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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2022-09-29
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Tipo: Prensa Escrita
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Página(s): D6
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Sección: Innovación
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Centimetraje: 40x27
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Pie de Imagen
Sus clientes son empresas que recolectan y clasifican ropa. Una parte es vendida como ropa de segunda mano. El resto puede ser aprovechado para reciclar fibra a fibra con la tecnología de las chilenas.
Las socias fundadoras de Sortile son Agustina Mir, Constanza Gómez y Florencia Valladares
Una de ellas acaba de ser reconocida internacionalmente:
Con inteligencia artificial, tres chilenas recuperan la ropa que terminaría en la basura
Ya proveen su solución tecnológica a empresas en EE.UU. encargadas de procesar toneladas de desechos textiles. El sistema combina sensores para, en menos de un segundo, clasificar las prendas según la fibra con que fueron fabricadas.
Las fotos de un cerro de ropa en el desierto de Atacama fueron noticia mundial el año pasado y provocaron que la opinión pública pusiera atención al problema de los desechos textiles.
Las cifras avalan su gravedad. En el mundo se generan 92 millones de toneladas de basura textil cada año y el 85% de ella termina en la basura. En gran parte, el responsable de esta situación es un consumo desbocado: en países desarrollados, como Estados Unidos, las personas compran en promedio 68 prendas de vestir cada año, es decir, más de cinco al mes.
Pensando en esta urgente problemática, el año pasado las chilenas Constanza Gómez y Agustina Mir, se propusieron buscar una solución tecnológica. Fue así que las entonces estudiantes del MBA de la U. de Columbia (EE.UU.) fundaron Sortile, empresa que hoy, combinando sensores e inteligencia artificial, busca aprovechar al máximo los desechos textiles.
'Partimos investigando en empresas y organizaciones que recolectan ropa para conocer las razones por las que no se reciclaba en mayor cantidad', dice Gómez.
Concluyeron que uno de los principales problemas era su clasificación antes de ser reciclada. 'Tienes que separarla y clasificarla, porque el algodón se recicla de forma distinta al poliéster, por ejemplo. Todos estos procesos se hacen manualmente por operarios que ven las etiquetas de las prendas, una por una', aclara Gómez.
El proceso no solo es lento sino que el 30% de la ropa no cuenta con etiqueta porque se la cortan, ya no se lee nada o no la trae de fábrica.
'Faltaba una pieza, un producto tecnológico que pudiera resolver el problema de los altos costos de hacer todo este proceso manualmente', comenta Agustina Mir.
Así, al poco andar se sumó Florencia Valladares, ingeniera informática y la tercera socia fundadora. En mayo de este año, las tres ya estaban trabajando en Sortile.
Juntas crearon un dispositivo capaz de identificar automáticamente la composición de las telas. 'En menos de un segundo dice si es algodón, poliéster, lana u otro tipo de fibra. Podemos diferenciar ocho tipos, que son las que tienen más salida en el mercado del reciclaje', aclara Gómez.
Sus clientes son los llamados sorters, empresas que reciben la ropa usada y la clasifican. Entre las compañías que ya trabajan con ellas está una que tiene 14 mil centros de acopio en EE.UU. y Canadá.
Gómez añade: 'Nuestra tecnología comienza a operar después de que la ropa que es donada ha sido clasificada previamente en aquella que puede ser reutilizada como ropa de segunda mano. El tema es que la mitad no clasifica para ser vendida como ropa de segunda mano. Ahí es donde entramos a operar nosotras, con ese 50% que se convertiría en basura textil y que nuestra tecnología ayuda a que no suceda'.
Actualmente, su tecnología reconoce más del 70% de los materiales que pasan por estas plantas, contribuyendo a que una mayor cantidad de ropa se aproveche en procesos de reciclaje fibra a fibra. 'En este tipo de reciclaje se crea nuevo algodón a partir de los restos de ropa de algodón, y lo misma pasa con el poliéster y otros tipos de fibra. Por eso hay que seleccionarlos meticulosamente', aclara Mir.
El 30% que no clasifican lo constituyen textiles que tienen demasiadas mezclas de fibras. 'Ese desecho podría ser usado como material de relleno, para realizar aislantes térmicos o puede terminar en un vertedero', aclara Gómez.
Florencia Valladares explica que Sortile funciona con sensores que usan espectroscopía de absorción, que pueden medir la cantidad de luz absorbida y que difiere por cada material. 'Mediante un proceso de machine learning se identifican los patrones en los datos recabados por el sensor, lo que nos permite determinar el tipo de fibra. Esto se complementa con un sensor de color para entender mejor qué es lo que se está analizando y otros sensores que automatizan el proceso'.
Toda la información es subida a la nube, 'lo que no solo nos posibilita respaldar los datos, sino generar reportes a nuestros clientes sobre el nivel de productividad y lo que se ha seleccionado', agrega.
'Creemos que con esta tecnología, las empresas clasificadoras de ropa de segunda mano pueden ser más selectivas con la ropa que destinan a regiones como Latinoamérica o África, ya que tendrán otro incentivo, que es saber que tienen otra vertiente de negocio que es el reciclaje fibra a fibra', dice Mir.
La tecnología creada por las chilenas ya está comenzando a ser reconocida internacionalmente. Florencia Valladares, fue elegida entre 230 candidatos como una de las representantes del programa mundial 'Creatives for Our Future', de Fundación Swarovski en colaboración con la oficina de asociaciones de las Naciones Unidas. 'Es un reconocimiento que premia a creativos que están haciendo cosas innovadoras por un futuro mejor, sustentable y con impacto social', dice con orgullo Valladares.
Agustina Mir añade que si en el futuro se usara su tecnología en todo EE.UU., 'evitaríamos que el 80% de la ropa que termina en un vertedero lo haga, ya que sería aprovechada en el reciclaje fibra a fibra'.
Recuadro
El objetivo del consumo y la producción sostenibles es producir más y mejores bienes con menos recursos. Se trata de crear ganancias netas de las actividades económicas reduciendo la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, y logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son un llamado de Naciones Unidas a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos al año 2030.
Nex Prensa Escrita
Una de ellas acaba de ser reconocida internacionalmente:
Con inteligencia artificial, tres chilenas recuperan la ropa que terminaría en la basura
Ya proveen su solución tecnológica a empresas en EE.UU. encargadas de procesar toneladas de desechos textiles. El sistema combina sensores para, en menos de un segundo, clasificar las prendas según la fibra con que fueron fabricadas.
Las fotos de un cerro de ropa en el desierto de Atacama fueron noticia mundial el año pasado y provocaron que la opinión pública pusiera atención al problema de los desechos textiles.
Las cifras avalan su gravedad. En el mundo se generan 92 millones de toneladas de basura textil cada año y el 85% de ella termina en la basura. En gran parte, el responsable de esta situación es un consumo desbocado: en países desarrollados, como Estados Unidos, las personas compran en promedio 68 prendas de vestir cada año, es decir, más de cinco al mes.
Pensando en esta urgente problemática, el año pasado las chilenas Constanza Gómez y Agustina Mir, se propusieron buscar una solución tecnológica. Fue así que las entonces estudiantes del MBA de la U. de Columbia (EE.UU.) fundaron Sortile, empresa que hoy, combinando sensores e inteligencia artificial, busca aprovechar al máximo los desechos textiles.
'Partimos investigando en empresas y organizaciones que recolectan ropa para conocer las razones por las que no se reciclaba en mayor cantidad', dice Gómez.
Concluyeron que uno de los principales problemas era su clasificación antes de ser reciclada. 'Tienes que separarla y clasificarla, porque el algodón se recicla de forma distinta al poliéster, por ejemplo. Todos estos procesos se hacen manualmente por operarios que ven las etiquetas de las prendas, una por una', aclara Gómez.
El proceso no solo es lento sino que el 30% de la ropa no cuenta con etiqueta porque se la cortan, ya no se lee nada o no la trae de fábrica.
'Faltaba una pieza, un producto tecnológico que pudiera resolver el problema de los altos costos de hacer todo este proceso manualmente', comenta Agustina Mir.
Así, al poco andar se sumó Florencia Valladares, ingeniera informática y la tercera socia fundadora. En mayo de este año, las tres ya estaban trabajando en Sortile.
Juntas crearon un dispositivo capaz de identificar automáticamente la composición de las telas. 'En menos de un segundo dice si es algodón, poliéster, lana u otro tipo de fibra. Podemos diferenciar ocho tipos, que son las que tienen más salida en el mercado del reciclaje', aclara Gómez.
Sus clientes son los llamados sorters, empresas que reciben la ropa usada y la clasifican. Entre las compañías que ya trabajan con ellas está una que tiene 14 mil centros de acopio en EE.UU. y Canadá.
Gómez añade: 'Nuestra tecnología comienza a operar después de que la ropa que es donada ha sido clasificada previamente en aquella que puede ser reutilizada como ropa de segunda mano. El tema es que la mitad no clasifica para ser vendida como ropa de segunda mano. Ahí es donde entramos a operar nosotras, con ese 50% que se convertiría en basura textil y que nuestra tecnología ayuda a que no suceda'.
Actualmente, su tecnología reconoce más del 70% de los materiales que pasan por estas plantas, contribuyendo a que una mayor cantidad de ropa se aproveche en procesos de reciclaje fibra a fibra. 'En este tipo de reciclaje se crea nuevo algodón a partir de los restos de ropa de algodón, y lo misma pasa con el poliéster y otros tipos de fibra. Por eso hay que seleccionarlos meticulosamente', aclara Mir.
El 30% que no clasifican lo constituyen textiles que tienen demasiadas mezclas de fibras. 'Ese desecho podría ser usado como material de relleno, para realizar aislantes térmicos o puede terminar en un vertedero', aclara Gómez.
Florencia Valladares explica que Sortile funciona con sensores que usan espectroscopía de absorción, que pueden medir la cantidad de luz absorbida y que difiere por cada material. 'Mediante un proceso de machine learning se identifican los patrones en los datos recabados por el sensor, lo que nos permite determinar el tipo de fibra. Esto se complementa con un sensor de color para entender mejor qué es lo que se está analizando y otros sensores que automatizan el proceso'.
Toda la información es subida a la nube, 'lo que no solo nos posibilita respaldar los datos, sino generar reportes a nuestros clientes sobre el nivel de productividad y lo que se ha seleccionado', agrega.
'Creemos que con esta tecnología, las empresas clasificadoras de ropa de segunda mano pueden ser más selectivas con la ropa que destinan a regiones como Latinoamérica o África, ya que tendrán otro incentivo, que es saber que tienen otra vertiente de negocio que es el reciclaje fibra a fibra', dice Mir.
La tecnología creada por las chilenas ya está comenzando a ser reconocida internacionalmente. Florencia Valladares, fue elegida entre 230 candidatos como una de las representantes del programa mundial 'Creatives for Our Future', de Fundación Swarovski en colaboración con la oficina de asociaciones de las Naciones Unidas. 'Es un reconocimiento que premia a creativos que están haciendo cosas innovadoras por un futuro mejor, sustentable y con impacto social', dice con orgullo Valladares.
Agustina Mir añade que si en el futuro se usara su tecnología en todo EE.UU., 'evitaríamos que el 80% de la ropa que termina en un vertedero lo haga, ya que sería aprovechada en el reciclaje fibra a fibra'.
El objetivo del consumo y la producción sostenibles es producir más y mejores bienes con menos recursos. Se trata de crear ganancias netas de las actividades económicas reduciendo la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, y logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son un llamado de Naciones Unidas a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos al año 2030.
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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2022-09-29
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Tipo: Prensa Escrita
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Sección: Innovación
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