo'.

'Puede que este fenómeno natural que nos ha golpeado entre en una etapa un poco más suave, pero de ahí a la recuperación de la economía, es un proceso más largo'.

'El empleo por cuenta propia se debería recuperar rápido, pero lo que importa es la rapidez de la recuperación de la ocupación en general'.

'Una prolongación de las condiciones sanitarias, porque los contagios siguen aumentando, puede tener un efecto muy brutal sobre las personas que pierdan su trabajo'.

Pensiones: 'Es muy importante que quede resuelto pronto'

- Hoy se vuelve a discutir un nuevo retiro de los fondos de pensiones. ¿Cómo ve eso? El primero generó un efecto positivo de corto plazo.

- Este tipo de cosas hay que evaluarlas con una perspectiva más larga, porque los beneficios se ven ahora, con un mayor gasto, con recursos que equivalen a 6% del PIB y que ayudan a tener alrededor de 1,5% de mayor crecimiento en la demanda a nivel de la economía. Eso, sin duda, ayuda a frenar la caída e iniciar la recuperación del consumo un poco más rápido, pero también es proporcional.

Un 10% de retiro de los fondos, significa un 10% menos de pensión después. Hoy la gente eso no lo valora, salvo para los pensionados que sacaron esa plata y lo verán en los cheques de los próximos meses. También hay otros temas subyacentes y que impactan las expectativas y la confianza en las normas e instituciones. Los sistemas de pensiones se basan en reglas que deben ser estables, porque son horizontes de tiempo largo. Una persona aporta 40 años a un sistema para que después le paguen una pensión por 20- 25 años. Estos son compromisos de vida, decisiones irreversibles y con consecuencias de muy largo plazo.

Y esto obviamente también significa que el tema de las pensiones será más complejo hacia adelante, lo que complica porque sabemos que hay problemas de insuficiencia de las pensiones.

- Así y todo, no ocurrió nada en el mercado y connotados economistas incluso hicieron un mea culpa por las alertas. Ustedes en octubre comenzarán a retirar parte de sus medidas.

- Influyeron varias cosas. Uno, las inversiones de las AFP están bastante diversificadas, en Chile y afuera. Eso permitió que armaran una estrategia y se anticiparan para minimizar los efectos en los mercados. Por otro lado, ayudó bastante el que nosotros hubiéramos podido dar los apoyos que permitieron que las AFP y otros intermediarios financieros hicieran esas operaciones.

Pero la parte operacional también funcionó muy bien, fue casi milagroso. Tener seis millones de retiros, con muchas personas a las que hubo que entregárselos en caja y en efectivo, sin que haya quedado un gran descalabro, es bien notable y habla muy bien de la capacidad operacional del sistema financiero y de un acceso a servicios digitales por parte de la población que era mayor que el que pensábamos.

- ¿Hay un riesgo real de que nuevamente se postergue una reforma previsional?

- Es muy importante que este tema quede resuelto pronto. Antes de la pandemia había una buena probabilidad que se llegara a acuerdo, el ideal sería que se pudiera concretar y salir con un proyecto que permita darle un poco más de tranquilidad a la gente en pensiones. Siempre se puede seguir esperando, pero eso significa que hay gente que lo seguirá pasando mal. Por supuesto, no hay soluciones mágicas para las pensiones, menos en el contexto de un país que será más pobre de lo que era antes.

Una parte importante de los problemas de esta pandemia es que cosas que, a lo mejor era posible enfrentar con la situación fiscal que teníamos, hoy ya no son posibles ni fáciles. Esa parte es súper compleja. Quizá esto vaya a requerir más impuestos, pero definitivamente los mayores impuestos no ayudarán a una recuperación, menos en un contexto en que el espacio para la política monetaria está limitado.

autonomía y nueva Constitución: 'Cuando se discutan esos temas, ahí estaremos para dar una opinión'

- Hoy todo el foco está puesto en la incertidumbre que puede generar el plebiscito. ¿Le preocupa que se exacerben los ánimos? - Como ocurre antes de un clásico entre Colo Colo y la Chile, todos los hinchas están gritando y con banderazos, pero al final del día lo que importa es el partido, y éste se empezará a jugar realmente después de que se elijan los miembros del ente constituyente. Es ahí donde empieza la verdadera discusión y donde se tienen que ordenar los temas. Ahí será súper importante que ojalá se defina un perímetro inicial que dé la máxima certeza posible.

Obviamente, si hay rebrotes de violencia o hay gente que se trata de saltar los procesos, la situación se complica. Tanto el Apruebo como el Rechazo son opciones igualmente legítimas. Lo importante es que esto se encauce a través del proceso que se ha acordado, y que a medida que se avance, se acoten las incertidumbres.

- ¿No le preocupa el ambiente generado?

- Un shock como esta pandemia, justo después del estallido social, es una cosa inédita.

Estando en el medio de esta crisis es bien difícil evaluar el comportamiento de los diversos actores. Lo que las encuestas muestran es que, en general, no ha habido cambios copernicanos en la forma que piensa la gente. Entonces, no espero tampoco cambios gigantescos en la institucionalidad hacia adelante, pero hay que ver cómo se desarrollan los procesos.

También hay que considerar que estamos con un panorama externo extremadamente complicado. Es inédito, por ejemplo, que el resultado de las elecciones en Estados Unidos pueda estar en entredicho.

- Ha surgido en el debate el tema de la autonomía del Banco Central. ¿Le hace sentido?

- No corresponde mucho que digamos lo que se tiene que hacer con el Banco Central en la Constitución. Sí podemos aportar nuestra experiencia adquirida, compararla con la de otros bancos centrales y, en su momento, cuando ocurra el proceso constituyente, llevaremos estos antecedentes, si los solicitan. Eso es lo que corresponde. Pero me parece perfectamente natural que todos estos temas estén en la agenda de discusión, no es nada raro.

- ¿Falta reconocer la importancia de un Banco Central autónomo?

- Lo importante es asegurar la estabilidad macro, porque si no la hay, no se da la posibilidad de pensar ni en esquemas para mejorar la distribución del ingreso ni reducir la pobreza ni crecer. Las crisis macro ahogan todos los demás temas (...) Es muy difícil que haya estabilidad macro, por ejemplo, si no hay una autoridad fiscal fuerte. Todo ese tipo de arquitecturas tiene que estar presente en la Constitución. Cuando sea el momento de discutir esos temas, ahí estaremos para dar una opinión, pero en este momento no corresponde que como Banco Central salgamos a las caravanas con banderas.

Lo vivido en los últimos meses muestra lo importante que es construir fortalezas en la economía. Si no hubiésemos tenido un buen sistema financiero, no habría habido crédito para las empresas y muchas habrían quebrado y estaríamos hablando de caídas de empleo mucho mayores y permanentes. Si no hubiésemos tenido ahorros fiscales, no habríamos podido hacer los programas de subsidios.
Pie de pagina
POR R. LUCERO Y S. VALDENEGRO-