| Pais: Chile |
| Región: Los Lagos |
| Fecha: 2022-12-10 |
| Tipo: Prensa Escrita |
| Página(s): 9 |
| Sección: Opinión |
| Centimetraje: 16x9 |
El tejido social es "un entramado vivo, como una enredadera, que sano, cada rama desarrolla su proyecto vital y propende a la unidad", reflexiona la académica Gabriela Caviedes. Tal vez el problema de nuestra "enredadera chilensis" es que ha ido perdiendo raíces comunes, y algunas partes están mal nutridas, sin sol, sin tierra o sin agua.
Son 50.529 los alumnos que abandonaron el sistema escolar entre 2021 y 2022, y más de 1,3 millones están con inasistencia grave en este período. ¿Cómo atendemos esta emergencia? Requiere de todos: Estado, sociedad civil, academia y empresa. Nuestros niños deben recibir la mejor formación integral posible, no sólo académica, sino también cívica y valórica. Que les enseñe a vivir y convivir. También se debe comprender los múltiples factores que nos han llevado a esta situación y atacarlos con urgencia.
Desde la empresa se deben fomentar acciones que propendan a fortalecer la familia, instaurar en la medida de las posibilidades de cada realidad, horarios flexibles, teletrabajo, facilidades para que los padres asistan a actividades escolares de sus hijos y otras. Ocuparse de conocer la realidad de cada colaborador y su núcleo familiar. Llevar la experiencia del trabajo y su dignidad a los alumnos, con participación de ejecutivos y colaboradores que relaten su experiencia con el trabajo, tanto en lo vocacional como en lo humano.
Hay muchos ejemplos de establecimientos educacionales amparados o financiados por fundaciones empresariales que son notables ejemplos de colaboración público-privada, que se deben reforzar e imitar, sin ser vistos como ámbitos exclusivos del Estado, pues son parte de esta unidad de propósito de nuestra "enredadera".
Francisco Jiménez Ureta, presidente de la Unión Social de Empresarios Cristianos