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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2023-06-21
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Tipo: Suplemento
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Página(s): 4
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Sección: Suplemento
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Centimetraje: 20x31
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Pie de Imagen
Para el psiquiatra Pablo Toro la relevancia de perdonar a otro recae en la cercanía del vínculo que se tenía con esa persona. Si alguien logra hacerlo, esto no implica volver a establecer la relación que se tenía, aunque podría pasar.
El Mercurio - Salud y Bienestar
Depende de circunstancias individuales y sociales:
Perdonar puede mejorar la salud mental y el bienestar, pero no hay que forzarse a hacerlo
Esta acción implica desprenderse de emociones como la ira y el rencor, y tendría un efecto positivo. Si bien no hay una receta para lograrlo, reconocer las emociones propias, y luego ver la situación desde otra perspectiva, ayudaría.
El acto de perdonar podría propiciar una mejora en el bienestar y la salud mental de las personas. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de perdón?
Según Tyler VanderWeele, director del Human Flourishing Program de la U. de Harvard (EE.UU.), 'es simplemente sustituir la mala voluntad hacia el ofensor por buena voluntad. Perdonar no es olvidar la acción o fingir que no ocurrió; no es excusar o condonar la acción, y no es lo mismo que reconciliarse o renunciar a la justicia. Se puede perdonar sin renunciar a la justicia', dijo a The New York Times.
'Lo que hace el perdón es liberar a la víctima del agresor', afirmó VanderWeele, quien investiga este tema. 'Yo nunca diría: ‘Una vez que has perdonado, todo está bien''. Pero es una alternativa mejor que la rumiación o la supresión, añadió.
Las acciones que se pueden perdonar son múltiples, desde menos graves, como la falta de atención de un amigo, a más. 'Históricamente, ha habido casos de gente que honestamente ha perdonado acciones que parecieran imperdonables, como el asesinato de un ser querido', dice Alejandra Rossi, académica de la Facultad de Psicología de la U. Diego Portales.
En general, precisa, se trata de 'eventos que generan sentimientos negativos hacia otra persona o entidad por algún tipo de daño o transgresión. No obstante, en todos los casos, podría existir la posibilidad de llegar a un perdón'.
Hay una relevante cantidad de evidencia científica que respalda los beneficios del perdón en la salud mental y el bienestar de las personas.
'Se ha observado que está asociado con la reducción de síntomas de depresión, ansiedad y estrés, así como con un aumento de la satisfacción con la vida', porque 'el perdón implica la decisión de abandonar emociones como la ira, el resentimiento y el rencor', explica Natalia Salinas, directora del Laboratorio de Cultura y Comportamiento del Doctorado en Psicología y del Magíster en Psicología de la U. de La Frontera.
'Si bien sabemos que es saludable experimentar todas estas emociones y permitir que ellas nos informen qué necesitamos, el prolongar su presencia junto con la rumiación constante son en sí mismo una fuente significativa de estrés que puede mermar nuestra salud', afirma Salinas, también investigadora joven de Midap.
'Liberarnos de esa carga nos hace experimentar un alivio emocional significativo. Ello es lo que se vincula a mayores niveles de bienestar y nos permite además recuperar el control dentro de la situación de ofensa', precisa. Esto sucede tanto al perdonar a otros como a uno mismo.
No obstante, Pablo Toro, psiquiatra de la UC Christus, cuestiona si es necesario perdonar a alguien para estar bien: 'Si el perdón tiene el fin de volver a acercarse al victimario, pienso que no sería un acto reparatorio para la víctima. Pero si se vincula con la necesidad de la persona de poder estar tranquila con lo vivido, sí me parece central'.
El proceso de perdonar es complejo y hay distintas variables que intervienen. 'Inciden circunstancias individuales, como nuestras características personales o la experiencia de ofensa en sí misma, e incluso sociales, por ejemplo, culturas centradas en la compasión, donde el perdón es más apreciado, y otras en la autonomía, donde no se valora de la misma forma', acota Salinas.
Por ello, 'no hay una receta que se pueda aplicar a todas las personas', dice. Aunque, en general, si se busca perdonar, recomienda primero 'darse el espacio de reconocer, sentir y validar las emociones que nos genera la situación de ofensa, sin sentirse empujado a empatizar de inmediato, o invalidar el cómo nos sentimos'.
También, apunta Rossi, 'se tienen que abrir espacios donde la persona o institución que cometió el acto reconozca que erró y que mis sentimientos son válidos. Si eso no pasa, es muy difícil que se pueda perdonar'.
Luego, se podría 'hacer el ejercicio de ver la situación desde la perspectiva de quien realizó la ofensa. Esto no es equivalente a justificar sus acciones, sino intentar mirar la situación más allá de nuestra propia perspectiva, intentando separar a la persona de la acción', explica Salinas.
Límites
Aun así, puede haber límites. Toro explica, por ejemplo, que 'en el caso de un abuso sexual, el tema del perdón al otro, como algo necesario, resulta tremendamente violento. Sanemos primero el trauma y después preocupémonos de si el perdón es relevante o no para este caso en particular'.
En esa vía, señala que 'hay distintas terapias que permiten estar y vivir mejor, al pasar por experiencias traumáticas graves, como puede ser una situación donde tu vida puede haber estado en peligro, por ejemplo, al ser víctima de un asalto o portonazo, y que pueden llevar a un trastorno por estrés agudo o por estrés postraumático'.
Estas intervenciones aportan a 'entender la situación ya no como la víctima que está reviviendo esto, sino con más calma y menos síntomas. Esto no implica necesariamente perdonar a tu victimario, sino que va más en la línea de perdonarse a uno mismo a la hora de enjuiciarse por lo ocurrido'.
Salinas coincide: 'Hay experiencias que son muy complejas de abordar, por lo que ahí, más que presionarnos a perdonar, lo recomendable sería buscar acompañamiento de profesionales de la salud mental'.
Nex Prensa Escrita
Depende de circunstancias individuales y sociales:
Perdonar puede mejorar la salud mental y el bienestar, pero no hay que forzarse a hacerlo
El Mercurio - Salud y Bienestar
Esta acción implica desprenderse de emociones como la ira y el rencor, y tendría un efecto positivo. Si bien no hay una receta para lograrlo, reconocer las emociones propias, y luego ver la situación desde otra perspectiva, ayudaría.
El acto de perdonar podría propiciar una mejora en el bienestar y la salud mental de las personas. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de perdón?
Según Tyler VanderWeele, director del Human Flourishing Program de la U. de Harvard (EE.UU.), 'es simplemente sustituir la mala voluntad hacia el ofensor por buena voluntad. Perdonar no es olvidar la acción o fingir que no ocurrió; no es excusar o condonar la acción, y no es lo mismo que reconciliarse o renunciar a la justicia. Se puede perdonar sin renunciar a la justicia', dijo a The New York Times.
'Lo que hace el perdón es liberar a la víctima del agresor', afirmó VanderWeele, quien investiga este tema. 'Yo nunca diría: ‘Una vez que has perdonado, todo está bien''. Pero es una alternativa mejor que la rumiación o la supresión, añadió.
Las acciones que se pueden perdonar son múltiples, desde menos graves, como la falta de atención de un amigo, a más. 'Históricamente, ha habido casos de gente que honestamente ha perdonado acciones que parecieran imperdonables, como el asesinato de un ser querido', dice Alejandra Rossi, académica de la Facultad de Psicología de la U. Diego Portales.
En general, precisa, se trata de 'eventos que generan sentimientos negativos hacia otra persona o entidad por algún tipo de daño o transgresión. No obstante, en todos los casos, podría existir la posibilidad de llegar a un perdón'.
Hay una relevante cantidad de evidencia científica que respalda los beneficios del perdón en la salud mental y el bienestar de las personas.
'Se ha observado que está asociado con la reducción de síntomas de depresión, ansiedad y estrés, así como con un aumento de la satisfacción con la vida', porque 'el perdón implica la decisión de abandonar emociones como la ira, el resentimiento y el rencor', explica Natalia Salinas, directora del Laboratorio de Cultura y Comportamiento del Doctorado en Psicología y del Magíster en Psicología de la U. de La Frontera.
'Si bien sabemos que es saludable experimentar todas estas emociones y permitir que ellas nos informen qué necesitamos, el prolongar su presencia junto con la rumiación constante son en sí mismo una fuente significativa de estrés que puede mermar nuestra salud', afirma Salinas, también investigadora joven de Midap.
'Liberarnos de esa carga nos hace experimentar un alivio emocional significativo. Ello es lo que se vincula a mayores niveles de bienestar y nos permite además recuperar el control dentro de la situación de ofensa', precisa. Esto sucede tanto al perdonar a otros como a uno mismo.
No obstante, Pablo Toro, psiquiatra de la UC Christus, cuestiona si es necesario perdonar a alguien para estar bien: 'Si el perdón tiene el fin de volver a acercarse al victimario, pienso que no sería un acto reparatorio para la víctima. Pero si se vincula con la necesidad de la persona de poder estar tranquila con lo vivido, sí me parece central'.
El proceso de perdonar es complejo y hay distintas variables que intervienen. 'Inciden circunstancias individuales, como nuestras características personales o la experiencia de ofensa en sí misma, e incluso sociales, por ejemplo, culturas centradas en la compasión, donde el perdón es más apreciado, y otras en la autonomía, donde no se valora de la misma forma', acota Salinas.
Por ello, 'no hay una receta que se pueda aplicar a todas las personas', dice. Aunque, en general, si se busca perdonar, recomienda primero 'darse el espacio de reconocer, sentir y validar las emociones que nos genera la situación de ofensa, sin sentirse empujado a empatizar de inmediato, o invalidar el cómo nos sentimos'.
También, apunta Rossi, 'se tienen que abrir espacios donde la persona o institución que cometió el acto reconozca que erró y que mis sentimientos son válidos. Si eso no pasa, es muy difícil que se pueda perdonar'.
Luego, se podría 'hacer el ejercicio de ver la situación desde la perspectiva de quien realizó la ofensa. Esto no es equivalente a justificar sus acciones, sino intentar mirar la situación más allá de nuestra propia perspectiva, intentando separar a la persona de la acción', explica Salinas.
Límites
Aun así, puede haber límites. Toro explica, por ejemplo, que 'en el caso de un abuso sexual, el tema del perdón al otro, como algo necesario, resulta tremendamente violento. Sanemos primero el trauma y después preocupémonos de si el perdón es relevante o no para este caso en particular'.
En esa vía, señala que 'hay distintas terapias que permiten estar y vivir mejor, al pasar por experiencias traumáticas graves, como puede ser una situación donde tu vida puede haber estado en peligro, por ejemplo, al ser víctima de un asalto o portonazo, y que pueden llevar a un trastorno por estrés agudo o por estrés postraumático'.
Estas intervenciones aportan a 'entender la situación ya no como la víctima que está reviviendo esto, sino con más calma y menos síntomas. Esto no implica necesariamente perdonar a tu victimario, sino que va más en la línea de perdonarse a uno mismo a la hora de enjuiciarse por lo ocurrido'.
Salinas coincide: 'Hay experiencias que son muy complejas de abordar, por lo que ahí, más que presionarnos a perdonar, lo recomendable sería buscar acompañamiento de profesionales de la salud mental'.
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Pais: Chile
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Región: Metropolitana de Santiago
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Fecha: 2023-06-21
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Tipo: Suplemento
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Sección: Suplemento
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