Nex Prensa Escrita
Pais:   Chile
Fecha:   2021-03-08
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   C5
Sección:   Nacional
Centimetraje:   20x28
Inédito estudio sobre reinserción femenina:
Más de un tercio de exreclusas ingresa por hurto, lo que se traduce en penas cortas y mayor reincidencia
El Mercurio
Estas condenas de pocos meses, dicen los investigadores, impiden que accedan a programas de intervención y plantean la necesidad de medidas alternativas.


Tras varios años de investigación, el estudio 'Reinserción, desistimiento y reincidencia en mujeres privadas de libertad en Chile', la primera indagación en el país sobre esta realidad, publicará sus resultados en abril.

A cargo del Centro de Justicia y Sociedad del Instituto de Sociología de la Universidad Católica, con el apoyo de las fundaciones San Carlos de Maipo y Colunga, se hizo un seguimiento a 225 mujeres, del Centro Penitenciario Femenino de Santiago y del Centro de Estudio y Trabajo Talita Kum, a lo largo de su primer año en libertad, incorporando a aquellas que habían estado pocos meses en prisión —desde 30 días en adelante.

Se detectó un número importante de condenas por hurto y este es precisamente uno de los hallazgos: el mayor porcentaje de mujeres recluidas no está entre aquellas con condenas largas por drogas —tráfico y microtráfico (36%)—, sino entre las llamadas 'mecheras' (38%), lo que se traduce en penas cortas y la escasa posibilidad de acceder a programas de intervención de Gendarmería o de las instituciones del Estado.

'Nos permitió visibilizar a este grupo de la población, que si bien ha estado poco tiempo presa, tiene características muy particulares: muchas de ellas han estado poco tiempo, pero muchas veces privadas de libertad', explica Pilar Larroulet, académica del Instituto de Sociología UC.

Rafael Rodríguez, jefe del área de Estudios y Desarrollo de Fundación San Carlos de Maipo, asegura que 'aquí está el público invisible dentro de las invisibles, que son las condenas cortas, y que por una razón administrativa y práctica han quedado fuera de todos los procesos, programas y apoyos de reinserción'.

El perfil

Mujeres jóvenes, hijos pequeños, mayor consumo de drogas e historial de violencia. El inicio delictual es temprano y hay alta reincidencia: si en general, un 29% tenía una condena, con el hurto solo un 12% era primeriza, y si en las penas por tráfico el promedio es de 1,7 condenas por persona, en el de hurto es de siete, con la mitad declarando a lo menos tres reclusiones.

'En la intervención social en general no se trabaja el detalle de los perfiles, entonces se ofrecen intervenciones estándar para grupos que son superdistintos', comenta Rodríguez.

María Eugenia Díaz, coordinadora del programa de Desarrollo Social de Colunga, añade al perfil 'niños y niñas que crecen con padres ausentes, con madres recluidas y en relaciones disfuncionales'.

'Abordar esta realidad también es responder a las familias que dependen de ella y prevenir que más niños terminen institucionalizados, en abandono permanente o sin modelos efectivos que apoyen su desarrollo social', puntualiza Díaz.

Drogas y baja escolaridad

En casos de hurto, la mayoría de las mujeres comenzó a delinquir a los 14 o 15 años, mientras que en tráfico, la edad es de 26 años; además, el 60% presenta adicción.

Y si bien el 80% de la muestra declaró haber desertado del colegio, al salir en libertad hay 30% con cuarto medio, regularizado en la cárcel; pese a ello, las jóvenes —19 y 25 años— se mantienen con la menor escolaridad.

'Uno podría pensar en una buena medida alternativa, no necesariamente al interior de una unidad, que permita enfocarse en el problema de fondo, en los problemas que subyacen al involucramiento delictual de una mujer que entra y sale de la cárcel', plantea Pilar Larroulet.

Para Rafael Rodríguez, se podrían evaluar planes que propongan, por ejemplo, que si cumplen ciertas medidas no se pase a sanciones más gravosas. 'Eso funciona para cierto tipo de perfil y sería interesante probar en estas sanciones cortas multirreincidentes', comenta.

Recuadro
'Traté de hacer las cosas bien, pero con antecedentes es difícil'

Tiene 26 años, dos hijos y un trabajo. Hasta 2016, Yasnadia era 'mechera', entró y salió de la cárcel varias veces, siempre con sentencias cortas.

'Cuando tuve a mi hija era menor de edad, entonces no daban muchas oportunidades para poder trabajar si uno no tenía un papel notarial, y como yo no contaba con el apoyo de mi familia ni del papá de mi hija, tuve que buscar otras formas para sobrevivir, y me dediqué a robar un tiempo', cuenta.

A los 16 años comenzó a delinquir —también abandonó los estudios, aunque luego los regularizó— y a los 18 cumplió su primera condena: 91 días. Luego vinieron otras, de 61 días unas, de 41 días otras. Estuvo recluida cuatro o cinco veces.

'Traté de hacer las cosas bien, pero con antecedentes es difícil', explica. 'Tuve que mentir, diciendo que se me olvidaba mi certificado, hasta que cumplía el mes y me exigían el papel y tenía que contar la verdad, y me terminaban echando'.

Desde hace tres meses, con ayuda de la Fundación Mujer Levántate, trabaja para una empresa de servicios —ahora es anfitriona en un vacunatorio— y desde hace cuatro años que no delinque, 'esa fue la última vez que me metí en algo ilícito'. Además, estudia estética integral en un instituto.

'Estoy juntando la plata para tener mi casa y que mi hija se vaya conmigo', dice sobre la menor, cuyo cuidado personal lo tienen los abuelos paternos.

Y agrega: 'Tengo harto apoyo de mi papá y de mi pareja, ellos me dijeron que estudiara y, además, me gané una beca, así que esas cosas me han salido bien'.

225 exreclusas fueron seguidas para el estudio.

38% corresponden a condenas por el delito de hurto.

7 veces, en promedio, es la reincidencia.

60% presenta consumo de drogas.
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Alejandra Zúñiga C. -