Pais:   Chile
Fecha:   2023-11-08
Tipo:   Prensa Escrita
Página(s):   C7
Sección:   Nacional
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Materiales precarios Una estufa artesanal habría sido el origen del fuego en la vivienda construida con pallets y latas. Felipe Ignacio González
El Mercurio
14 personas murieron en el siniestro de la tarde del lunes:
Tragedia de Coronel recuerda vulnerabilidad de campamentos frente a incendios forestales
Según un estudio de Techo-Chile, hay 849 tomas emplazadas en zonas de alta ocurrencia de este desastre natural, en las que se han levantado 72.498 hogares.
La falta de acceso a servicios básicos como el agua, la dificultad para ingresar por parte de los vehículos de emergencia y la construcción con materiales ligeros fueron algunos de los elementos que se conjugaron, la noche del lunes, para que ocurriera la tragedia en el campamento Los Pirquenes, de la comuna de Coronel, en la Región del Biobío.
El incendio que afectó a dos casas dejó a ocho niños y seis adultos muertos, todos de nacionalidad venezolana. Según ha trascendido, el origen del fuego habría sido una estufa a leña hecha con latón, cuyas llamas se propagaron rápidamente en las construcciones de pallets y latas.
La venezolana Yasnori González, quien vive enfrente de la casa siniestrada, fue testigo de lo sucedido. 'Yo me asomé y vi que salía mucho humo, por lo que salí corriendo. Cuando llegué, todavía se veía parte de la casa y se escuchaban los llantos y los gritos, el agua no tenía fuerza para bajar la intensidad del fuego. Mi esposo y otros vecinos intentaron romper la casa, pero estaba forrada con pallets', relata.
Su compatriota Kaiirona González (20 años) añade que 'fue una situación muy crítica y dolorosa, no pudimos hacer nada por ellos'.
Cuando se transita por el campamento se nota a simple vista las dificultades que enfrentan quienes viven allí. La falta de calles obliga a caminar entre el barro, y según explican sus residentes, no cuentan con alcantarillado ni acceso regular al agua, por lo que deben utilizar pozos sépticos. Tampoco hay recolección de basura, lo que hace que muchas familias quemen sus residuos, aumentando el riesgo de incendios.
Los terrenos emplazados en el cerro Obligado, de Coronel, pertenecen a Enel y ya habían sido desalojados en 2014, pero en 2020 fueron tomados por nuevas familias.
La empresa señaló, a través de un comunicado, que han ejercido acciones legales para desalojar a los residentes, pero afirmaron que 'la ocupación ilegal persiste y quienes lideran la misma siguen admitiendo nuevas familias que instalan allí construcciones que comprometen notoriamente los estándares sanitarios y de seguridad, como hoy lamentamos constatar'.
Es, precisamente, la instalación ilegal de alambres y cables para suministrar electricidad a las casas uno de los elementos que más preocupación generan entre la comunidad por la posibilidad de sufrir emergencias relacionadas con el fuego.
Inminente riesgo
Son estas condiciones de vulnerabilidad las que hacen que los campamentos se vean amenazados por otro riesgo: el inicio de la nueva temporada de incendios forestales. Un estudio realizado por Techo-Chile advierte que en las zonas de alta recurrencia de estos desastres naturales se encuentran emplazados 849 campamentos (65,8% del total), en los que hay 72.948 hogares.
'Nos hemos dado cuenta de que hay dimensiones sociales y condiciones de habitabilidad que vuelven más vulnerables a los campamentos. Frente a lo social, pudimos corroborar que las familias migrantes muchas veces no cuentan con redes para pedir ayuda y, además, hay mucha presencia de personas dependientes, como niños y adolescentes. Lamentablemente, estas condiciones se cumplieron en Coronel', explica Pía Palacios, directora del centro de estudios de Techo-Chile.
De acuerdo al informe, incluso hay regiones como las de Magallanes y La Araucanía en las que todas las tomas se encuentran en lugares propensos a incendios y solo el norte del país (Arica, Tarapacá y Antofagasta) está exento de este riesgo.
Hasta hoy, el Maule es la región en que más campamentos han sufrido incendios forestales entre 2022 y 2023, con 31,3%; seguida por Valparaíso, con un 28,9%, y Ñuble, con un 17,6%.
El arquitecto Iván Poduje, socio de Atisba, asegura que 'la verdad es que tenemos muchos campamentos en esa condición de bomba de tiempo, especialmente en Valparaíso, Viña del Mar, Curanilahue y Lebu, que podrían prenderse en fuego porque han crecido informalmente hacia los bosques'.
En esa línea, Javier Ruiz-Tagle, investigador asociado del Cedeus, advierte que aquellos campamentos cercanos a los bosques enfrentan un mayor riesgo al estar en zonas altamente combustibles por la presencia de madera y con altas temperaturas en verano.
¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir los riesgos? Para Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura UDD, hay dos tipos de medidas que son claves: aquellas que hacen frente a las potenciales amenazas antes del incendio, como recolectar la basura y realizar cortafuegos, junto con la provisión de infraestructura en las zonas más vulnerables, como tanques de agua, frente a posibles emergencias, por ejemplo.
En el Ministerio de Vivienda aseguraron que a través de su programa de campamentos han realizado intervenciones en conjunto con las comunidades para prevenir incendios.
'Se implementan medidas como instalación de señalizaciones, capacitaciones que ayuden a generar conciencia sobre los riesgos del entorno y, en determinados casos, facilitando inversiones provisorias para enfrentar algunos de los riesgos. Todo esto, teniendo en cuenta el contexto complejo que significa la situación de tenencia irregular de los terrenos. (…) Indudablemente la condición de precariedad e informalidad de los campamentos incrementa los riesgos de desastres', señalaron por escrito.
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J. P. GUZMÁN Y F. GONZÁLEZ-