Pais:   Chile
Fecha:   2023-09-29
Tipo:   Suplemento
Página(s):   10
Sección:   Suplemento
Centimetraje:   24x27

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Si los 26 cerros isla de la Región Metropolitana se incorporaran como áreas naturales urbanas de acceso público, se podría triplicar la cantidad de espacios verdes disponibles en la ciudad. Fundación Cerros Isla; Guy Wenborne
El Mercurio - Edición Especial
Son vestigios de la unión de cordones montañosos:
Los cerros isla contribuyen a tener ciudades más resilientes y sostenibles
Instalados entre edificios, casas y comercios, estos grandes relieves naturales tienen un importante valor patrimonial y son claves para resguardar la biodiversidad. Sin embargo, los especialistas señalan que aún hay poco conocimiento y conciencia sobre la importancia de su cuidado e incorporación dentro de la planificación de los espacios urbanos.
En un escenario donde las ciudades crecen de manera desmedida y la pérdida de biodiversidad es una de las grandes preocupaciones de especialistas y autoridades, aún existen pequeños —o más bien grandes— oasis en medio de la trama urbana que pueden convertirse en aportes a la resiliencia de su entorno.
Se trata de los cerros isla, verdaderos gigantes dentro de la ciudad, que forman parte silenciosa de la historia geológica de un territorio y de su crecimiento y progreso.
'Estos cerros son llamados islas porque quedan aislados de otros cordones montañosos y aparecen como entes solos', explica Francisco de la Barrera, investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) de las universidades Católica y de Concepción.
También son conocidos como 'cerros testigos', porque se trata de vestigios de la unión de cordones montañosos, particularmente en Chile asociados a la cordillera de la costa en ciudades costeras y a algunas del interior, como Santiago.
Baños de naturaleza
Hoy existen 75 cerros isla a lo largo del país, la mayoría concentrados en Santiago, Concepción y Copiapó. Solo en la capital hay 26, entre los que se cuentan el Chena, el Calán, el Renca, el Dieciocho y, por supuesto, el San Cristóbal, por nombrar a los más conocidos. Cada uno alberga una riqueza de flora y fauna que es importante preservar.
'Los cerros isla son refugios ecosistémicos dentro del desierto de concreto, que sobresalen del pavimento y han mantenido especies como reptiles, plantas y hongos que no podrían llegar desde las grandes áreas silvestres y que han encontrado refugio en estos lugares', dice Nicolás Corral, director ejecutivo de Symbiótica Bosquicultores.
Para Catalina Picón, cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Cerros Isla, estos son parte de los elementos naturales esenciales cuando se piensa el desarrollo de la ciudad desde una perspectiva ecológica. 'Y a pesar de que estos ecosistemas naturales tienen un alto nivel de degradación, todavía brindan la valiosa oportunidad de hacer de ciudades como Santiago espacios más resilientes y sustentables, si se restauraran y se conservaran, y si estuvieran mejor incorporados dentro de las normativas de planificación', apunta.
Como especialista en este tema, Corral asegura que cuidar y remediar los suelos de la ciudad y sus cerros isla, para plantar bosques por ejemplo, tiene muchos beneficios, como ser hábitat de múltiples organismos de flora, fauna y funga; ser sumideros de carbono atmosférico, y ser pulmones que limpian el aire y crean microclimas, bajando las temperaturas locales. Además, actúan como lugares de infiltración de las aguas lluvia, contribuyendo a la recarga de las napas y la regulación del ciclo hidrológico; y son lugares de importancia socioecológica, donde la gente puede conectarse con la naturaleza.
'Todo esto sin duda contribuye a tener ciudades más resilientes, y también a mejorar la calidad de vida de las personas, ayudando a su salud mental por medio de baños de naturaleza y bosque, lo que, desde nuestra perspectiva, es fundamental para incentivar también la regeneración y transformación cultural que necesitamos como especie', destaca.
Planificación urbana
Pese a que hay consenso sobre su importancia, los expertos dicen que aún falta avanzar en el cuidado y protección de los cerros isla, y que gran parte de estos son en la actualidad elementos aislados dentro de la ciudad debido principalmente al crecimiento acelerado y la falta de planificación de las urbes.
'En Chile, los cerros isla han sido escasamente reconocidos en el ordenamiento territorial y urbano como elementos diferenciados de su entorno, sin una clasificación y funcionalidad específica en los instrumentos de planificación', afirma Catalina Picón.
De hecho, añade que debido a la debilidad en la normativa, la mayoría de estos lugares no se han podido consolidar como espacios naturales de uso público, transformándose en focos de delincuencia e inseguridad para las comunidades que colindan con ellos; otros han sido urbanizados y otros han quedado totalmente aislados siendo fragmentada cualquier tipo de relación con su entorno natural, lo que provoca el deterioro y muerte de sus ecosistemas naturales.
Francisco de la Barrera, de Cedeus, advierte que los cerros isla están permanentemente amenazados por la instalación de infraestructura y urbanización; por lo tanto, es importante trabajar en habilitarlos como espacios seguros, espacios saludables, con senderos bien construidos y agregarles vegetación para compensar la emisión de contaminantes.
'Estos cerros son vestigios históricos que nos hablan del pasado de las ciudades, pero también nos dan una indicación sobre el futuro que podrían tener', dice. Y agrega que, por eso, lo que necesitamos es restaurar la naturaleza dentro de la ciudad y en sus entornos.
Más áreas verdes
En el caso de la Región Metropolitana, los 26 cerros isla presentes dentro o adyacentes a la trama urbana de Santiago son un recurso significativo para favorecer la biodiversidad y mejorar el actual déficit y la distribución desigual de áreas verdes, explica Catalina Picón.
'En conjunto, estos cerros suman cerca de 5.000 hectáreas de terrenos disponibles dentro de la ciudad. Su potencial incorporación como área natural urbana de acceso público permitiría mejorar los actuales índices de áreas verdes, pasando de 3,3 m2 a 11,7 m2 de áreas verdes por persona', finaliza la directora ejecutiva de Fundación Cerros Isla.
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PAMELA CARRASCO T.-