Pais:   Chile
Región:   Metropolitana de Santiago
Fecha:   2023-05-21
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   E1-E2
Sección:   Artes y Letras
Centimetraje:   55x54

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Un 75% de las personas incluidas en la muestra total dice creer en Jesucristo como verdadero hijo de Dios . Un 77 % señala creer en milagros. Un 39% acostumbra encomendarse a un santo. Y un 32% le reza a la Virgen en oratorios, grutas o imágenes públicas.

La creencia en el karma, vinculada a filosofías orientales, avanza entre los chilenos.

'Llegó la hora de asumir que ya no se puede contar solo con la familia, la cultura y la tradición para renovar la fe', dice el sociólogo Eduardo Valenzuela en relación al mundo católico.

La religiosidad fue una de las temáticas abordadas por la Encuesta Bicentenario UC 2022 (realizada en forma presencial en distintas zonas urbanas de Chile). Si bien detectó una creencia robusta en Dios, los jóvenes expresan menos sentido de pertenecia a la religión católica mayoritaria. Entre los católicos, la asistencia semanal o frecuente a la iglesia es del 13%, mientras entre los evangélicos es del 39%.

Manfred Svensson, académico y doctor en filosofía.
El Mercurio
Los chilenos y Dios: creer, rezar, ¿pertenecer?
Las creencias religiosas, la oración y la piedad siguen siendo ámbitos muy significativos para muchos chilenos. A la luz de la última Encuesta Bicentenario UC, el sociólogo Eduardo Valenzuela se refiere a la persistente creencia en Dios, la baja sostenida entre quienes se declaran católicos y el incremento del 'creer sin pertenecer'. También habla del avance de la creencia en el karma, el culto a la naturaleza y el rezo a los antepasados.
En tiempos en que la inteligencia artificial parece invadirlo todo y las catástrofes naturales nublan las perspectivas de futuro, las personas siguen preguntándose sobre el sentido de la vida y la trascendencia de la existencia terrena. La relación con lo divino y lo espiritual continúa siendo una dimensión fundamental de la vida de los chilenos, según el reciente estudio Bicentenario UC-2022. La investigación, dada a conocer hace un par de semanas, muestra un pequeño repunte entre quienes se declaran católicos (pasan del 42 al 48 por ciento). Pero también esta encuesta ha expuesto, a través de los 17 años en que se ha realizado, 'una tendencia sostenida y clara: disminuye la proporción de la población que se identifica como católica y aumenta la de quienes indican ninguna religión', señala el académico UC Eduardo Valenzuela, una de las personas que mejor conocen los rasgos y matices de la fe religiosa en Chile.

Desde la perspectiva del destacado sociólogo, 'lo que se rechaza es la Iglesia, no necesariamente a Dios. Es cierto que la creencia en Dios ha descendido algo, pero se mantiene alta y robusta, incluso entre quienes no declaran ninguna religión. Algunos hemos visto en esto una crisis de la mediación institucional de la experiencia religiosa y la proliferación de quienes quieren creer a su manera, al margen de una comunidad organizada. Es más una crisis de pertenencia que de creencia', explica.

El exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica y actual profesor en Sociología y en la Escuela de Gobierno UC es uno de los responsables de la encuesta Bicentenario UC. Entre otras variables, esta encuesta incluye una serie de datos sobre la religiosidad de los chilenos, que aquí Valenzuela analiza e interpreta para dibujar un cuadro sobre la espiritualidad y creencias en nuestro país.

—Esa idea de 'creer y no pertenecer' suena conocida. No solo se da en el ámbito religioso.

'Claro, también en la política se quiere participar al margen de los partidos o también se quiere vivir en pareja, pero sin casarse. El rechazo a las iglesias —porque esto afecta también a las iglesias evangélicas, que no han crecido con la crisis católica—, el repudio de los partidos, la aversión al matrimonio, pueden considerarse parte de una misma crisis institucional. Se buscan instituciones menos compulsivas, que obliguen poco, donde sea más fácil entrar y salir. Vivir en el marco de relaciones menos institucionalizadas, con más espacio para la autoexpresión personal y el cultivo del yo interior'.

—'No tener ninguna religión no significa no tener ninguna creencia', ha explicado. ¿Qué se entiende por creencia?

'Las creencias religiosas no son un invento de cada cual, las creencias reposan en una comunidad de creyentes; en gran medida uno cree porque otros creen antes que yo. De lo contrario, esas creencias se diluyen rápidamente y pierden credibilidad. Eso sucede con creencias no convencionales que tienen adhesión, pero no están ancladas en ninguna comunidad religiosa, aunque también algunas conviven y están adheridas a las creencias institucionalizadas. Muchos que creen en el karma también creen en la gracia que dispensa la Virgen. O creen en la reencarnación y también en la resurrección de los muertos'.

—Dice que los jóvenes conservan creencias religiosas pese a decir que no pertenecen a ninguna religión. ¿En qué creen?

'Hoy los jóvenes no son buscadores espirituales que intentan encontrar una espiritualidad diferente, como sucedió antaño, en los años 60. No están sustituyendo creencias cristianas por otras. La mayor parte sostiene creencias enteramente convencionales, como la creencia en Jesucristo como verdadero Hijo de Dios, lo que configura en fenómeno que otros han caracterizado como ‘cristianos sin Iglesia'. Es cierto que afloran creencias heterodoxas —las ha habido siempre, por lo demás—, pero no existe un rechazo frontal al núcleo de las creencias católicas, incluyendo los milagros que proceden de la Virgen'.

El santuario y el templo

El actual mapa religioso de Chile guarda diferencias y similitudes con otros lugares del mundo, de acuerdo con Eduardo Valenzuela. 'Tenemos un catolicismo numeroso, mayoritario, que está en retroceso, pero también hay evangelismo y algunas otras denominaciones. Y una religiosidad popular ligada al santuario'. En Chile, las cifras indican que los católicos aún son mayoría, con el 48%. Quienes señalan no profesar ninguna religión alcanzan el 30%. Algo llamativo es que, en el segmento de entre 18 y 34 años, quienes se declaran católicos caen de 48% a 36% en los últimos cuatro años. Los que dicen no profesar ninguna religión, en cambio, pasaron de 29% a 41%

—¿Nos acercamos a una matriz europea en materia religiosa?

'Con Europa compartimos el hecho de que ellos también tuvieron religión mayoritaria. Chile se parece mucho, en ese sentido, a países como Francia, Italia o España. Fuimos un país macizamente católico, igual que el resto de América Latina. Pero nos distinguimos de Europa, pues en América hay pentecostalismo, que es nuestro protestantismo popular'.

—¿Y cómo es la comparación con Estados Unidos, donde el espíritu religioso parece más intenso que el europeo?

'Estados Unidos es el país del pluralismo religioso. Hay presbiterianos, luteranos, anglicanos y un catolicismo significativo (cerca de 20 por ciento de los estadounidenses). También protestantes evangélicos —sea del tronco bautista o del tronco pentecostal— y otras denominaciones. Existe una miríada de iglesias. Y la tradición estadounidense es la religión de templo, no de santuario o de piedad popular. Es decir, la gente va a la iglesia y con mucha mayor frecuencia que nosotros. El patrón de asistencia semanal a la iglesia en Estados Unidos puede llegar al 35 o 40 por ciento.

—Pese a la desafección católica, en Chile la asistencia a santuario, propia de la religiosidad popular, no parece mermar.

'Hasta donde sabemos, la piedad de santuario se ha mantenido incólume. Siempre tuvo muy poca mediación sacramental y sacerdotal, de manera que la crisis institucional de la Iglesia apenas la ha tocado. El devoto va al santuario, se presenta ante la Virgen (o ante un santo) para cumplirle, adquiere una imagen y se la lleva a su casa, donde instala un pequeño altar doméstico que protege a la familia durante el año. No es una religión de templo, aunque tiene conexión con el templo: a veces los devotos van a misa en el santuario y contribuyen con la mantención del templo, la imagen doméstica siempre tiene que estar bendecida por un sacerdote. Es una religiosidad deferente con el templo y sigue siendo una manifestación multitudinaria. Según el Papa Francisco, es la reserva religiosa del catolicismo latinoamericano'.

La fe de los padres

En América Latina, la idea de una religiosidad recluida en el ámbito privado es minoritaria. Las creencias, en su gran mayoría, presentan una dimensión colectiva y comunitaria: se comparten, se comunican y se transmiten, proceso que puede experimentar interrupciones y dificultades, como ocurre hoy en el mundo católico.

'Hay un muro de desconfianza, que me temo va a perdurar mucho tiempo. Ya hay muchos fuera de ella, pero creo que lo importante es recuperar la confianza de los católicos en su propia Iglesia, que también está resentida. Para esto, se necesitan gestos, actitudes y personas extraordinarias', explica Eduardo Valenzuela en relación con la crisis de confianza en la Iglesia Católica. Actualmente, solo el 14 por ciento de las personas señala tener mucha o bastante confianza en esa institución.

'La confianza se perdió claramente al ritmo de la crisis de los abusos sexuales. Se pueden ver los puntos de inflexión marcados en los momentos más aciagos, el cura Tato en 2003, Karadima en 2011 y Poblete en 2019. Ahora, la crisis de confianza no es lo mismo que esta tendencia más profunda y sostenida hacia la desafección católica, aunque los abusos pueden haberla acelerado, sin duda', señala el sociólogo.

—En este contexto, ¿sigue siendo la familia el principal medio transmisor de la religión cristiana?

'Sin duda. De hecho, el proceso de secularización (o de desafección) se produce a través de quiebres en la trasmisión familiar de la fe. Los padres no logran transmitir la fe a sus hijos, casi siempre porque ellos mismos creen de una manera poco robusta y comprometida. Las iglesias pueden hacer muy poco por sí mismas, sobre todo las iglesias demasiado establecidas, que no salen a buscar ni cuidan a sus fieles. Pero llegó la hora de asumir que ya no se puede contar solo con la familia, la cultura y la tradición para renovar la fe'.

'Es muy propio de una religión mayoritaria confiar demasiado en los mecanismos tradicionales de socialización. Cuando todo es católico, las familias lo son y la cultura, también. Se descansa en estos mecanismos tradicionales de reproducción cultural. Pero hoy el catolicismo va a tener que dar un paso más allá, hacia un mayor dinamismo religioso'.

—¿Cómo interpreta eso alguien preocupado de la renovación y transmisión del catolicismo?

'Sobre todo, no se debe dar por descontada la trasmisión religiosa, ni creer que esa transmisión la asegura una familia o una escuela católica, aunque desde luego sean importantes. Es necesario mejorar la inteligencia de la fe, estimular la lectura, desarrollar la piedad doméstica, preparar a la nueva generación para una participación activa en la comunidad religiosa, mostrar que se vive mejor con religión que sin ella'.

—En Chile hay varias universidades de orientación católica. No parecen estar dejando mayor huella entre los jóvenes que estudian allí.

'La universidad nunca ha sido relevante en la transmisión de la fe. Y lo que no hace la familia no lo hace definitivamente ni el colegio y menos la universidad. Al contrario, las y los muchachos entran en contacto con un mundo más amplio, más diverso, con propuestas de sentido que no conocían. Entonces, las universidades son un mundo que de suyo produce secularización'.

Yoga, naturaleza, antepasados

Creencias en energías espirituales emplazadas en montañas y árboles, en el yoga (no solo como ejercicio, sino como práctica espiritual) y en la astrología son registradas por la encuesta Bicentenario. Ninguna de ellas es muy mayoritaria, salvo la creencia en el ‘karma', como una suerte de ley u orden cósmico que implica recibir de vuelta lo bueno o malo que se entrega, idea ligada en un principio a filosofías orientales. La creencia en el karma ha aumentado desde un 27% (2010) al 59% en 2022.

—Además del karma, ¿percibe la penetración de una mirada panteísta, influida por las tendencias ecológicas y las amenazas a la naturaleza?

'Veo dos ideas que han adquiriendo fuerza, que se han valorizado. Por una parte, una tendencia, no diré a sacralizar, pero sí a santificar la naturaleza. Una reverencia por la naturaleza virgen, intocada. Y otra tendencia vinculada al culto a los padres y abuelos. Me asombra la frecuencia con que la gente les reza a los progenitores fallecidos para obtener bendición y protección. Personas que comentan ‘yo le rezo a mi abuelo, a mi papá, para que me proteja y me cuide'. Hay ahí, en torno a los padres y la naturaleza, un sentimiento, llamémosle, pseudorreligioso, que a veces se compatibiliza con la creencia general cristiana'.

—¿La permea?

'Siempre ha sido así, el catolicismo ha absorbido creencias muy diversas y heterogéneas. Precisamente, porque no es religión de templo (no es que no lo sea, pero es mucho menos que otras) que suele ser más ortodoxa, con mayor fidelidad doctrinaria. El catolicismo, por eso mismo, suele estar más abierto a la heterodoxia'.

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"La creencia en Dios ha descendido algo, pero se mantiene alta y robusta'.

"Los jóvenes no buscan una espiritualidad diferente, como sucedió en los 60. No están sustituyendo creencias cristianas por otras'.

"Los padres no logran trasmitir la fe a sus hijos, casi siempre porque ellos mismos creen de manera poco robusta y comprometida'.

"En gran medida, uno cree porque otros creen antes que yo'.

La irrupción del karma

'Energía derivada de los actos de un individuo durante su vida, que condiciona cada una de sus sucesivas reencarnaciones, hasta que alcanza la perfección'. Esa es la definición que la RAE entrega sobre el karma, un concepto vinculado al hinduismo y también presente en otras filosofías orientales, como el budismo. En Chile, eso sí, se presenta en forma más desdibujada y no necesariamente unido a la idea de reencarnación. Muchos parecen entenderla como una 'ley de retribución'.

Para Eduardo Valenzuela, queda mucho por investigar sobre el avance de esta creencia (a la que dice adherir el 59% de las personas, según la encuesta 2022). 'Aparentemente es una creencia que se ha difundido a través de la cultura pop. El karma es una manera de reducir la contingencia de la vida, permite insertar todo en una cadena de causalidad. Nada queda librado al azar, se establece un mecanismo de compensación ética que es enteramente responsabilidad individual, el mal que uno hace se paga con mal y el bien con bien, no se reconoce la gracia ni el perdón'. Según el sociólogo, 'no sabemos hasta dónde es una creencia que se despliega en todas sus consecuencias. De hecho, la mayor parte de los que creen en el karma cree al mismo tiempo en un Dios misericordioso, lo que contradice el principio de la causalidad ética'.

Manfred Svensson, doctor en filosofía y profesor de la Universidad de los Andes, fue uno de los invitados por la UC a comentar el estudio Bicentenario. En su opinión, 'muchas personas reaccionaron sorprendidas por lo masivo de la creencia en el karma. Y claro, esa creencia en particular parece dispararse de un modo algo inexplicable. Pero tan inusual no es esto: cinco años atrás el mal de ojo figuraba en estudios como una creencia muy compartida entre los chilenos, conviviendo con creencias cristianas y también con la ausencia de toda fe religiosa'.

¿Qué pensar de todo esto? Según Svensson, 'hay quienes simplemente encogen los hombros constatando que siempre hay un grado alto de sincretismo en la creencia religiosa. Yo al menos no puedo adoptar esa respuesta, que temo esconde una actitud algo condescendiente sobre la religiosidad de las personas. Creo que todos podemos hacernos preguntas respecto de la consistencia interna entre las cosas que creemos, y yo tomaría estos datos como ocasión para hacerse dicha pregunta'.

A su juicio, 'también es importante preguntarnos cuán central es el lugar que les damos a fenómenos como estos, a la hora de entender qué creen las personas. Muchas personas pueden creer en el karma o el mal de ojo, sin que eso sea un elemento realmente articulador de sus vidas. Y es que en realidad no puede serlo. Las grandes tradiciones religiosas ofrecen algo bien distinto: una idea de cómo vivir, de cómo enfrentar adversidad, de dónde poner la esperanza y mucho más. En torno a Cristo resucitado hay una comunidad y también hay una comunidad judía que no cree que Jesús es el Cristo; pero no hay una comunidad equivalente en torno a otras creencias. Dada la generalizada incomprensión que reina sobre la religión, tener clara esa diferencia parece un deber elemental'.
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Elena Irarrázabal Sánchez-