Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2020-11-01
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   D6
Sección:   Reportajes
Centimetraje:   54x27
Muchos sufragaron por primera vez:
La irrupción del voto centennial
El Mercurio
Fueron decenas de miles las personas que se unieron al sistema electoral el domingo pasado, sufragando por primera vez en una elección que sintieron propia y en donde votar por algo y no por alguien fue una motivación central. Qué es lo que demandan, cómo se articulan y hacia dónde apunta una generación más politizada que las anteriores.
Macarena Araya tiene 19 años y el plebiscito del domingo pasado fue su primera votación. Mientras hacía la fila para sufragar en el colegio Chilean Eagles, de La Florida, sintió la emoción de estar votando al lado del edificio en que vivió con su abuela, la que murió a comienzos de año a causa de un cáncer, y que la conminó a ir a protestar por una mejor salud. 'Estaba tan feliz, porque es un momento que esperaba desde hace tiempo', dice esta estudiante de primer año de Ingeniería en Computación de la Universidad de Chile, la que desde el colegio ha participado en movimientos estudiantiles y que también es parte de Tremendas, organización encargada de impulsar el valor de las mujeres adolescentes en diferentes ámbitos. 'Ver la participación me emocionó, porque después de mucho no había que votar por el mal menor, sino por un cambio real', cuenta.

Ella es parte de la llamada generación Z o centennials, que abarca a los nacidos entre fines de los 90 y 2008. A diferencia de sus padres, pertenecientes a la generación X, ellos sí están ahí, ya que se han criado participando en los movimientos estudiantiles, las marchas por el medio ambiente, el movimiento 'Ni una menos', la defensa de la equidad de género, los derechos de las minorías sexuales y el estallido social. Es así como han ido formando una conciencia política que no existía en sus antecesores directos, los millennials. De acuerdo al cientista político Roberto Izikson, gerente de asuntos públicos de Cadem, hasta antes del 18 de octubre había entre los jóvenes una preocupación por temas del mundo desarrollado, como el medio ambiente y el feminismo, pero 'luego del estallido, todo ese eje se movilizó hacia demandas más básicas que se plasmaron en el Plebiscito con la necesidad de cambiar Chile hacia un Estado más solidario que permita avanzar en la garantía de los derechos sociales'.

El sociólogo Eugenio Tironi agrega que estos jóvenes 'tienen mucha más experiencia política que los millennials y no tienen nada que envidiarle a mi generación. Eso sí, es una experiencia política más aventurera y menos institucional, más de acción que de reflexión, y además que sus fuentes de inspiración son muy diversas y muy cosmopolitas. Más poéticas que económicas, y en ese sentido, están muy lejos del marxismo'.

Pese a que aún no se conoce la cifra exacta de jóvenes que votaron, algo que recién se sabrá cuando el Servel haga el desglose de los votantes, el alto número de jóvenes que se vio en los locales de votación explica el aumento de electores, sobretodo en comunas del sur y norte de Santiago, como La Pintana, que subió respecto de la votación de 2017 en un 40,6%; Puente Alto, en un 36,8%; Quilicura, en un 35,5%, y Renca, en un 29%. Para el diputado y analista electoral Pepe Auth es muy posible que todos esos electores se queden hasta el final de ese proceso, y desde ese punto de vista, pueden representar un 'maremoto' para los liderazgos actuales. Mientras que para Marco Moreno, decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central, este cambio sociodemográfico se explica porque en dichas zonas hubo más movilizaciones tras el 18 de octubre y en ellas se involucraron muchos jóvenes, algo que habría gatillado la participación electoral del domingo pasado.

Según Roberto Izikson, el 85% de los jóvenes encuestados por ellos el 25 de octubre declaró haber votado Apruebo. 'Si uno identifica a todo el votante del Apruebo, veríamos que el 45% proviene del voto joven y, por lo tanto, da cuenta de que es probable que haya aumentado mucha la participación joven, incluso llegando a empatar la participación de los mayores de 55 años, y eso es importante, porque demuestra un cambio estructural de la composición del votante chileno que no se había dado, al menos, desde 1999'.

El poder de la 'emocracia'

Uno de los puntos clave para entender a esta generación de votantes, que va desde los 18 hasta los 29 años, está en el factor emocional, pues tienden a tomar decisiones siguiendo la rabia, el deseo y la pasión más que por el uso de la razón, es por esto que se le ha denominado como una 'emocracia' (término surgido en el mundo de la publicidad y el marketing, y que fuese popularizado por el historiador Niall Ferguson a comienzos de 2019), en donde se da un proceso de sentimentalización de la política. De acuerdo a Marco Moreno, este concepto se correlaciona con la democracia ocular, en donde la gente vota más por lo que ve y observa que por lo que escucha y lee. 'Hemos pasado de la democracia del habla a la democracia de lo visual, como es el caso de Instagram', dice.

Alguien que ha trabajado con las emociones en el plano del diálogo ciudadano es la socióloga y magíster en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford Valentina Rosas, quien se desempeña como subdirectora de Tenemos que Hablar de Chile, plataforma de diálogo e incidencia ciudadana impulsada por la Universidad Católica y la Universidad de Chile. De acuerdo a la experta, 'a los jóvenes los mueve más las emociones, rabias y esperanzas que no creo que estén vacías de contenido, y que hoy, por primera vez, hacen match con el sistema electoral'.

Otra sensación que predomina en este segmento es el de la inmediatez originada por el uso de internet y las redes sociales, que ha causado una baja en la tolerancia a la frustración. En ese sentido, el decepcionarse fácilmente hace que en política sea más difícil establecer la relación entre medios y fines, disponer de la necesaria gradualidad en que ocurren las cosas y complica la mediación, porque el representante puede perder rápidamente su poder. 'Hay que mirar lo que les pasó a Giorgio Jackson y Gabriel Boric, que estaban arriba en las encuestas y hoy están cerca de Teillier y Jacqueline van Rysselberghe', sostiene Pepe Auth.

El voto destituyente

Se ha hablado durante la semana si el voto de los jóvenes puede ser coaptado por algún movimiento o partido político; sin embargo, todos los consultados señalan que es improbable, pues se trata de un voto antiestablischment en el que hay un fuerte cuestionamiento al orden político, económico y social. 'Cuando fui a votar, en La Reina, escuchaba hablar que la Convención Constituyente es el pueblo, entonces el concepto de pueblo está apareciendo con fuerza en contraposición de la élite representada por Las Condes, Lo Barnechea o Vitacura. En esa fractura, los jóvenes evidentemente están mucho más alineados en este rótulo muy amplio que podríamos denominar como ‘el pueblo'', afirma Marco Moreno.

Este concepto de pueblo, en contraposición con las élites, aparece con más fuerza que el eje derecha-izquierda. En ese sentido, Pepe Auth habla de que estos nuevos electores son más lábiles, es decir, no tienen fidelidad y que, por lo tanto, pueden pasar al otro lado sin problemas. Además, poseen poca adhesión ideológica, lo que hace que puedan votar por Lavín o Jadue. 'Es un electorado que se identifica con estilos de hacer las cosas, con actitudes más que con ideologías. Es muy probable que la ‘Tía Pikachu' tenga más simpatía por Pamela Jiles que por Guillermo Teillier. Es decir, por alguien que les habla en su lenguaje y que empatiza con ellos. Yo diría que son más ‘nietos' y que hay mucho ‘nietos' ahí'.

Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC, aborda los resultados de la Encuesta Bicentenario UC-GfK Adimark realizada en julio de 2020, en la que se contempló a los jóvenes entre 18 y 34 años. Ahí se encontraron con que no hay diferencias significativas en cuanto a posicionamiento político con otros grupos etarios, pero que el sondeo revela 'que ser joven se asocia a percibir un mayor conflicto entre grupos', agregando que 'como dice Fukuyama en su último libro, más que identificarse de derecha e izquierda, lo hacen con ser ciclistas o ser veganos, lo que genera una tensión dentro de las sociedades y tensa la identificación con el Estado nacional'.

Para Valentina Rosas, tanto en el Apruebo como en el Rechazo habría mucho voto en contra de la clase política, lo que también se ha llamado como 'voto destituyente'. Sin embargo, ese ninguneo de la clase política le parece peligroso, pues 'hoy nos sentimos más llamados a votar, pero no hay que caer en ese ninguneo a la democracia. Podemos cambiar a los actores, las reglas y la narrativa, siguiéndole dando valor al proceso y que eso nos permita seguir participando en todo lo que se viene'.

Los jóvenes tienen que cuidar su fiesta

El martes pasado, Eugenio Tironi escribió en su columna, publicada en la página Editorial de 'El Mercurio', que ahora es misión de los jóvenes hacerse cargo del proceso. A lo que se refería él era a que deben cuidar este proceso frente a cualquier regresión antidemocrática, cualquier intento de apropiación por parte de los mayores y respecto de la violencia. 'Ellos no sentían hasta ahora que debían cuidar la democracia porque no la veían como propia, sino que era una obra imperfecta de sus padres o abuelos, pero esta creación del proceso constituyente es su obra y, por lo tanto, es su fiesta, y tienen que cuidar que no se la destruya un grupo de vándalos o paracaidistas'.

Macarena Araya siente que por fin van a tener la posibilidad de escribir su propia historia y plantear sus demandas y necesidades. 'Nosotros tenemos el poder de crear un cambio y tenemos la responsabilidad de organizarnos y elegir a nuestros representantes. No todo es en vano, porque todos hacemos política día a día', afirma.

'Esto nuevo que se crea van a tener que cuidarlo, porque si fracasa o se empantana, ya no van a poder echarle la culpa a los padres ni a la transición o a Pinochet o al modelo neoliberal. O sea, llegó la hora de ser adulto', agrega Tironi.

Lo que viene en el tren electoral

Uno de los grandes factores movilizadores de la elección del domingo 25 de octubre estuvo radicado en que se votaba un concepto, una esperanza futura y por un ciclo político que comienza, algo que también será un elemento central en el tren de elecciones que seguirán hasta el plebiscito ratificatorio. En ese sentido, la experiencia comparada sostiene que es muy posible que todos esos nuevos electores se queden hasta el final del proceso. 'La teoría dice que la participación tiene un componente inercial, en la que cuando tienes una alta participación en un evento electoral, en el próximo debieran mantenerse esos niveles de participación. Por eso hay quienes comienzan a tener un poco de miedo, porque efectivamente la incorporación de este cambio sociodemográfico y etario podría generar una revuelta contra los partidos y candidatos tradicionales', dice Marco Moreno.

Esa opinión es matizada por Pepe Auth, quien cree que en abril se reincorporará el electorado que se abstuvo de votar por miedo a la pandemia o porque veía que de todas formas ganaría el Apruebo. Para el diputado ex-PPD, 'es posible que los candidatos a la Constituyente más destacados igual tengan opción, porque si tenemos una disminución de la pandemia, las condiciones van a ser menos intimidantes que el domingo pasado para un adulto mayor'.

Eugenio Tironi concluye que 'no digamos que el proceso va a ser manejado exclusivamente por los jóvenes, pero desde el punto de vista de la gestión del proceso, será fundamental que la Constituyente construya procesos de comunicación con ellos en particular, porque de no hacerlo, puede producir una frustración que genere bastantes turbulencias y porque se necesita que la nueva generación haga propio lo que salga de aquí. Esa es la única fuente de estabilidad hacia al futuro, y esa es tarea de la propia Convención'.

Recuadro
- Uno de los puntos clave para entender a esta generación de votantes, que va desde los 18 hasta los 29 años, está en el factor emocional, pues tienden a tomar decisiones siguiendo la rabia, el deseo y la pasión más que por el uso de la razón, es por esto que se le ha denominado como una 'emocracia'.
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Felipe Ramos Hajna-