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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2022-06-12
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Tipo: Prensa Escrita
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Página(s): C6
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Sección: Nacional
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Centimetraje: 35x27
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Ministra de Salud, María Begoña Yarza:
“No parece que sea necesario avanzar a otra etapa del plan ‘Paso a paso'”
Pese a las cifras en alza de la pandemia, considera que 'la idea es que cada persona tome decisiones de acuerdo con sus riesgos'. Además, adelanta detalles de la reforma que impulsan.
La ministra de Salud, María Begoña Yarza, cuenta orgullosa: 'En este ministerio no hemos tenido brotes de covid-19'.
No parece ser casual, pues la secretaria de Estado es exigente. No acepta sacarse la mascarilla para la foto, ni siquiera un minuto —'tengo que dar el ejemplo', dice—, y durante esta entrevista se preocupa varias veces del número de personas en la sala y se para a abrir puertas y ventanas para facilitar la ventilación. 'Así nos ha funcionado, y creo que es un buen ejemplo, por lo que hay que seguir así'.
No contesta preguntas sobre la polémica en la que está envuelto el Minsal con el Colegio Médico —la primera en este período— por la denuncia que presentara sobre supuestas torturas en el Hospital Psiquiátrico de Valparaíso. ¿La razón? Porque el tema está radicado en la fiscalía.
De lo que sí habla es sobre el nuevo incremento del coronavirus que afecta al país.
—¿Cómo se explica este brote?
'Es algo que ha pasado en otros países. La circulación viral del covid-19 tiene una forma cíclica. Es decir, hay períodos de aumento, de disminución y períodos en donde la circulación se mantiene en niveles bajos. Ahora vamos en ascenso y creemos que la próxima semana y la siguiente va a seguir así. La preocupación más grande es que esto coincide con el aumento de virus respiratorios estacionales, como el virus sincicial, la influenza, la parainfluenza e incluso el rinovirus'.
—¿Cree que ha habido relajo por parte de la población con respecto al virus?
'Cuando nosotros llegamos, observamos que en diciembre el número de vacunas por día venía disminuyendo. Ahora, esto tiene que ver con una forma de las campañas de vacunación que se van agotando. Al inicio de la vacunación, las personas que van son las más informadas. Y luego, siempre van quedando al final las que tienen problemas de acceso o menor adherencia. En este caso, eso fue ocurriendo así'.
—¿No se generó un efecto indeseado cuando se liberalizó el uso de las mascarillas? ¿Hay una autocrítica ahí?
'Dimos una posibilidad, con muy bajo riesgo, de no usar la mascarilla excepcionalmente en espacios abiertos. Teníamos los elementos de la evidencia para hacerlo. Además, debíamos dar alguna señal de avance en la vida cotidiana de las personas. La idea es que cada persona, grupo familiar o comunidad tome decisiones de acuerdo con la etapa epidemiológica en la que estamos, los riesgos personales y las capas de protección que yo tengo'.
—¿No ha fallado la comunicación de riesgo?
'Lo que vemos, hasta el día de hoy, es que cuando las personas están en aglomeraciones al aire libre, como en paraderos de autobuses o en algunas compras, están usando mascarilla. Entonces, logramos introducir un elemento de seguridad y de comunicación de riesgo en la conducta de las personas'.
—Entonces, ¿no es necesario endurecer medidas?
'Uno de los factores con los que tomamos decisiones es la circulación viral, pero el segundo tiene que ver con la cobertura de vacunación y el tercero, con la respuesta de las redes asistenciales. Y como hemos visto, en este brote no ha habido una gran repercusión en la atención en las redes. Por eso, no parece que sea necesario avanzar a otra etapa del plan 'Paso a paso'.
—¿A qué se debe que ahora se elogie la actuación del gobierno anterior en la pandemia, cuando antes se criticaba? Incluso, el Presidente lo hizo en su Cuenta Pública.
'Para mí el período anterior fue uno de aprendizaje. En la pandemia nadie tenía una respuesta clara, y esta se fue construyendo colectivamente. Hubo mucho compromiso del sector salud, que respondió a la altura de lo que los ciudadanos esperaban. Ahí aprendimos cosas. Por ejemplo, que las vacunas son una medida universal, que no mira ni a ricos ni a pobres. Además, creo que aprendimos que el sistema fragmentado no es la respuesta, que tiene que ser un sistema de salud integrado'.
—Sectores de la oposición han hablado de que hay que interpelarla precisamente por la baja en los números de testeo. ¿Qué les contesta?
'Estoy disponible para transmitir, informar a las autoridades del Poder Legislativo. A mí me parece que ellos están en todo su derecho de preguntarnos. Y yo estoy abierta a responder cualquier duda que ellos tengan'.
'Nos estamos poniendo al día'
A la ministra Yarza se le nota entusiasmada ante la idea de reformar el sistema de salud, como anunció el Presidente Boric en la pasada Cuenta Pública.
'A pesar del corto plazo, si no nos hacemos cargo de lo estructural, no sería congruente con nuestra propuesta', dice. Y agrega: 'Me siento parte de la historia de la salud pública de Chile, de la reforma del 52 que quedó truncada por la dictadura. Lo que viene ahora es el camino natural. Nos estamos poniendo al día'.
—¿Cómo se logrará?
'Tomamos ese desafío que nos plantea el Presidente con mucha responsabilidad. Partimos estudiando las reformas de salud en América Latina, la brasileña, la costarricense, la uruguaya. Es la primera etapa. Paralelamente, queremos avanzar con experiencias nacionales, y allí tenemos dos iniciativas: el APS (atención primaria de salud) universal que partiría en septiembre con seis comunas en las cuales vamos a pilotar la idea de que toda persona que habite en el territorio puede atenderse en la atención primaria. Y no solo recibir atenciones, vacunas, acciones de salud, sino que todo lo que la atención primaria entrega a las personas. Universal, como las vacunas. Con base en eso, vamos a aprender cuánto debe ser el financiamiento, cuánto deben ser los recursos y cuáles son las condiciones de desarrollo y competencia que tienen que tener las personas.
'La tercera medida serán los CRR, los Centros de Resolución, con los que buscamos instalar una forma de trabajo para resolver las listas de espera en los problemas de salud, como las cirugías mayores ambulatorias, los procedimientos diagnósticos. Con esto queremos cambiar las formas de trabajo. Establecer jornadas de 12 horas, trabajar los fines de semanas. Buscamos aumentar la productividad. Creemos que puede ser el corazón de la reforma'.
—Pero las listas de espera son un problema histórico, que no ha podido ser solucionado por sus antecesores. ¿Qué tiene esta política que las anteriores no?
'Es cierto que es un problema histórico, y ahora tenemos números muy grandes después de la pandemia. Por lo tanto, hay que ponerle celeridad. La idea es que estos centros miren la atención primaria de salud desde arriba. Si un equipo de salud de familia encuentra que tiene factores de riesgo para un problema como un cáncer, la idea es que los centros detecten eso y decidan que esa persona no tenga que ir al gastroenterólogo para acceder a una endoscopia. Si tú cumples los criterios, que directamente se haga el examen en la primera etapa. Así, no habrá que esperar dos años para que resuelvan mi problema. Los hospitales tiene los pacientes más complejos, los especialistas ven a esos pacientes hospitalizados, y muchas veces la mirada no es abierta. La idea ahora será desbloquear esos procesos, sacarles ‘pega' de encima a los hospitales'.
—¿Hay plazos para la reforma?
'Nuestro ideal es que en noviembre o diciembre ingresemos el primer proyecto de ley que hable del fondo universal de salud, que servirá para el financiamiento'.
—¿Cuál debiera ser el aporte del sector privado en esto?
'Chile tiene 2,2 camas por mil habitantes y el promedio de la OCDE es 4,8. Por eso, no podemos darnos el lujo de no mirar a las clínicas como aporte. Tenemos que incorporarlas. ¿Pero cómo? Como lo hicimos en el covid-19: con reglas públicas, mecanismos de financiamiento público, con ciertas reglas más allá de lo financiero. Todos los recursos deben ser integrados. La salud debe ser robusta. Y las reglas deben ser iguales para todos'.
—¿No afectará esto a las clínicas?
'El dinero del fondo universal de salud es del Estado, y debe ser invertido eficientemente, al servicio de las personas. Esas son las reglas. Si vamos a resolver un problema de salud, y tendremos relación con una clínica o fundación, la idea es que los recursos del Estado sean empleados para lo que estamos diciendo, con protocolos, guías clínicas que provea el Ministerio de Salud. Por eso vamos a presentar una ley de evaluación de tecnología sanitaria, para generar una agencia que controle la evidencia disponible para una determinada prestación. ¿Hay evidencia de que ese examen es el indicado? Eso hay que responder.
—¿Se pueden ver al mismo tiempo los temas de pandemia y los de la reforma?
'Creemos que el haber institucionalizado la capacidad de la respuesta pandémica, con el grupo de expertos, sus reuniones, hace que el ministerio entregue ciertas competencias. Y esto permite avanzar en otras tareas'.
Recuadro
'No podemos darnos el lujo de no mirar a las clínicas como aporte. Tenemos que incorporarlas'.
'Hoy tenemos una ventana de oportunidad para conversar de eutanasia'
—El anuncio del proyecto de eutanasia por parte del Presidente generó polémica. ¿Por qué hacerlo ahora, y no desarrollar los cuidados paliativos?
'Esto no es proyecto de eutanasia, sino de buen morir. Está centrado en la autonomía de las personas, en que las personas tengan, al final de sus vidas, ciertas condiciones dignas. Creo que estamos en un momento en el que tenemos una ventana de oportunidad para conversar de esto. Las personas deben tener otras opciones que no sean solo los caminos que hay hoy. Se puede dialogar sobre esto'.
—¿Y cómo pretende llevar ese diálogo?
'Le vamos a poner urgencia simple al proyecto, para discutirlo en 30 días. Queremos hacer conversaciones con los legisladores y las distintas organizaciones. Hay un trabajo prelegislativo que hacer y para eso estamos súper abiertos. Hay una oportunidad que no estaba antes'.
—¿Pero de dónde surge esa oportunidad?
'Creo que hemos ido construyendo la posibilidad de que las personas tomen mejores decisiones. Antes había gente diciendo legítimamente que no teníamos ley de cuidados paliativos y se preguntaba cómo podíamos abrir la posibilidad de la eutanasia si aún no resolvíamos lo otro. Hoy creo que estamos mejor parados como sistema sanitario y se puede hablar del tema'.
—¿Está de acuerdo con el derecho a la salud establecido por la Convención?
'Prefiero no pronunciarme porque soy ministra de Estado. Debemos lograr que las personas tomen sus decisiones con la mayor información, pero no quiero que se vea como una intención de voto'.
—Pero en la teoría, ¿le parece?
'Lo que uno ve en la formación de derechos es que la humanidad ha ido avanzando a incluir los temas sociales como derechos. El Estado los debe garantizar. Los derechos en salud son derechos fundamentales'.
Pie de pagina
MATÍAS BAKIT Y JUAN PABLO GUZMÁN-
Nex Prensa Escrita
Ministra de Salud, María Begoña Yarza:
“No parece que sea necesario avanzar a otra etapa del plan ‘Paso a paso'”
Pese a las cifras en alza de la pandemia, considera que 'la idea es que cada persona tome decisiones de acuerdo con sus riesgos'. Además, adelanta detalles de la reforma que impulsan.
La ministra de Salud, María Begoña Yarza, cuenta orgullosa: 'En este ministerio no hemos tenido brotes de covid-19'.
No parece ser casual, pues la secretaria de Estado es exigente. No acepta sacarse la mascarilla para la foto, ni siquiera un minuto —'tengo que dar el ejemplo', dice—, y durante esta entrevista se preocupa varias veces del número de personas en la sala y se para a abrir puertas y ventanas para facilitar la ventilación. 'Así nos ha funcionado, y creo que es un buen ejemplo, por lo que hay que seguir así'.
No contesta preguntas sobre la polémica en la que está envuelto el Minsal con el Colegio Médico —la primera en este período— por la denuncia que presentara sobre supuestas torturas en el Hospital Psiquiátrico de Valparaíso. ¿La razón? Porque el tema está radicado en la fiscalía.
De lo que sí habla es sobre el nuevo incremento del coronavirus que afecta al país.
—¿Cómo se explica este brote?
'Es algo que ha pasado en otros países. La circulación viral del covid-19 tiene una forma cíclica. Es decir, hay períodos de aumento, de disminución y períodos en donde la circulación se mantiene en niveles bajos. Ahora vamos en ascenso y creemos que la próxima semana y la siguiente va a seguir así. La preocupación más grande es que esto coincide con el aumento de virus respiratorios estacionales, como el virus sincicial, la influenza, la parainfluenza e incluso el rinovirus'.
—¿Cree que ha habido relajo por parte de la población con respecto al virus?
'Cuando nosotros llegamos, observamos que en diciembre el número de vacunas por día venía disminuyendo. Ahora, esto tiene que ver con una forma de las campañas de vacunación que se van agotando. Al inicio de la vacunación, las personas que van son las más informadas. Y luego, siempre van quedando al final las que tienen problemas de acceso o menor adherencia. En este caso, eso fue ocurriendo así'.
—¿No se generó un efecto indeseado cuando se liberalizó el uso de las mascarillas? ¿Hay una autocrítica ahí?
'Dimos una posibilidad, con muy bajo riesgo, de no usar la mascarilla excepcionalmente en espacios abiertos. Teníamos los elementos de la evidencia para hacerlo. Además, debíamos dar alguna señal de avance en la vida cotidiana de las personas. La idea es que cada persona, grupo familiar o comunidad tome decisiones de acuerdo con la etapa epidemiológica en la que estamos, los riesgos personales y las capas de protección que yo tengo'.
—¿No ha fallado la comunicación de riesgo?
'Lo que vemos, hasta el día de hoy, es que cuando las personas están en aglomeraciones al aire libre, como en paraderos de autobuses o en algunas compras, están usando mascarilla. Entonces, logramos introducir un elemento de seguridad y de comunicación de riesgo en la conducta de las personas'.
—Entonces, ¿no es necesario endurecer medidas?
'Uno de los factores con los que tomamos decisiones es la circulación viral, pero el segundo tiene que ver con la cobertura de vacunación y el tercero, con la respuesta de las redes asistenciales. Y como hemos visto, en este brote no ha habido una gran repercusión en la atención en las redes. Por eso, no parece que sea necesario avanzar a otra etapa del plan 'Paso a paso'.
—¿A qué se debe que ahora se elogie la actuación del gobierno anterior en la pandemia, cuando antes se criticaba? Incluso, el Presidente lo hizo en su Cuenta Pública.
'Para mí el período anterior fue uno de aprendizaje. En la pandemia nadie tenía una respuesta clara, y esta se fue construyendo colectivamente. Hubo mucho compromiso del sector salud, que respondió a la altura de lo que los ciudadanos esperaban. Ahí aprendimos cosas. Por ejemplo, que las vacunas son una medida universal, que no mira ni a ricos ni a pobres. Además, creo que aprendimos que el sistema fragmentado no es la respuesta, que tiene que ser un sistema de salud integrado'.
—Sectores de la oposición han hablado de que hay que interpelarla precisamente por la baja en los números de testeo. ¿Qué les contesta?
'Estoy disponible para transmitir, informar a las autoridades del Poder Legislativo. A mí me parece que ellos están en todo su derecho de preguntarnos. Y yo estoy abierta a responder cualquier duda que ellos tengan'.
'Nos estamos poniendo al día'
A la ministra Yarza se le nota entusiasmada ante la idea de reformar el sistema de salud, como anunció el Presidente Boric en la pasada Cuenta Pública.
'A pesar del corto plazo, si no nos hacemos cargo de lo estructural, no sería congruente con nuestra propuesta', dice. Y agrega: 'Me siento parte de la historia de la salud pública de Chile, de la reforma del 52 que quedó truncada por la dictadura. Lo que viene ahora es el camino natural. Nos estamos poniendo al día'.
—¿Cómo se logrará?
'Tomamos ese desafío que nos plantea el Presidente con mucha responsabilidad. Partimos estudiando las reformas de salud en América Latina, la brasileña, la costarricense, la uruguaya. Es la primera etapa. Paralelamente, queremos avanzar con experiencias nacionales, y allí tenemos dos iniciativas: el APS (atención primaria de salud) universal que partiría en septiembre con seis comunas en las cuales vamos a pilotar la idea de que toda persona que habite en el territorio puede atenderse en la atención primaria. Y no solo recibir atenciones, vacunas, acciones de salud, sino que todo lo que la atención primaria entrega a las personas. Universal, como las vacunas. Con base en eso, vamos a aprender cuánto debe ser el financiamiento, cuánto deben ser los recursos y cuáles son las condiciones de desarrollo y competencia que tienen que tener las personas.
'La tercera medida serán los CRR, los Centros de Resolución, con los que buscamos instalar una forma de trabajo para resolver las listas de espera en los problemas de salud, como las cirugías mayores ambulatorias, los procedimientos diagnósticos. Con esto queremos cambiar las formas de trabajo. Establecer jornadas de 12 horas, trabajar los fines de semanas. Buscamos aumentar la productividad. Creemos que puede ser el corazón de la reforma'.
—Pero las listas de espera son un problema histórico, que no ha podido ser solucionado por sus antecesores. ¿Qué tiene esta política que las anteriores no?
'Es cierto que es un problema histórico, y ahora tenemos números muy grandes después de la pandemia. Por lo tanto, hay que ponerle celeridad. La idea es que estos centros miren la atención primaria de salud desde arriba. Si un equipo de salud de familia encuentra que tiene factores de riesgo para un problema como un cáncer, la idea es que los centros detecten eso y decidan que esa persona no tenga que ir al gastroenterólogo para acceder a una endoscopia. Si tú cumples los criterios, que directamente se haga el examen en la primera etapa. Así, no habrá que esperar dos años para que resuelvan mi problema. Los hospitales tiene los pacientes más complejos, los especialistas ven a esos pacientes hospitalizados, y muchas veces la mirada no es abierta. La idea ahora será desbloquear esos procesos, sacarles ‘pega' de encima a los hospitales'.
—¿Hay plazos para la reforma?
'Nuestro ideal es que en noviembre o diciembre ingresemos el primer proyecto de ley que hable del fondo universal de salud, que servirá para el financiamiento'.
—¿Cuál debiera ser el aporte del sector privado en esto?
'Chile tiene 2,2 camas por mil habitantes y el promedio de la OCDE es 4,8. Por eso, no podemos darnos el lujo de no mirar a las clínicas como aporte. Tenemos que incorporarlas. ¿Pero cómo? Como lo hicimos en el covid-19: con reglas públicas, mecanismos de financiamiento público, con ciertas reglas más allá de lo financiero. Todos los recursos deben ser integrados. La salud debe ser robusta. Y las reglas deben ser iguales para todos'.
—¿No afectará esto a las clínicas?
'El dinero del fondo universal de salud es del Estado, y debe ser invertido eficientemente, al servicio de las personas. Esas son las reglas. Si vamos a resolver un problema de salud, y tendremos relación con una clínica o fundación, la idea es que los recursos del Estado sean empleados para lo que estamos diciendo, con protocolos, guías clínicas que provea el Ministerio de Salud. Por eso vamos a presentar una ley de evaluación de tecnología sanitaria, para generar una agencia que controle la evidencia disponible para una determinada prestación. ¿Hay evidencia de que ese examen es el indicado? Eso hay que responder.
—¿Se pueden ver al mismo tiempo los temas de pandemia y los de la reforma?
'Creemos que el haber institucionalizado la capacidad de la respuesta pandémica, con el grupo de expertos, sus reuniones, hace que el ministerio entregue ciertas competencias. Y esto permite avanzar en otras tareas'.
'No podemos darnos el lujo de no mirar a las clínicas como aporte. Tenemos que incorporarlas'.
'Hoy tenemos una ventana de oportunidad para conversar de eutanasia'
—El anuncio del proyecto de eutanasia por parte del Presidente generó polémica. ¿Por qué hacerlo ahora, y no desarrollar los cuidados paliativos?
'Esto no es proyecto de eutanasia, sino de buen morir. Está centrado en la autonomía de las personas, en que las personas tengan, al final de sus vidas, ciertas condiciones dignas. Creo que estamos en un momento en el que tenemos una ventana de oportunidad para conversar de esto. Las personas deben tener otras opciones que no sean solo los caminos que hay hoy. Se puede dialogar sobre esto'.
—¿Y cómo pretende llevar ese diálogo?
'Le vamos a poner urgencia simple al proyecto, para discutirlo en 30 días. Queremos hacer conversaciones con los legisladores y las distintas organizaciones. Hay un trabajo prelegislativo que hacer y para eso estamos súper abiertos. Hay una oportunidad que no estaba antes'.
—¿Pero de dónde surge esa oportunidad?
'Creo que hemos ido construyendo la posibilidad de que las personas tomen mejores decisiones. Antes había gente diciendo legítimamente que no teníamos ley de cuidados paliativos y se preguntaba cómo podíamos abrir la posibilidad de la eutanasia si aún no resolvíamos lo otro. Hoy creo que estamos mejor parados como sistema sanitario y se puede hablar del tema'.
—¿Está de acuerdo con el derecho a la salud establecido por la Convención?
'Prefiero no pronunciarme porque soy ministra de Estado. Debemos lograr que las personas tomen sus decisiones con la mayor información, pero no quiero que se vea como una intención de voto'.
—Pero en la teoría, ¿le parece?
'Lo que uno ve en la formación de derechos es que la humanidad ha ido avanzando a incluir los temas sociales como derechos. El Estado los debe garantizar. Los derechos en salud son derechos fundamentales'.
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